PARROQUIA PURISIMA CONCEPCION
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DIALOGO CON LA PALABRA CICLO C

Una homilia debe ser un diálogo con la Palabra. Dios con su Palabra dialoga con nosotros. Los signos de los tiempos hacen que la Palabra resplandezca ante nuestros ojos y nuestros oidos. El Espíritu de Dios lo hace. No escuchar esta Palabra es privarse de un enorme caudal de Sabiduría y Gracia. 

  A parte de la homilia, los jueves por la noche a las 21horas, se va leyendo de manera explicativa la Biblia de manera progresiva desde hace año y medio.

V PASCUA

    Evangelizar es vivir la Pascua todo el año. Pues quien evangeliza vive siempre inmerso en la Pascua. La Evangelización es la Pascua en movimiento. La Iglesia no debería ser otra cosa que eso, en todos y cada uno de sus miembros. Pablo y Bernabé son un vivo testimonio de ello. 

    ¿Y cuales son los contenidos del mensaje que transmitimos?:

    + Mantener la Fe de manera perseverante en medio de los avatares de la vida, porque muchas son las dificultades a las que a veces nos enfrentamos, y si perdemos la fe en la vida, nos diluimos en la nada. Por eso el Dios de Jesucristo Resucitado nos revela que la vida merece la pena y está cargada de significados amorosos. Y eso merece la pena transmitirse.

    + Mostrar a todos que el Padre Dios que Jesús nos revela es clemente, misericordioso, bueno con todos, cariñoso con todas sus criaturas, y que cuando conocemos su amor eterno, nuestra vida se convierte en una constante acción de gracias, en una bendición perpetua, en una eterna glorificación de su Nombre porque sus hazañas amorosas resultan sorprendentes. Esto igualmente merece la pena comunicarse. Pues que Dios sea Amor cambia nuestras vidas de irrelevantes en relevantes.

    + Infundir en todos la esperanza de Juan Evangelista que nace de la fe en Jesucristo, para que mirando al futuro contemplen nuestro glorioso destino.  Nos aguarda un cielo nuevo y una tierra nueva. Nos aguarda un banquete de bodas sin final. Nos aguarda la morada de Dios. Nos aguarda que Él acampe con nosotros. Nos aguarda ser su pueblo y que Él sea nuestro Dios. Nos aguarda que Dios esté con nosotros. Y por eso inmersos en su plenitud, nos aguarda ver como Él enjugará las lágrimas de nuestros ojos. Y experimentar que ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Nos aguarda experimentar como Dios lo hace todo nuevo. No nos aguarda la nada y el absurdo del sinsentido. ¿Como no dar a conocer esto a los demás? No hacerlo para un hijo de la Pascua eso es puro egoísmo. No viviremos nunca en Pascua si no superamos el “ma, me, mi, mo, mu”. Evangelizar no es una apetencia.

    + Enseñar a todos a vivir en la gloria. Esto es a glorificarse. Y para ello sólo se precisa amar como Jesús nos ha amado. No basta con amar a Jesús, es preciso aprender a amarnos entre nosotros. Amar mucho a Dios y nada a los demás es vivir una mentira. Recuerdo a un cura mayor diciendo a sus hermanos que estaban criticando a otro: ¡Hermanos ya que no nos queremos, al menos no nos jodamos!. ¡Qué dolor y que tristeza ver que esto ocurre! Yo siempre  me confieso de que no amo a los demás como Jesús me ha amado a mi. Amar es lo máximo. Cuando esto se hace visible en nuestras comunidades, el Reino de Dios resplandece entre nosotros, porque reina el amor en nuestras vidas. Si no nos amamos esto no pasa. Cuando amamos reímos. Cuando peleamos sufrimos. Así que si quieres vivir en la Gloria, ama como Él nos ha amado. Pasarse la vida transmitiendo esto ya merecería la pena aunque como dijo el poeta: “el cielo no esperara”, pues gracias a tu amor hasta el extremo Señor: “lo mismo que te quiero te quisiera”. Ser un testigo vivo de que el amor es lo mejor que existe, junto con la vida, es lo más hermoso que pueda pasarnos según mi opinión. 

    Así que este es el contenido del Evangelio que anunciamos. Lo dicho: Pura Pascua en movimiento. Fe, Esperanza y Amor ¡VIVOS!. ¿Quieres que esto te pase a tí? ¿Quieres ser semilla de nuevas comunidades cristianas? Aliméntate de Cristo Jesús: de su Palabra y de su Pan de Vida, y déjate llevar por su Espíritu. Y como la levadura, con tiempo fermentarás tu parte del mundo. ¡Animo pues!.

 

IV PASCUA

    El mundo tras la Resurrección de Jesús se divide en dos. Los que rechazan la Buena Noticia de que Él vive. Y los que aceptan esa Buena Noticia. Curiosamente no fueron las personas más religiosas de aquel tiempo las que aceptaron el mensaje de Jesús. Sino la gente alejada. 

    ¿Y qué frutos provocó creer en la resurrección de Jesús en aquellos alejados del mundo religioso? Mucha alegría, esperanza en la Vida Eterna, Salvación, presencia viva del Espíritu Santo, glorificación, superación de la gran tribulación, blanqueo de sus corazones, acceso a las fuentes de aguas vivas, donde Dios enjuga las lágrimas de sus ojos, saber que no pereceran para siempre y que nadie podrá arrebatarlas de la mano amorosa de Dios. La verdad es que después de oir estas cosas cuesta trabajo pensar que haya gente que se empeñe en rechazar semejante oferta. Pero por desgracia, el ser humano es muy capaz de tomar decisiones que brotan de la necedad y la torpreza. 

    ¿Y como se puede llegar a creer en esta buena noticia que te cambia la vida para bien? Escuchando su voz. Conociéndolo. Amándolo. Y siguiendolo. Llegando a ser uno con Jesús, como Él es uno con el Padre. Porque el cristiano sabe que si Jesucristo es sacramento del Padre, del mismo modo, nosotros, nos convertimos en sacramento de Jesucristo para el mundo cuando lo creemos, no unimos a él por los sacramentos y amamos como el nos amó. En definitiva llegamos a creer, rondando a Jesús. Aunque a veces no acabemos de entenderlo. Sin que sepamos como, su semilla germina poco a poco, imperceptiblemente en nuestro interior. El trato con el Buen Pastor Jesús termina enamorándote de su voz. 

    Así que ¿de qué grupo quiero ser yo? De eso va este cuento. Y esa es la pregunta que hoy se nos hace. ¿Quieres ser uno con Jesús? ¡Escucha su voz y el te inundará con su Santo Espíritu!.  

 

III PASCUA

    Sin amar a Jesús es imposible ser su seguidor. Porque el afecto por el resucitado es el que mueve nuestro mundo interior.

