PARROQUIA PURISIMA CONCEPCION
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PARROQUIA LA PURISIMA
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30120 EL PALMAR
MURCIA


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Construida en 1615. Con archivo desde 1667. Y en 1795 es parroquia, dejando de ser adjunta de la Catedral.

DIALOGO CON LA PALABRA CICLO C

Una homilia debe ser un diálogo con la Palabra. Dios con su Palabra dialoga con nosotros. Los signos de los tiempos hacen que la Palabra resplandezca ante nuestros ojos y nuestros oidos. El Espíritu de Dios lo hace. No escuchar esta Palabra es privarse de un enorme caudal de Sabiduría y Gracia. 

  A parte de la homilia, los jueves por la noche a las 21horas, se va leyendo de manera explicativa la Biblia de manera progresiva desde hace año y medio.

LAS HOMILIAS QUE VENDRÁN A PARTIR DE ESTA FECHA, LAS PUEDES  

 

ENCONTRAR EN MI WEB PERSONAL:

 

www.mysteriumvitae.com

 

A PARTIR DE OCTUBRE VOLVERÉ A PUBLICARLAS TAMBIÉN AQUI.

 

CORPUS CHRISTI

    Misa es una palabra que procede de la palabra “misio”. O sea que de la Misa siempre brota una misión. De modo que en este día del Corpus descubramos las tres misiones que las Escrituras nos proponen a los que celebramos hoy la misa. 

    La primera la muestra el libro del Génesis. Melquisedec, un sacerdote anterior a Moisés, no ofrecía sacrificios animales. Sino pan y vino. Dos productos que no existen tal cual en la naturaleza. Son fruto de lo que recibimos y de nuestro esfuerzo e ingenio. El pan es alimento para todos y el vino alegría para los corazones. Esa es su ofrenda a Dios. Así que nuestra misión es convertir nuestra existencia en una ofrenda agradable a Dios que beneficie a los demás, haciendo uso de nuestro esfuerzo y nuestro ingenio. Porque todos somos sacerdotes como Melquisedec, dado que estamos unidos a Cristo por el Bautismo. El amor convierte nuestra vida en una ofrenda agradable a Dios y a los demás.

    La segunda misión la muestra la carta a los Corintios. Hacer memoria de Jesús, de su entrega por amor hasta derramar su sangre. Celebrar a Jesús. Alimentarnos de su amor hecho palabra y pan de vida. Sin liturgia no es posible vivir la vida cristiana. Sin Eucaristía es imposible vivir para un cristiano. Tanto como si un ser humano quisiera vivir sin alimentarse a diario. Así que alimentarse de su amor es fundamental, haciendo memoria constantemente de Jesús, como una tradición inevitable e ininterrumpida. Esta es nuestra segunda misión.

    La tercera misión la ofrece el Evangelio de Lucas. Sin colaborar con Jesús en su ministerio sus efectos disminuyen. El prodigio de la multiplicación de los panes requiere de nuestra manos, para que sean muchos, los que puedan recibirlo en sus corazones. Nuestra colaboración multiplica exponencialmente su amor permitiendo que llegue a muchos que de lo contrario no lo conocerían. Somos libres. Dios no suspende nunca nuestra libertad. Por eso nuestra colaboración es necesaria si nuestra libertad ha de ser salvaguardada. Nosotros podemos convertir el amor de Jesús en una reacción en cadena que afecte a multitudes. Eso debe ser la Iglesia en medio del mundo. Así que esa es nuestra última misión hoy.

    La misa es una misión constante y permanente. Embárcate en ella. No lo olvides nunca. 

 

SANTISIMA TRINIDAD

    Cuatro lecciones alumbran el misterio de Dios para nosotros en este día. Las Escrituras hoy nos ayudan a descubrirlas. 