    La Palabra de hoy lo prueba. Hechos de los apóstoles nos enseña que sin amar a Jesús por encima de todo es imposible desafiar a los poderes de este mundo. Incluso a sus poderes religiosos. Cuando amas a Jesús obedeces a Dios antes que a los hombres. Incluso aunque ello te lleve a oponerte de plano a los poderes religiosos de este mundo. Cuando amas a Jesús te vuelve valiente. Pues sin valentía es imposible ser su seguidor. Es más su amor provoca que los sufrimientos anejos al hecho de seguirlo se vuelvan para ti causa de alegría. Este contrasentido es imposible de entender sin el amor decidido por Jesús.

    El salmo nos muestra que cuando vives enamorado de Jesús toda tu vida se convierte en una hermosa acción de gracias constante.

    El Apocalipsis nos descubre que es imposible adorarlo, participar con verdad en la liturgia, sin amar a Jesús en espíritu y en verdad. Esa es la razón de que muchas liturgias de la Iglesia sean tan deslucidas. Dado que mucha gente participa en ellas no por amor a Jesús sino porque toca, porque es un precepto. Con las leyes y el derecho se ha pretendido corregir la falta de amor por Jesús resucitado. Y eso no funciona.

    El Evangelio de Juan nos demuestra que el apostolado sólo se ejerce bien cuando nace del amor por Jesús. Sin amarlo, sin quererlo es imposible apacentar sus corderos, es imposible no cansarse de echar las redes. Ser apóstol por mero profesionalismo o por la búsqueda ególatra de uno mismo no te permite ser luz del mundo ni sal de la tierra. Te hace oscuro. Te vuelve soso. Sólo es posible soportar el dolor de dejarte arrastrar a donde no quieres ir si el amor por Jesús es el que mueve tu vida.

    Así que si quieres ser un seguidor de Jesús ámalo, quiérelo con toda tu alma. Para eso tendrás que conocerlo muy bien. Hacerte un especialista de Él. Sólo entonces, si lo conoces bien lo amarás y sólo entonces lo seguirás. Ese es el camino verdadero: este amor. No hay otro.

 

II PASCUA

    No tengáis miedo. Son las palabras de Jesús. No temas, San Juan lo oye alto y claro en Patmos. El miedo nos acompaña desde siempre. Es la consecuencia de haber sido presas durante muchos siglos. Esto se entiende perfectamente cuando descubrimos que en Murcia, concretamente en Sierra Espuña, teníamos de vecinos a los osos pardos y a los lobos. No siempre fuimos los reyes de la tierra. Por eso nuestro cerebro mantiene nuestra mente en permanente movimiento para reaccionar ante cualquier estímulo peligroso. Que nuestra mente sea la loca de la casa, está escrito en nuestros genes. 

    Tenemos miedo del mal que los otros nos pueden hacer, por eso los discípulos de Jesús tenían las puertas cerradas, y muchos no se les aproximaban por temor a las represalias. Tenemos miedo del sufrimiento en forma de enfermedades y por ello Pedro tenía a tantos a su alrededor esperando ser curados. Tenemos miedo de lo divino, como Juan, nos muestra en el apocalipsis, porque sabemos que es el totalmente otro y no podemos controlarlo. Las religiones en gran medida son inventos humanos para tener contentos a los dioses y así evitar sus castigos. Tenemos miedo de la muerte porque conlleva nuestra destrucción. 

    Jesús resucitado, el viviente, el que estuvo muerto y ahora vive por los siglos, el primero y el último, nos dice con rotundidad: No temas. No hay razón para temer siempre a los demás porque no es necesario que nos hagan daño. De hecho muchos se unían a la comunidad cristiana y no querían destruirla. No hay razón para pensar que el sufrimiento tiene la última palabra en la vida, y por ello, nos insta a remediarlo siempre con todas nuestras fuerzas, por encima de nuestros miedos. No hay razón para temer a Dios porque es amor y lo que desea es salvarnos y no destruirnos. Su afán es divinizarnos. Serlo todo en cada uno de nosotros, serlo todo en todos. No hay razón para temer a la muerte porque Jesús la ha vencido para siempre, convirtiéndola no en nuestra destrucción sino en nuestra transfiguración por medio de su Santo Espíritu. 

    Así que nos invita a no dejarnos apresar por la percepción del miedo que genera en nosotros sentimientos angustiosos que se traducen en ansiedad física. Su deseo es colmarnos de paz. Paz a vosotros. Ese es su saludo y su deseo para todos. El resucitado cambia nuestra percepción de criaturas que se siente amenazadas por todo y por todos.

    ¿Como alcanzar la paz? Creyendo en su palabra aunque sea sin ver ni tocar. Esa es la fuente de toda dicha. El manantial de la bienaventuranza. La fe en Jesús resucitado cambia nuestra percepción del mundo. ¿Pero y si como Tomás no somos capaces de creer lo que no vemos? ¿qué podemos hacer? No abandonar la comunidad de los amigos de Jesús. Frecuentarla. Unirnos a ella en el Domingo, para escuchar su palabra, leyendo sus escritos. De este modo, antes o después, como Tomás, nos encontraremos con Jesús resucitado que nos iluminará el corazón y encenderá en nosotros la llama de la fe. Entonces todo cambiará. Ese día tendremos vida en Él. Así nos ha pasado a todos, y así puede pasar con cualquiera. Ese es el camino. 

    Así que si tienes miedos, no lo olvides, si quieres superarlos no te apartes nunca de los testigos de que Él, está vivo y resucitado. Mantente unido junto a los que han visto al Señor. Terminarás por contagiarte de su mismo gozo. Te contagiarán su nueva percepción de todo. Su palabra viva y resucitada siempre da fruto. Es viva y eficaz, y nunca pasará. Su Palabra es la puerta para que su Espíritu entre en comunión contigo y te inhabite. Entonces descubrirás lo que es la paz más allá de todo miedo.

 

DOMINGO DE PASCUA

    ¿Hermanos que es la Resurrección? Los textos nos lo enseñan en este hermoso día con todo lujo de detalles.