    La primera la ofrece el libro de los proverbios. Dios está en el todo y en la parte. Y en eso es totalmente distinto de nosotros. Porque los humanos estamos sumergidos solo en la parte. Sujetos al enfoque de nuestras circunstancias. Y eso nos impide ser conscientes de todos y cada uno de los detalles que componen nuestro mundo. Para Dios no existe el caos. Pues su mirada abarca el ayer, el hoy y el mañana. Y el tejido de los acontecimientos se torna ante sus ojos un cosmos soprendente. Mas, eso no significa en absoluto, que seamos meras marionetas en sus manos, dado que ante Él somos verdaderamente libres. De hecho este universo solo encuentra razón de existir como un lugar fuera de Dios para que nuestra libertad pueda acontecer. Sin esta gran verdad el cristianismo carece de sentido.

    La segunda lección la ofrece el Evangelio de Juan y el final de la Carta a los Romanos. Cuando Jesús habla de Dios nombra al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo de un modo habitual y natural. Es su forma de hablar de Dios la que confronta con el dios monolítico y aburrido de la visión que los judíos tienen de él: un dios solitario y colérico. Para Jesús, en cambio, Dios es una familia amorosa. Un diálogo permanente. Un amor que circula y que porque le place, sin necesidad alguna, se comparte con otra gran familia: el universo. Pongamos el ejemplo para entenderlo de un sistema de regadío. El Padre sería el pantano. El Hijo el canal que surge del pantano. Y el Espíritu Santo el agua viva que nos llega a cada uno de nosotros. El sistema de distribución de aguas es uno. Con tres factores bien diferenciados que sin embargo el uno separado del otro no tienen sentido porque sin estar unidos, el agua no llega a donde debe. Otro ejemplo nos ayudará a entenderlo aún mejor. Cuando amamos, yo pienso con amor de ti. Y eso me lleva a sentir emociones afectuosas por ti. Y movido por ellas, mis palabras y mis actos, te expresan mi cariño y mi simpatía, y la alegría que me produce verte. Y eso tiene un efecto. Te contagio mi amor a tí. Y a partir de ahí se produce entre nosotros una reacción en cadena. Todo pasa en un instante. Ese es el proceso del amor. Que es uno y está articulado por tres dimensiones distintas: mente, corazón y conducta. Pues bien: El Padre es el amor que piensa. El Espíritu Santo es el amor que siente. El Hijo es el amor que actúa, se expresa y enamora. Nosotros somos el suejo de ese amor que se comparte. Y si nos enamoramos de Él, respondemos con fe a su amor. Porque el amor y la fe siempre van de la mano. El amor puede estar sólo, gozando plenamente de sí mismo. Es lo que hacemos cuando soledad practicamos algo que nos gusta particularmente. Gozar de nuestro íntimo contento. Pero también puede compartirse con otros y establecer un nexo gozoso con ellos, aún mayor. Dios hace las dos cosas. Se complace y nos enamora. Dios es un amor que se derrama. Por eso el Espíritu viene a nosotros. Porque es el momento en que Dios según lo que te he indicado nos contagia con su amor. Y lo hace sin necesidad, porque le place, de forma gratuita.

    La Carta a los Romanos da un paso más. Nos ofrece una tercera lección. Dios es fuente de resiliencia. Como la definen los espertos: “es la capacidad de hacer frente a las adversidades de la vida, transformando el dolor en fuerza motora para superarse y salir fortalecido de ellas”. El apóstol Pablo lo expresa con gran certidumbre: La fe en Dios Padre que resucita a su Hijo Jesús de entre los muertos vivificándolo con su Santo Espíritu, engendra en nosotros, una esperanza contra toda esperanza, que gesta una enorme fortaleza en medio de los sufrimientos, y que a su vez genera la paciencia necesaria para soportar cualquier tribulación. Prefiero esta traducción a la que los leccionarios actuales en mi opinión no aciertan a comunicar correctamente. No es cualquier “dios” el que genera esta resiliencia. El Dios de Jesucristo sí lo hace.

    Por último la cuarta lección que se nos ofrece brota de estas tres lecciones anteriores. Es preciso distinguir entre Dios y nuestra visión de Dios. Pondré varios ejemplos. Una visión de Dios equivocada puede concluir que la historia y Dios son una sola cosa porque Dios está en el todo y en la parte. Si bien eso anularía nuestra libertad y haría imposible que entre Dios y nosotros se estableciese una relación de amor. La providencia no anula la libertad de nadie. Pues si no es consentida en nuestra vida, Dios se queda a la puerta llamando, ya que Él, nunca viola la libertad de nadie. Por eso la predestinación, tal y como la entienden algunos, es un craso error. Otro caso sería discutir (como así hacemos ortodoxos y católicos) si el Espíritu viene del Padre por el Hijo, o del Padre y del Hijo. La idiotez de los teólogos ineptos puede ser impresionante. ¿Qué más da decir que el agua viene del pantano por el canal o del pantano y del canal?. Sin pantano no hay agua. Sin canal tampoco. Y sin agua de nada sirve ni el pantano, ni el canal. El sentido común evitaría muchas discusiones teológicas cercanas a descifrar cual es el sexo de los ángeles. El último ejemplo que propongo sería afirmar que Dios crucifica gente y que solo cabe resignarse. Valdría la pena ser fuerte y paciente, pero ¿Como serlo sin esperanza? ¿Y como tenerla si tuviesemos que poner nuestra fe en semejante monstruo que pretende crucificarnos? Estas visiones equivocadas de Dios son fuentes constantes de ateísmo para muchos. 

    Nuestra visión de Dios, es decir nuestro “teismo” (que no el Dios verdadero), nos puede alejar del camino que lleva a la vida en plenitud. No vale cualquier Dios si se pretende como indican las Bienaventuranzas, ser dichoso en la vida. Así que es fundamental hermanos que conozcamos con acierto cual es el Dios que nos ama y se nos ha dado a conocer. No el que nosotros hemos diseñado o construido con nuestras culturas religiosas. Hasta ahora sólo uno ha dicho con atrevimiento: “El Padre y Yo somos Uno”. Y eso le costó la vida. Ese no lo buscamos nosotros ni lo inventamos, Él vino a nosotros, al precio de su vida, y se llamaba Jesús el Cristo. No lo olvides nunca hermano cristiano. 

 

 

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PURISIMA (HOMILIA EN EL PALMAR 8-12-2018)

 

    El Palmar no se entiende sin la Purísima. Este pueblo que fue una finca de un canónigo que legó su herencia a sus sobrinos, con las condiciones de salvaguardar las viviendas de sus aparceros y la de construirles una iglesia, fue una bandera discutida, que supuso un duro pleito de los Verástegui contra los Velez. Al final D.Juan de Verástegui se alzó con la propiedad y pudo salvaguardar los anhelos de su difunto tío Antonio presbítero canónigo de la Catedral. Gracias pues a D. Juan y a su primera esposa, El Palmar sigue estando donde está y sigue siendo como es. Sin ese matrimonio nuestro pueblo sería distinto y no tendría explicación, si es que no hubiese llegado a desaparecer presa de los intereses del Velez que quería apropiarse del lugar. De ahí, que El Palmar adquiriese el sobrenombre del “Lugar de D. Juan”. Y ello con toda la razón del mundo. Bien caro le costó a su linaje que durante dos generaciones fueron ninguneados por el poderoso Marqués de los Velez. 

    La vinculación de la familia Verástegui a los franciscanos les otorgó una enorme devoción por la advocación de la Purísima, que en aquellos años se encontraba en alza, como la labor diocesana, nacional e incluso ante la Santa Sede, de nuestro Obispo Trejo, puso de manifiesto. De ahí que por voluntad de D. Juan la Purísima ocupase el lugar que ocupa como Patrona de nuestro pueblo, y no solo como titular de esta parroquia. Su primera esposa Lucrecia, original de Montpellier, manifestó su deseo de que el copatrón fuese un paisano suyo: San Roque. Y bajo estas dos advocaciones devocionales de dicho matrimonio, quedó El Palmar amparado desde sus mismos inicios hasta hoy. 