  1. La Resurrección es la Evolución de nuestro ser para disfrutar de un bien cada vez mayor.
  2. La Resurrección es la Salvación de los hijos de Dios y su multiplicación para que el gozo se torne universal.
  3. La Resurrección es la Liberación de la esclavitud de un mundo sin Dios o con ídolos falsos, que siempre amarga y decepciona.
  4. La Resurrección es el Desposorio cariñoso con Dios sin temores que impidan disfrutar en paz de su amor eterno.
  5. La Resurrección es que Nuestra sed de infinito será saciada, con que nuestra libertad consienta: creyendo en Jesús, esperando en Él y amándole siempre.
  6. La Resurrección es el fruto de la sabiduría del Evangelio que nos hace brillar gozosos y dichosos para nuestro Dios.
  7. La Resurrección es nuestra reunión con todos los amados, nuestra purificación de la levadura vieja, nuestra renovación del corazón humanizado y por todo ellos es la manifestación de la Santidad del nombre del Señor, que se muestra infinitamente misericordioso.
  8. La Resurrección es la  fructificación de nuestro Bautismo, para que vivamos  para siempre en Dios: la Resurreccion es nuestra divinización definitiva. Por la que Dios lo será todo en todos.
  9. La Resurrección es un relámpago, un instnte luminoso que provocará un encuentro con Jesús que nos llenará de alegría y nos liberará de todo miedo. Ese día nadie nos podrá quitar esa alegría.
  10. La Resurrección es un acontecimiento que no suspende nuestra libertad pues podemos decidir o no creer en él. Dado que todo se desenvuelve con tal intimidad que nadie perderá su capacidad de optar por uno u otro camino, con la misma gracia como nos decidimos en corresponder o no a un amor que se nos ofrece gratuimente y sin resultar jamás invasivo. Obedecer no es fastidiarse obedeciendo a un tirano irracional, sino decidir por amor unir los destinos con quien sabes que te ama hasta el extremo. Y eso sin libertad absoluta es imposible de vivir.
  11. La Resurrección es la entrada en la Gloria de Dios, porque la nada no es nuestro destino último.
  12. La Resurrección es descubrir que los sepulcros están vacíos. Es no buscar entre los muertos a los que están vivos. Y eso para los que aman lo es todo.
  13. La Resurrección es entender el significado de las Escrituras: que la cruz (o sea el mal, el sufrimiento y la muerte), ha sido vencida para siempre.

    Así que ¿como no decir alto y claro para todos los que creemos en Cristo ¡FELIZ PASCUA!? Así que hermanos es la Pascua Sagrada, verdaderamente Cristo ha resucitado ¡Aleluya! Que la alegría desbordante de nuestra comunidad cristiana lo grite a los cuatro vientos: ¡CRISTO VIVE!. No tener FE en esta Buena Noticia es no amar la vida, es negarse a reconocer que la vida es buena, verdadera y bella. ¡ALELUYA!.

 

VIERNES SANTO

    ¿Que es ser Hijo de Dios? La pregunta hoy es pertinente porque es la causa de que a Jesús le cueste la vida. ¿Tan grave es el delito para que suponga padecer una muerte tan horrible?.

    La respuesta es simple y sencilla, cuando se lee el prólogo del Evangelio de San Juan cuya pasión acabamos de proclamar. Ser Hijo de Dios es ser Luz frente a las tinieblas. 

    ¿En que consistió ser luz para el Hijo de Dios  llamado Jesús? Fundamentalmente en amar hasta el extremo. Eso se percibe en el hecho de que Él aceptó morir por el bien de todos sin merecer en absoluto dicha muerte. Ese el significado de la palabra expiación, tan del gusto de Isaias. Jesús se ha compadecido de todos y ha sufrido angustia con tal de salvarnos. Jesús nos ha salvado a los suyos a costa de su vida, para que ninguno de los que le han dado se pierda. Ha dado su vida. Ha dado a su madre. Ha dado a su discípulo amado. Ha dado su sangre. Ha dado su cuerpo y sus huesos sin fracturar. No ha luchado. No ha contestado a los burlones. Ha sido fiel a la verdad. No se ha callado el mensaje del que era portador por el bien de todos. No ha sido un rey de este mundo, no ha venido a declarar guerras. Él nos ha dado la paz. Nos ha dado su amor hasta el extremo, el amor que no merecíamos, y eso lo ha convertido en alguien luminoso. Esa es su Luz. La luz que vence a las tinieblas que lo han rodeado por los cuatro costados, como la pasión acaba de testimoniarnos. Obedecer para Jesús no es plegarse a los mandatos de la clase sacerdotal y poderosa de su tiempo, sino amar como Dios Padre ama a riesgo de su vida. Para ser Hijo de Dios hay que ser fuerte y valiente de corazón. Hay que confiar tu vida a las manos del Padre como Él lo ha hecho.

    Ser Hijo de Dios no es crear espanto con nuestras acciones, no es desfigurar a los hombres, no es cerrar la boca ante la injusticia, no es actuar de modo inenarrable, inaudito. Ser Hijo de Dios no es desfigurar la belleza del hombre con nuestros actos, no es provocar que el aspecto de un ser humano nos resulte repulsivo. No es despreciar y evitar a los hombres. Ser Hijo de Dios no es colmar al hombre con dolores y sufrimientos. No es desestimar a nadie. No es considerarlo leproso. No es herir, humillar, traspasar, triturar a los demás con nuestro crímenes. Ser Hijo de Dios no es castigar sino curar. No es ser indiferente ante el error ajeno. No es ser un criminal. Ser Hijo de Dios no es maltratar, ni humillar, ni tapar la boca de nadie. No es enmudecer al otro. No es dejarle indefenso, tratarle con injusticia. No es arrancar a nadie de la tierra de los vivos. No es herir a los demás. No es ser malvado. No es tratar como malhechor al inocente. No es engañar. No es hacer de los demás chivos expiatorios. No es cargar al otro con mis crímenes. Ser Hijo de Dios no es burlarse de los demás, no es convertir al otro en una pura irrisión. No es escapar del otro. No es olvidarte del otro. No es convertirlo en un cacharro inútil. Ser Hijo de Dios no es probar al otro, no es hacerle gritar, no es hacer verter lágrimas, no es hacerle vivir en angustia. Ser Hijo de Dios no es tratar a los demás como hemos tratado a Jesús según la Pasión nos testimonia.

    Así que amigo el Viernes Santo hoy nos pregunta a todos: ¿Y tú que quieres ser?¿Quieres ser Hijo de Dios? ¿Quieres ser luz o quieres ser tinieblas?.

    Todos quisiéramos decir hoy que queremos ser luz, que queremos vivir como Hijos de Dios. Pero nos acordamos de Pablo en la carta a los romanos. Vemos el bien que queremos pero hacemos el mal que no queremos. ¿Quién nos podrá salvar de esta condición contradictoria que vivimos?. Para responder aquí debemos volver nuestro ojos a Juan, el discípulo amado. Pues él vive entre dos seres luminosos: María y Jesús. A María la recibe en su casa. Y sobre el pecho de Jesús se reclina con amor. Y como los novios de Caná experimenta que su acción conjunta vuelve el agua de su inhumanidad en sabroso amor como el vino nuevo, que es más delicioso que el del principio. 

    Así que amigos eso haremos todos hoy. Ponernos bajo el amparo de María y de Jesús, para solicitarles que nos conviertan en Hijos de Dios, en Luz que vence a las tinieblas. Esa será nuestra humilde petición en este lluvioso día de Viernes Santo. 

    Quiera Dios que nuestros dedos y nuestros labios curen las heridas de los crucificados con amor. Porque Él hoy nos suscita esa ternura. Pues Jesús puso amor donde no había amor, y amor de nuestros pechos es lo que ha sacado. Así que no temas quedarte solo ante Él. Como el Buen Ladrón usa esa soledad para dialogar con Él de modo que pueda cambiar con su ternura tu corazón de piedra, en un corazón de carne. Así no hará falta llamar a la ambulancia porque el Señor tiene “buba”, como dijo una niña chiquitita al mirar al crucificado. Pues tu amor será la medicina que cure sus sangrantes heridas. Visto así el Viernes Santo no es horrible sino la jornada más bella que han visto los cielos. Medita cristiano la enorme hermosura de este día y aprende a amar siempre, hasta el extremo.

 

JUEVES SANTO

    ¿Por qué un cristiano debe participar en la Misa? Y además ¿por qué han de existir los sacerdotes cristianos?. A estas dos cuestiones responde hoy la Palabra de Dios. 

    El libro del Exodo nos da la primera respuesta: nos invita a comer, a alimentarnos para resistir el camino hacia la tierra de promisión, o sea, para nosotros, el Reino de Dios.  Como las madres y padres han dicho siempre a sus hijos pequeños, viene a decirnos: ¡Come niño que te hagas grande!. Es más nos insta este libro a marcar nuestra vida con la señal de Cristo para que el exterminador pase de largo y no nos destruya. Si escuchamos su Palabra y si comulgamos, Jesucristo nos habita, y donde el sol está nada puede la noche. Por tanto la misa nos alimenta y nos fortalece. No participar en ella sumerge nuestra Fe en una peligrosa anorexia. Sin Palabra y sin Pan de Vida, cualquier exterminador podrá con nosotros. 

    El Salmo nos ofrece la segunda respuesta. Si somos bien nacidos, es necesario ser agradecidos. En la misa damos gracias por Jesucristo. Por Cristo, con Cristo y en Cristo al Padre damos gracias movidos el Espíritu Santo. Alzamos por Él la copa de la Salvación e invocamos su Nombre. En la Eucaristía celebramos a Jesucristo que hoy se nos hace Palabra y Pan de Vida Eterna. Así que no participar en ella nos lleva a vivir como si no necesitásemos celebrar a Jesucristo y para un cristiano verdadero eso es imposible.

    Pablo nos muestra la tercera respuesta. Es importante mantener esta tradición que ya tiene 21 siglos. La tradición de hacer memoria de Jesús. Los hebreos cuando confesaban su fe recordaban al Señor que los había liberado de la esclavitud de Egipto. Nosotros hacemos memoria del gran amor salvador que Dios en Jesucristo nos ha manifestado. El ha dado su vida por nosotros, la ha entregado, ha derramado su sangre. La memoria nos hace revivir siempre lo que hemos vivido. Y nosotros no olvidamos amor semejante a ese. En ese amor vivimos, nos movemos y existimos. Por eso cuando no participamos en la Eucaristía condenamos a Jesús al olvido. Y eso es propio de los que lo quisieron matar, pero no de los que decimos seguirlo. Su memoria nos pone siempre en pie y en camino como sus seguidores. 

    Juan en el Evangelio nos indica la cuarta y última respuesta. Al celebrar la Eucaristía aprendemos a amar a los demás como Jesús nos ha amado. Pues cuando contemplamos su amor hasta el extremo, entendemos que nosotros debemos amar de esa misma manera. No hay servicio verdadero al otro sino amamos de esa forma. El cristianismo es una historia de amor hasta el extremo. Y la Eucaristía es ese amor vivo hoy entre nosotros. Muchos odios y egoísmos se destruyen al participar en la fracción del Pan de Vida. La Palabra de Jesús y su cuerpo, con el que entramos en comunión, nos vuelve otros Cristos hoy. Somos lo que comemos. De modo que al alimentarnos de Cristo, uno nos hacemos con Él. Y Él se hace uno con nosotros. De modo que ya no seamos nosotros quienes vivimos, sino que sea Cristo el que vive en cada uno de nosotros. Al no participar en su Santa Cena, nos privamos de renacer en el amor fraterno a cada instante. Pues dejamos de estimularnos para amar como Él nos ha amado.

    Así que ya sabemos porque es fundamental para un cristiano celebrar la Eucaristía. Y además entendemos por qué son necesarios los sacerdotes cristianos. Porque ellos hacen posible que esa celebración se realice, de modo que todo el pueblo de Dios pueda alimentar su fe con estos sagrados misterios. Los sacerdotes sirven al Pueblo Santo de Dios prestando entre otros, este servicio maravilloso que obra el prodigio de que todos los cristianos puedan santificarse.

    Así que a misa no se va cuando “apetece”. Beber agua no es una apetencia, es una necesidad. Comer no es un capricho, es condición obligatoria si queremos vivir. ¡Cristianos despertad!¡Nunca podréis vivir sin Eucaristía y sin Sacerdocio! No lo olvidéis nunca. Pues sin ellos vuestra vida cristiana se volverá raquítica y no será posible que podáis vivirla adecuadamente. Está es la gran enseñanza del Jueves Santo.

 

DOMINGO DE RAMOS

    ¿Como ha sido tratado Jesucristo? Ha sido traicionado con un beso. Ha sido incomprendido por todos. Ha sufrido angustia en soledad. Ha sido prendido como un bandido. Ha sido negado por los suyos. Se han burlado de Él. Lo han golpeado. Ha sido insultado, acusado de rebelde y blasfemo. Un auténtico hereje subversivo. Le han considerado alguien que solivianta con su enseñanza. Ha sido interrogado con acoso. Ha sido despreciado. Considerado un alborotador. Ha sido imputado siendo inocente. Se lo ha convertido en un escarmiento. Por ello ha sido azotado. Se le ha gritado. Ha sido entregado a la arbitrariedad de la masa enfurecida. Ha sido testigo de los lamentos y los llantos de las mujeres, quizás de los de su misma madre. Ha sido considerado un malhechor. Es tratado como una amenaza por su pueblo. Lo han desnudado arrancándole la túnica lujosa que Herodes le regaló para humillarlo y así poder sorteársela. Le han dado vinagre para beber. Lo han insultado. Le han retado estando clavado en la cruz. Lo han asesinado sin clemencia. La injusticia con que lo han tratado ha sido patente hasta para un centurión romano. El espectáculo ha sido tan vergonzoso que las gentes han regresado golpeándose el pecho. Lo han sepultado, condenándole al olvido. Y han preparado ungüentos y aromas para enterrarlo bien, porque mientras estuvo vivo nunca supo lo que era ser tratado de una manera humana. Nuestra inhumanidad fue su único premio. Crucificándole, así lo hemos tratado.