    Es inexplicable que a día de hoy no exista en este lugar un monumento que conmemore a ese matrimonio sin el cual El Palmar no sería lo que es y como es. Ojalá y que alguna vez se subsane dicha deficiencia. 

    Con el tiempo aquella aldea singular por tener esta Iglesia aneja a la Catedral de Murcia desde 1615, se convirtió primero en Madre de todas las iglesias de alrededor: La Alberca, Santo Angel, Aljucer, Sangonera la Verde y la Seca, la voz Negra y San Ginés, que progresivamente se independizaron. Después se erigió en un centro industrial de primera magnitud y por tanto en un núcleo obrero muy importante anejo a Murcia. Por último pasados los años se ha transformado en sede de grandes instituciones sanitarias, múltiples servicios y en una ciudad dormitorio del cinturón metropolitano de Murcia.

    Si bien por este motivo hoy, esta población se ve expuesta a los problemas que una entidad urbana de estas características conlleva: masificación, despersonalización, desidia por lo propio porque solo la ciudad cuenta y mucho individualismo. Eso es mortal para El Palmar, porque con el tiempo corre el peligro de que solo le quede como propio el nombre. Pues sus costumbres, su carácter, sus tradiciones y hasta sus fiestas acabarán diluidas en un mar de anonimato donde solo nos preocupa salvaguardar nuestra intimidad, nuestra tranquilidad y poco más. Por ello no me cansaré de animar a los colectivos que trabajáis por impedir que esto ocurra. Pero os digo más: no caminéis por libre. Uniros todos por El Palmar. Pues como bien dijo una chica de entre vosotros: en la unión está la fuerza. 

    Además la ciudad dormitorio supone la mayoría de las veces la implantación del secularismo, debido al desarraigo de la población que la habita, procedente de otros lugares que nada tienen que ver con éste, y que vive fuera de aquí, la mayor parte de su tiempo profesional incluso de ocio y cultura. Si el mundo religioso ocupó un espacio en sus vidas, quedó atrás con la patria chica que abandonaron para venir a vivir aquí. Pues en la mayoría de los casos no es una experiencia religiosa profunda, la que ha caracterizado la vida de estos “nómadas” católicos por herencia cultural que no por convicción personal. Así que a todo lo que hemos apuntado anteriormente estas entidades urbanas aportan a las personas una desacralización de sus vidas. En estos entornos se existe, se trabaja para vivir y acaso para divertirse algo de cuando en cuando. Pensar resulta molesto. Porque nos cuestiona los motivos que tenemos para vivir. Por eso en estos entornos se suele optar por la frivolidad y la distracción pues así la ausencia de respuestas para las preguntas difíciles no duelen tanto. 

    Pero no por ello cesan las situaciones límite (los males físicos, personales, sociales, morales; los sufrimientos de toda especie y la muerte propia o de los seres amados), y estás siempre nos conducen a una encrucijada que Hegel definió de esta sencilla manera: “¿O Dios o la Nada?”. 

    Hoy que es la Purísima, celebramos a nuestra patrona que nos legó D. Juan de Verastegui allá por el siglo XVII. En esta fiesta ¿podemos encontrar una respuesta para esta pregunta difícil que el filósofo alemán nos dirige a los que habitamos esta ciudad dormitorio? La respuesta es afirmativa.

    María es la nueva Eva. Si Eva es madre de los hombres (Gen 3). María es madre de los hijos de Dios. Y su existencia proclama a gritos que el “Hecho humano y su universo acaban en Gloría”. Su Concepción Inmaculada es la puerta a su Asunción. La carta a los Efesios (1, 3-12) que hemos oído se cumple plenamente en ella. María está inserta en Dios y no en la nada. Totalmente inserta en el misterio de Dios. Nunca estaré de acuerdo con los que se empeñan en oponer a la Nazarena sencilla con la Theotokos. Porque una y otra son la misma. Pues la segunda incluye a la primera en el misterio de Dios y así nos incluye en él a todos. Este proceso de “divinización” de la Nazarena se produjo a lo largo de toda su vida humilde pero no por ello irrelevante.