    ¿Cual ha sido el motivo para tratarle así? No se ha callado nunca. Si Él o los suyos lo hubiesen hecho, hubieran gritado las piedras. Él no podía dejar de decir las palabras de aliento al que sufre, pues su Padre se las ha revelado al oído, aunque eso supusiese su sufrimiento y muerte. Lo ha hecho como un hombre cualquiera al que hubo que entregar con un beso, porque no se distinguía por sus ropas ni por sus afeites, sino por su modo de amar y vivir. La túnica sagrada no dejó de ser un modo humillante de reírse de Él por el verborreico Herodes. Ha sido condenado porque como ha dicho el Sanedrín: “LO HEMOS OIDO DE SU BOCA”. 

    Los que necesitan interpretar esto en clave sacrificial según el ritualismo veterotestamentario, no dejan de ser presa de una burda “traslación de la culpa”. Hacemos culpable a Dios de su muerte. Porque somos incapaces de entender y soportar que lo hemos matado nosotros con nuestra inhumanidad. Ha muerto por nuestros pecados, hijos de nuestra gran inhumanidad. La de ayer, la de hoy y la de siempre. Pero Dios no es el monstruo que ellos pintan. El Dios “amo” del teísmo mosaico adolece de la revelación de la que Jesús nos ha hecho participes en la cruz. Jesús nos ha perdonado a todos y a cada uno de nosotros. Nos ha perdonado a todos porque no sabemos lo que hacemos. Nos ha perdonado a cada uno en la persona del que conocemos como el Buen Ladrón. Por eso se ha roto el velo del templo mosaico. Porque el Dios que es AMOR y no amo, no cabe en ese Santa Santorum. Una simple letra lo ha cambiado todo. Ha nuestra inhumanidad Dios responde con su Amor Eterno y Gratuito. 

    Así que es momento de preguntarnos una cosa para terminar: ¿Tratamos hoy así a los que hablan y dicen aquello que su conciencia les indica como verdadero porque Dios así se lo sugiere? ¿Se trata hoy así a los que llevados de su inteligencia y su libertad exponen la verdad con valentía? Si la respuesta es afirmativa, entonces seguimos crucificando. En ese caso es imprescindible comprender que la inhumanidad no es el camino que nos lleva hacia Dios. No nos equivoquemos hermanos.     

 

V CUARESMA

    El ser humano se encuentra muchas veces expuesto a situaciones límite de diversa consideración. Y varias de ellas son recogidas por las Escrituras en este Domingo.

    Isaias nos muestra que muchas veces el ser humano vive sediento de felicidad, de plenitud, de amor, de paz, de esperanza,de alegría. Su vida a veces se vuelve un desierto en el que no crece nada, en el que todas las ilusiones parecen estar muertas. El corazón se queda yermo como la estepa calcinada.

    El Salmo nos manifiesta que el ser humano muchas veces va llorando por la vida, porque la alegría en su mano es una simple semilla. Cuanta necesidad tenemos muchas veces las personas de que algo cambie en nuestra vida para bien, y sin embargo esto no ocurre. 

    El apóstol Pablo nos enseña que nuestras vidas muchas veces son un proceso inacabado en el que jamás terminamos de llegar a la meta, y eso que no es raro que pongamos mucho esfuerzo en lograrlo, pero aún así, ésta se aleja, y es fácil cansarse en el proceso. Y aún más es demoledor cuando descubrimos que todo aquello que considerabamos nuestra “riqueza” es pura basura. Las decepciones entonces suelen ser brutales.

    El Evangelio nos descubre que muchas veces quedamos expuestos al juicio de la gente porque nuestros errores o defectos se hacen públicos, y los demás pretenden apedrearnos después de habernos puesto públicamente como hoja de perejil. Es decir: verdes, pero que muy verdes. Y con total impunidad, empoderados por la Ley que les da derecho a hacerlo. Que amarga soledad se vive cuando eso ocurre, por quien lo padece. 

    Estas situaciones límite enferman nuestra alma. Y convierten muchas veces al hombre moderno en un desgraciado, que solo sabe gritar con pavor, como exibe el cuadro expresionista de Munch llamado: El grito.

    Si bien aunque a veces Dios parece estar distraido escribiendo en el suelo con el dedo como Jesús hoy: no es así. Y responde. El problema es que su respuesta exige una cosa de nosotros que no siempre estamos dispuestos a dar: La Fe. 

    En primer lugar en Isaias te dice: tú no puedes darte la felicidad sin Mí, porque la PLENITUD soy YO. Yo soy el que vive en plenitud. Ese es mi Nombre así que Yo saciaré tu Sed de Plenitud, cree en Mí y déjate guiar por Mí. 

    En segundo lugar en el Salmo te dice: tú no puedes cambiar tu suerte muchas veces para poder remediar tu llanto, pero yo puedo resucitar a los tuyos y tu ánimo. Y si crees que Yo soy la Resurrección y la Vida, te alegrarás y cantarás. Y sabrás que el grano que somos dará su fruto. Entonces el llanto cesará porque la muerte que te hace llorar perderá su dominio.

    En tercer lugar a traves de Pablo te dice: corre lo que quieras hacia la meta pero que sepas que mi amor ya te ha alcanzado. Y que si descubres esto y crees en Mí, te percatarás de que nada es basura, porque gracias a Jesucristo, todo será glorificado. Su amor no falla nunca, ni siquiera aun cuando seas crucificado por la vida.

    En el Evangelio Jesús, el que es Uno con el Padre te dice: Misericordia, yo no te condeno. Y no peques más porque te haces sufrir a ti y a los demás. Y quien te condene es un hipócrita porque todo ser humano tiene por qué callar. 

    Situaciones límite tenemos sí, pero la Fe que brota de escuchar la Palabra de Dios viva que es Jesucristo, sana nuestras vidas. ¡Ojalá y que muchos puedan descubrirlo y disfrutarlo!. 

 

IV CUARESMA

    ¿Necesita convertirse la Iglesia?¿Necesita renovarse el Pueblo de Dios? A estas preguntas podemos responder hoy escuchando las Escrituras.

    Josué nos enseña que la Iglesia es la Pascua anticipatoria de la tierra prometida que nos aguarda. De modo que es la experiencia del final del oprobio, de la liberación y es la que nos alimenta en el camino hacia la patria definitiva. Así que si la Iglesia no celebra la Pascua, si la Iglesia impide a la gente la entrada en el Reino de Dios, si la Iglesia no es liberadora sino opresora, si la Iglesia no alimenta al Pueblo para alcanzar su glorificación, la Iglesia toda, debe convertirse.

    El Salmo nos enseña que gustemos y veamos lo bueno que es el Señor. Si la Iglesia no permite gustar y ver la bondad de Dios, sino todo lo contrario, la Iglesia toda, debe convertirse.

    Pablo nos enseña que la Iglesia es la enviada por Dios al mundo para que en nombre de Cristo reconcilie a los hombres con Dios. Si la Iglesia impide que los hombres se reconcilien con Dios, la Iglesia toda, debe convertirse.