    María cuando acepta ser nuestra madre porque su Hijo se lo pide al píe de la cruz se convierte en un Reflejo de Dios Padre. Porque está dispuesta como Él a perdonar a aquellos que matan a su Hijo porque no saben lo que hacen. Con este amor propio de Dios es con el que ella pisa la cabeza de la serpiente como en el Génesis se ha profetizado. Al mundo hay que salvarlo porque si vivimos como ovejas sin pastor solo encontraremos frustración, y no es ese el destino que el Dios que nos ama hasta el extremo quiere entregarnos si decidimos desposarnos con Él. María en nuestro nombre ha dicho “Hágase como dices” en el Evangelio de Lucas (1), lo acabamos de escuchar.

    María por estar llena de la Gracia de Dios y por aceptar convertirse en una Fuente Santa de Gracia para todos es Reflejo de Dios Hijo. Pues en su sí no ha quedado excluido nadie. “Todas las generaciones sin fin” cantarán sus maravillas si quieren. El canto del Magnificat proclama a las claras que María no excluya a nadie de la Gracia de Dios y de nuevo la Carta a los Efesios vuelve a cumplirse por ello en su persona. María no escatima de manera miserable al derramar su gracia, la derrocha. Pues los que la invocan no se tienen por perfectos. Basta rezar un Ave María para darse cuenta. Somos los pecadores los que necesitamos su auxilio, pues son los enfermos los que necesitan médico, no los sanos. 

    María cuando nos gesta en la Iglesia con su intercesión para hacer de nosotros “otros Cristos” llenos de Fe, Esperanza y Caridad es reflejo de Dios Espíritu Santo. Porque el Espíritu Santo (la Ruaj) es la alfarera que nos gesta en esta alfarería que es la Iglesia para nacer a la Vida Eterna aprendiendo antes a Vivir en Plenitud. Porque para vivir la Vida Eterna no valen los que desconocen las verdaderas fuentes del Vitalismo. No os remováis en vuestros asientos porque he llamado alfarera al Espíritu Santo. En hebreo su nombre es femenino: La Ruáj. El lado femenino de Dios que obra maravillas sin concurso de varón se percibe en la acción de la “Ruáj” en María y en la Iglesia. Aunque para algunos machistas la mujer sea un ser inferior, para Dios es uno más de los divinos perfiles de su sagrado rostro. Si bien si alguno quiere encontrar en esto un fundamento para crear con los sexos una supuesta lucha de clases anda muy errado. Porque en Dios lo masculino y lo femenino no son contrarios sino complementarios. De hecho en el mito del Génesis la ruptura de esta complementariedad es la causa de que el paraíso deje de serlo para pasar a ser mundo camino del infierno. Así que igual que María veló por los novios de Caná, hoy vela por nosotros, para que nunca se nos agüe o se nos agrie el vino de la ilusión por vivir. Y para que no vivimos desalentados pensando y sintiendo que “Todo es para nada”. Pues “Todo es para la gloria y la nada es pura apariencia”. 

    Si os dais cuenta María se convierte en un reto hoy para nuestra Parroquia que la tiene por Patrona. Porque si la llamamos nuestra Patrona es para que seamos cortados de acuerdo con su patrón. Pues eso es lo que han hecho desde siempre las costureras para realizar hermosos vestidos: ajustarse a patrones exactos. Así nos lo hizo ver un sacerdote hijo de este pueblo a muchos, tal día como éste, en la misa de la mañana y desde entonces no lo he olvidado. 

    Así que tenerla por Patrona significa que nuestra Parroquia debe estar inserta en Dios hoy, en medio de nuestro pueblo que  si ayer fue otras cosas, hoy es una ciudad dormitorio. En El Palmar actual nuestra Parroquia debe mirar a su pueblo con entrañas compasivas porque está integrado por ovejas sin pastor, y a este mundo hay que salvarlo porque hay que amarlo. Sin amarlo no se le puede salvar. En el Palmar del Siglo XXI nuestra Parroquia no debe excluir a nadie del encuentro con la Gracia de Dios, pues no es la Santidad la causa del acceso a la Gracia, sino el acceso a la Gracia lo que produce la Santidad. Sea pues nuestra Parroquia  para esta ciudad dormitorio, una Fuente Santa de Gracia para quien demande beber de las aguas vivas que de ella brotan. En éste nuestro Palmar de hoy, sea nuestra Parroquia un colectivo despierto al inmenso papel que la mujer desempaña sin el cual nada en ella funcionaría. Nuestra Iglesia mirando hoy a María Purísima, debe despertar en medio de esta ciudad dormitorio para invitar a todos a salir de su vida a medio gas. Esto supone hoy celebrar a nuestra Patrona.

    Así que tú Palmareño de hoy ¿Qué quieres ser? ¿Quieres ser nada? ¿O quieres ser hijo de María Purísima como Jesús el Cristo? ¿Dios o la Nada? ¿Qué quieres?. Roque lo tuvo claro. Fortunato también, y con ellos, muchos más. Quisieron ser hijos de María como Jesús. ¿Y tú qué quieres ser? ¿Quieres dormir o despertar?. Si miras esos ojos y te dejas traspasar por ellos te encenderás de Fe, Esperanza y Caridad, y serás divinizado, y la nada no podrá alcanzarte para siempre. 

    Para terminar ya solo me queda pediros a todos cuantos estáis aquí que os pongáis en pie para orar, vueltos a la imagen hermosa y antigua de nuestra patrona, ésta plasmación perfecta de la visión de la mujer vestida de sol que Juan el apóstol describe en su libro del Apocalipsis (12, 1-17). Uníos con el corazón a mi plegaría humilde:

“María, Purísima Concepción. 

Tú que engendraste y pudiste engendrar,

al mismo que te engendró:

¡No te olvides de El Palmar!

¡Pues desde 1615 te tiene por Patrona!

¡Te pido por ellos Señora!

¡Guárdalos en tu amor!

No dejes nunca que este pueblo tuyo

se transforme de ciudad dormitorio 

en cementerio, donde tus hijos caminen

perdidos como muertos en vida. 

Un día este lugar fue rico 

en olivares y en Palmerales.

Pues que todos sus hijos de aquí

puedan salir ese Domingo de Ramos sin ocaso,

que será la Jerusalén del Cielo,

con ramos y palmas en sus manos.

Para cantar todos juntos como una sola familia

las alegrías del Reino de Dios.

Que no falte ninguno Madre.

Ni siquiera el alejado, el agnóstico o el ateo.

Que todos puedan compartir tu gozo. 

¡Sálvanos María con tu intercesión misericordiosa!

¡Haznos eternos a todos en Dios, María!

¡Y que tu pie aplaste la cabeza de la nada 

Para que nunca pueda adueñarse de ninguno de nosotros!

AMÉN

 

¡VIVA LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN!

¡VIVA LA MADRE DE EL PALMAR!

¡VIVA NUESTRA PATRONA!

 

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HOMILIA 2º ADVIENTO (400 ANIVERSARIO) AÑO 2015 CICLO C

    La Palabra de Dios nos descubre quienes somos 400 años después de existir como una comunidad cristiana.

    1º. Nuestra comunidad es una fiesta pues nuestra meta es la gloria. Y nuestro futuro el mismo que el de nuestra patrona querida. Del mismo modo que su ser se ha revestido de la gloria de Dios, nosotros estamos destinados a alcanzar dicha plenitud. Todos los hijos de esta comunidad de ayer, de hoy y de mañana están convocados a ese hermoso destino. Nuestra comunidad es la reunión de todos ellos para alcanzar ese nuevo ser maravilloso, que nos lleve a participar de la vida divina, cuando Dios lo sea todo en todos. Por eso hacemos bien en hacer fiesta en este “cuatroccento” de nuestra comunidad parroquial. 