    El Evangelio nos enseña que los fariseos y los escribas no pueden ser el criterio de actuación de la Iglesia. Porque ellos desprecian a los publicanos y pecadores. No se alegran de que los hermanos muertos vuelvan a la vida. No celebran el retorno de los hijos perdidos a la casa del Padre. Protestan y murmuran, y replican ante las muestras de misericordia. Los fariseos y los escribas como el hermano mayor, están equivocados. Y desconocen el verdadero rostro amoroso y misericordioso del Padre Dios. Pues cuando la Iglesia es así, como los fariseos y los publicanos, como el hermano mayor, cuando en vez de buena Madre es Madrastra sin compasión, entonces la Iglesia toda, debe convertirse.

    Así que no esperes que yo te responda hoy a estas preguntas iniciales. Escucha la Palabra y responde por ti mismo. Y no pienses solo en los demás, mirate a ti mismo, porque tu eres Iglesia y descubre si debes o no convertirte. 

 

III CUARESMA

    A Dios le preocupa que sus hijos sufran. Así que hoy nos permite descubrir pautas de conducta para evitar hacer daño a los demás. 

    Lo primero es cambiar de actitud. Porque cuando tratamos con los demás hemos de tomar conciencia de que son algo sagrado. Dios está en ellos. Y nunca podemos oprimirlos ni esclavizarlos. Porque si hacemos esto trataremos a las personas como a objetos. Y los haremos sufrir. El éxodo nos ilustra sobre esta cuestión. 

    Lo segundo que se nos indica es que debemos ser como Dios es. Ya que solo Él vive en Plenitud. Luego si queremos evitar ser causa de dolor para los demás debemos vivir como Él es. Dicho de otro modo amarnos unos a otros como Él nos ha amado. Y el Salmo nos ilustra sobre lo que esto supone: perdonar todas las culpas, curar las dolencias, rescatar las vidas de la fosa, colmar a todos de gracia y de ternura, hacer justicia, defender a los oprimidos, enseñar caminos, ser compasivos, misericordiosos, lentos a la cólera y ricos en clemencia, en bondad con todos. Esto es vivir como Dios. Quien así vive puede decir con Dios “Yo soy el que vive en plenitud”. Porque Dios lo es todo en él. 

    Lo tercero que se nos muestra es que no debemos sentirnos mejores ni superiores que los demás, porque todos estamos expuestos a meter la pata en cualquier momento. Así que la conversión es una llamada permanente para todos. Y de los errores de los demás debemos aprender para no tropezar nosotros en esa misma piedra. No sentirnos mejores que los demás no los margina, y nos predispone a ayudarles. Esto evita muchos sufrimientos que nacen de la marginación que conlleva mirar al otro por encima del hombro. Tanto Pablo como el Evangelio en su primera parte nos han aleccionado en esta dirección. La humildad no hace sufrir a los demás.

    Por último, lo cuarto que se nos enseña es que si queremos que una relación dé fruto y sea buena, bella y verdadera, debemos tener paciencia y trabajar dicha relación, cuidándola y mimándola. Porque sin trabajar una relación con paciencia no podemos esperar nada de nada. Una relación si no es buena, verdadera y bella, no hace feliz, y si es mala, falsa y fea, suele causar mucho dolor. Así que el Evangelio nos señala el camino para evitar el sufrimiento.

    Muchas veces somos nosotros los que con nuestra torpe manera de proceder nos hacemos sufrir unos a otros. El fuego de Dios arderá siempre sin apagarse en cada ser humano, así que la lección de hoy es clara: ¡Si no quieres que el otro sufra adóralo!. 

 

II CUARESMA

    ¿Qué ocurre cuando escuchamos a Dios? Hoy las Escrituras nos responden a esa pregunta.

    En primer lugar escuchar a Dios nos hace mirar al cielo como a Abraham, a las estrellas, esto es, al infinito y abre ante nuestros ojos un futuro del todo inesperado. Un futuro que se nos regala. Un futuro que nos hace capaces de afrontar nuestras oscuridades y nuestros terrores. Y nos permite salir de ellos. 

    En segundo lugar escuchar a Dios nos ilumina, nos llena de luz, nos inunda de esperanza, de valentía y de ánimo, en medio de las dificultades. Pues ante determinados retos se nos exigen grados de valentía que sólo puede darnos Él. La valentía, el ánimo, la esperanza es una gracia que se nos regala, su Voz Sagrada, la suscita.

    En tercer lugar escuchar a Dios nos prepara para la transformación: ¡Aún seguimos en gestación!, este mundo que vemos no lo es todo. Este mundo no es para siempre. Su modo de ser va a cambiar por completo. Esta creación está llamada convertirse en una Nueva Creación y a ti se te concede decidir si quieres formar parte de ella. Esta transfiguración se obra gracias a la Energía poderosa que brota de Jesús Resucitado. 

    En cuarto y ultimo lugar escuchar a Dios es algo que ocurre en medio de una nube. Y que tampoco está exento de temores por la inseguridad consiguiente. Esa nube es el misterio. Y en medio del misterio nos sale al paso Dios. No es que lo busquemos nosotros. Esta vez es Él mismo quien se nos presenta. Esa es la diferencia entre las religiones y el cristianismo. Las religiones siempre han sido fundadas por hombres sabios, iluminados, profetas, gurús, monjes, y otros. Son una prueba de que el hombre está hecho para la eternidad y ha buscado a Dios como ha podido según su propio entorno cultural. Ni Moises, ni buda, ni mahoma, ni Lao-Tse, ni Confucio, ni otros afirmaron jamás ser Dios con Nosotros. Jesús sí lo hizo, es más dijo: “Yo soy uno con el Padre”. Jesús es el misterio que nos responde en primera persona en medio de esa búsqueda misteriosa que llamamos vida. Esa es la causa de que lo maten: Blasfemo y Rebelde son las acusaciones que vierten contra Él. Mientras que los demás lideres religiosos nos dicen “¡Ven siéntate y aprende!”, Jesús, nos dice: “¡Voy a morir de amor por ti porque no quiero que te pierdas para siempre!”. La prueba de un amor hasta la cruz es lo que le hace gritar al Centurión: ¡Verdaderamente éste es el Hijo de Dios!. ¿Amar y orar hasta por los que te matan? Eso no es de este mundo. A nuestra busqueda de Dios en medio del misterio (eso son las otras religiones para un cristiano), Dios nos responde diciéndonos: “Este es mi Hijo Amado, escuchadlo”. Porque Jesucristo es Dios amándonos con gestos y palabras, muerto y resucitado. Escuchar a Dios es Escuchar a Jesucristo en medio del misterio de la vida, saboreando a cada paso su amor por nosotros.