    2º. Nuestra comunidad parroquial es un trabajo constante que consigue hermosos frutos, aunque eso nos suponga sacrificios enormes. Cuatro mártires nos acompañan en nuestro caminar y nos muestran que el sacrificio da fruto. También lo muestra la vida de San Roque nuestro copatrono. Y la Vida de María Purísima también lo muestra. Sus siete dolores muestran a toda la Iglesia, que tanto amor termina en Gloria. Pues la Purísima es asunta a los cielos, y ella, como nueva Eva del género humano, alcanza lo que estamos llamados a disfrutar todos aquellos que aceptándola como Madre, nos abrimos al futuro de gloria que ella ya disfruta. Trabajar la fe, la esperanza y el amor, con esfuerzo y sacrificio produce en nosotros la hermosa cosecha de la Vida en Plenitud. 

    3º. Nuestra comunidad es la oración que no cesa y el amor que sigue creciendo sin cesar. Oramos y amamos ayer. Oramos y amamos hoy. Y es importante que oremos y amemos mañana. Este hermoso aniversario debe incentivar en nosotros el espíritu de oración y el amor fraterno. Para que las generaciones futuras puedan recibir la misma hermosa herencia que nosotros hemos recibido. María Purísima ha congregado a innumerables personas a su alrededor convocándolos a la oración y al amor verdadero. Y hoy lo sigue haciendo y lo seguirá haciendo mañana. Formamos parte de los que llegan a quererse muchísimo en Cristo Jesús. Por ello este aniversario debe despertarnos a todos para que nunca cesemos en permitir a Dios que siga con nosotros esta buena obra que El quiso iniciar con nosotros en Cristo. 

    4º. Nuestra comunidad que comienza su andadura en este lugar sagrado en 1615, como otros la comenzaron en otros tiempos, está llamada a ser una comunidad bautismal abierta a todos. Preparando caminos para que todos puedan conocer y gozar la salvación de Dios. Es una comunidad que debe enderezar sendas, rellenar barrancos, rebajar montañas, enderezar lo tortuoso, y allanar las asperezas para que todos puedan ver la salvación de Dios. Francisco nuestro Papa actual así lo enseña. Y este es el signo de los tiempos. El kairos que nos convoca en nuestro aniversario. María se ha empeñado en hacerlo, cambiando hasta la hora de su Hijo con tal de que unos novios en Caná puedan experimentar el sabor del buen vino de la Nueva Alianza. No podemos cerrar las puertas de la salvación a los demás convirtiendo nuestra comunidad en el reducto exclusivo de unos pocos, como si se tratara de un club clasista de unos pocos selectos. Eso no ha sido nuestra comunidad y tampoco debe serlo ahora. Los libros bautismales lo prueban. 

    Así que feliz aniversario hermanos. Y que tras estos cuatrocientos años Dios nos permita seguir siendo la fiesta que somos, nos permita seguir trabajando para alcanzar la mejor de las cosechas. Que Dios nos permita seguir orando y amando más y más. Seguir abriendo puertas para que todos los que hoy viven y los que vendrán mañana puedan disfrutar la Salvación que Cristo nos regala. Si es así la celebración de este hermoso aniversario habrá merecido la pena. Y ahora marchemos hacia nuestra Iglesia madre, Santa María, la Catedral, acompañando a la Purísima, a San Roque y al Beato Fortunato y sus compañeros mártires, y que Dios nos permita seguir hoy y mañana dando gracias como María por Dios nos llena de Gracia y del mismo modo nos conceda poder hacer lo que Cristo nos enseña, diciendo con María: Hágase en mí según tu Palabra. 

    

 

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