    Así que amigos comprended hoy lo bueno que es escuchar a Dios. 

 

I CUARESMA

    Para un cristiano ser religioso ¿en qué consiste? A esta pregunta podríamos darle muchas respuestas pero basándome en las Escrituras que hoy se han proclamado os diré que:

    Según el Deuteronomio ser religioso es hacer memoria de la historia de amor que Dios ha realizado contigo en el momento en que le das culto. Es descubrir que tu vida de relación con Dios es toda una experiencia de liberación sorprendente. No se es religioso de verdad si no se tiene una experiencia intensa de Dios a lo largo de tu historia vital. Y cuando terminas de hacer memoria, ser religioso es dar gracias y presentarle al Dios que te ama y que te salva, la ofrenda preciosa de toda tu vida. Si os dáis cuenta así está construida la plegaria eucarística. De modo que cuando celebramos la misa esto es lo que hacemos. 

    Según el Salmo ser religioso es tener a Dios por compañero en medio de la salud y la enfermedad, las alegrias y las penas, la vida y la muerte. Es experimentar como Dios te lleva en sus palmas. Como su amor misterioso te libra, te protege, te escucha, está a tu lado en medio de tribulación, te defiende y te glorifica. Sin este trato constante en la vida con este Dios PAPÁ ser religioso es un mero espejismo. 

    Según Pablo en Romanos, ser religioso es dar culto no solo con la boca sino también con el corazón. La fe de los labios no basta. La fe del corazón sin los labios (es decir privada y cobarde), tampoco. Fe de los labios y fe del corazón. Esa es la fe que salva. La fe en una persona histórica que nos amó hasta el extremo, en Jesucristo Resucitado, uno con el Padre. Porque es la Resurrección la que lo certifica como nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida. Como el Ungido. Esta fe vocal y cordial es la fe que no defrauda y que salva, seas quien seas y tengas la condición que tengas. Ser un religioso mudo o meramente ideologizado es no ser nada.

    Por último el Evangelio de Lucas nos enseña que ser religioso supone atravesar desiertos exitenciales en los que muchas vences somos tentados. La tentación es una crisis. Y en ellas nos podemos perder, o con ellas, podemos crecer. En la crisis nos enfrentamos a nuestras voces interiores, y la sabiduría está en responderles de manera adecuada. El peligro está en no hacerlo. 

    Repasemos esta tres crisis que Jesús afronta. La primera ¿de qué voy a vivir? ¿cual va a ser la fuente de mi pan? Porque he dejado la carpintería de mi Padre. La segunda es ¿mi ego que anhela? ¿convierto mi vida en una mera egolatría anhelando poderes y glorias terrenas?. La tercera es ¿como interpreto las Escrituras? ¿en nombre del fideísmo simplista puedo gestionar mi vida con irresponsabilidad?. 

    A las tres responde desde la Palabra de Dios bien interpretada. “No solo de pan vive el Hombre”, “al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo darás culto”, y “No tentarás al Señor tu Dios”. Curiosamente sus tres respuestas nos recuerdan los tres fracasos del pueblo de Israel en su largo éxodo durante cuarenta años: ellos dudaron de Dios por su falta de pan, adoraron al becerro de oro, y tentarón a Dios por su falta de agua y carne. Jesús afrontó la crisis y creció en sabiduría. Más su pueblo encontró la crisis y lejos de crecer en sabiduría se estrelló con sus errores. Un religioso es una persona que crece en sabiduría cuando tiene que afrontar sí o sí las crisis de la vida. 

    Así que ser religioso no es cuestión de vestidos, capillitas, santitos, amuletos y medallitas. No confundamos disfrazarnos con vivir una vida auténtica. Las Escrituras como veréis han sido muy claras. El que tenga oidos para oir que oiga.

 

CENIZA

    Vamos a preparar la fiesta. Ese es el sentido de este tiempo que hoy comienza. Y para que esa preparación pueda producirse, las Escrituras hoy nos orientan de tres maneras diferentes.

    El Evangelio nos invita a no convertir la religión en una egolatría. Porque eso es pura idolatría. Prácticar religiosamente hablando, para lograr el aplauso y reconociemiento de los demás, no es dar culto al Padre en espíritu y en verdad. Es incurrir en hipocresía. Utilizar a Dios  poniendolo al servicio de mi ego. Hacer de mi vida cristiana una suerte de pasarela para que los demás puedan ver lo guap@ que soy. 

    Pablo nos invita a dejar de lado el indeferentismo religioso, este vivir como si Dios no existiera, ni nos amará, tan común en nuestro tiempo. Nos invita a reconciliarnos con Dios. A tratar con Él en nuestro presente, que es un tiempo oportuno para descubrir que Dios es misericordia y salvación. Volvernos a Dios es descubrirnos a nosotros mismos.

    Por último el Profeta y el mismo Evangelio nos recomiendan a todos: niños, jovenes, adultos, maduros, ancianos, laicos y sacerdotes, a practicar el ayuno, la limosna y la oración. Porque esas tres prácticas tal como Jesús las describe en Mateo, son manifestación clara del amor. Porque la limosna es amar a los demás. El ayuno es amarse a sí mismo. Y la oración es amar a Dios y a los otros. ¿Seguro que eso es así?. Piénsalo despacio. 

    Limosna es salir al paso de tu hermanos que están necesitados dando cosas, tiempo o solidaridad. Eso es amarlos. 

    Ayuno es privarte de lo que te daña: vicios, glotonerías, antivalores como el egoísmo y el odio, miedos, de la destrucción de tu entorno natural sin el cual no puedes vivir, mentalidades agresivas contra nosotros mismos por distintos motivos… Eso es amarte. 

    Oración: basta rezar el Padre Nuestro para descubrir que estableces con Dios una relación filial y por tanto familiar, que brota desde un amor mutuo, y que nunca la haces en singular, pues cuando la rezas, pides por todos: tus amigos y tus enemigos, por los vivos y por los muertos. Por todos. Eso es amar a Dios y a tus hermanos sin distinción.

    La cuaresma es renovar nuestra vida cristiana, y esta consiste en amar a Dios, a los demás, al mismo mundo y a nosotros mismos. Así es como nos prepara para vivir la fiesta. Por eso vivamos este tiempo de preparación para la fiesta con intensidad, sin perdernos en prácticas trasnochadas, oscurantistas y ridículas. Y aprovechemoslo para redescubrir nuestros amores perdidos y rehabilitar nuestros amores descuidados. Descuidar esto es filtrar el mosquito y tragarnos el camello, y por tanto convertir estos días en una suerte de certamen judeo cristiano con matices saduceos y pleno de fariseismo. Lo cual desdibuja por completo el tiempo cuaresmal. 

    Como nos ha dicho una querida catequista y gran hermana en la fe a todos esta mañana: Buen camino a todos hacia la Pascua. La cuaresma nos prepara para la fiesta, no lo olvides. 

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PURISIMA (HOMILIA EN EL PALMAR 8-12-2018)

 

    El Palmar no se entiende sin la Purísima. Este pueblo que fue una finca de un canónigo que legó su herencia a sus sobrinos, con las condiciones de salvaguardar las viviendas de sus aparceros y la de construirles una iglesia, fue una bandera discutida, que supuso un duro pleito de los Verástegui contra los Velez. Al final D.Juan de Verástegui se alzó con la propiedad y pudo salvaguardar los anhelos de su difunto tío Antonio presbítero canónigo de la Catedral. Gracias pues a D. Juan y a su primera esposa, El Palmar sigue estando donde está y sigue siendo como es. Sin ese matrimonio nuestro pueblo sería distinto y no tendría explicación, si es que no hubiese llegado a desaparecer presa de los intereses del Velez que quería apropiarse del lugar. De ahí, que El Palmar adquiriese el sobrenombre del “Lugar de D. Juan”. Y ello con toda la razón del mundo. Bien caro le costó a su linaje que durante dos generaciones fueron ninguneados por el poderoso Marqués de los Velez. 

    La vinculación de la familia Verástegui a los franciscanos les otorgó una enorme devoción por la advocación de la Purísima, que en aquellos años se encontraba en alza, como la labor diocesana, nacional e incluso ante la Santa Sede, de nuestro Obispo Trejo, puso de manifiesto. De ahí que por voluntad de D. Juan la Purísima ocupase el lugar que ocupa como Patrona de nuestro pueblo, y no solo como titular de esta parroquia. Su primera esposa Lucrecia, original de Montpellier, manifestó su deseo de que el copatrón fuese un paisano suyo: San Roque. Y bajo estas dos advocaciones devocionales de dicho matrimonio, quedó El Palmar amparado desde sus mismos inicios hasta hoy. 

    Es inexplicable que a día de hoy no exista en este lugar un monumento que conmemore a ese matrimonio sin el cual El Palmar no sería lo que es y como es. Ojalá y que alguna vez se subsane dicha deficiencia. 

    Con el tiempo aquella aldea singular por tener esta Iglesia aneja a la Catedral de Murcia desde 1615, se convirtió primero en Madre de todas las iglesias de alrededor: La Alberca, Santo Angel, Aljucer, Sangonera la Verde y la Seca, la voz Negra y San Ginés, que progresivamente se independizaron. Después se erigió en un centro industrial de primera magnitud y por tanto en un núcleo obrero muy importante anejo a Murcia. Por último pasados los años se ha transformado en sede de grandes instituciones sanitarias, múltiples servicios y en una ciudad dormitorio del cinturón metropolitano de Murcia.

    Si bien por este motivo hoy, esta población se ve expuesta a los problemas que una entidad urbana de estas características conlleva: masificación, despersonalización, desidia por lo propio porque solo la ciudad cuenta y mucho individualismo. Eso es mortal para El Palmar, porque con el tiempo corre el peligro de que solo le quede como propio el nombre. Pues sus costumbres, su carácter, sus tradiciones y hasta sus fiestas acabarán diluidas en un mar de anonimato donde solo nos preocupa salvaguardar nuestra intimidad, nuestra tranquilidad y poco más. Por ello no me cansaré de animar a los colectivos que trabajáis por impedir que esto ocurra. Pero os digo más: no caminéis por libre. Uniros todos por El Palmar. Pues como bien dijo una chica de entre vosotros: en la unión está la fuerza. 

    Además la ciudad dormitorio supone la mayoría de las veces la implantación del secularismo, debido al desarraigo de la población que la habita, procedente de otros lugares que nada tienen que ver con éste, y que vive fuera de aquí, la mayor parte de su tiempo profesional incluso de ocio y cultura. Si el mundo religioso ocupó un espacio en sus vidas, quedó atrás con la patria chica que abandonaron para venir a vivir aquí. Pues en la mayoría de los casos no es una experiencia religiosa profunda, la que ha caracterizado la vida de estos “nómadas” católicos por herencia cultural que no por convicción personal. Así que a todo lo que hemos apuntado anteriormente estas entidades urbanas aportan a las personas una desacralización de sus vidas. En estos entornos se existe, se trabaja para vivir y acaso para divertirse algo de cuando en cuando. Pensar resulta molesto. Porque nos cuestiona los motivos que tenemos para vivir. Por eso en estos entornos se suele optar por la frivolidad y la distracción pues así la ausencia de respuestas para las preguntas difíciles no duelen tanto. 

    Pero no por ello cesan las situaciones límite (los males físicos, personales, sociales, morales; los sufrimientos de toda especie y la muerte propia o de los seres amados), y estás siempre nos conducen a una encrucijada que Hegel definió de esta sencilla manera: “¿O Dios o la Nada?”. 

    Hoy que es la Purísima, celebramos a nuestra patrona que nos legó D. Juan de Verastegui allá por el siglo XVII. En esta fiesta ¿podemos encontrar una respuesta para esta pregunta difícil que el filósofo alemán nos dirige a los que habitamos esta ciudad dormitorio? La respuesta es afirmativa.

    María es la nueva Eva. Si Eva es madre de los hombres (Gen 3). María es madre de los hijos de Dios. Y su existencia proclama a gritos que el “Hecho humano y su universo acaban en Gloría”. Su Concepción Inmaculada es la puerta a su Asunción. La carta a los Efesios (1, 3-12) que hemos oído se cumple plenamente en ella. María está inserta en Dios y no en la nada. Totalmente inserta en el misterio de Dios. Nunca estaré de acuerdo con los que se empeñan en oponer a la Nazarena sencilla con la Theotokos. Porque una y otra son la misma. Pues la segunda incluye a la primera en el misterio de Dios y así nos incluye en él a todos. Este proceso de “divinización” de la Nazarena se produjo a lo largo de toda su vida humilde pero no por ello irrelevante.

    María cuando acepta ser nuestra madre porque su Hijo se lo pide al píe de la cruz se convierte en un Reflejo de Dios Padre. Porque está dispuesta como Él a perdonar a aquellos que matan a su Hijo porque no saben lo que hacen. Con este amor propio de Dios es con el que ella pisa la cabeza de la serpiente como en el Génesis se ha profetizado. Al mundo hay que salvarlo porque si vivimos como ovejas sin pastor solo encontraremos frustración, y no es ese el destino que el Dios que nos ama hasta el extremo quiere entregarnos si decidimos desposarnos con Él. María en nuestro nombre ha dicho “Hágase como dices” en el Evangelio de Lucas (1), lo acabamos de escuchar.

    María por estar llena de la Gracia de Dios y por aceptar convertirse en una Fuente Santa de Gracia para todos es Reflejo de Dios Hijo. Pues en su sí no ha quedado excluido nadie. “Todas las generaciones sin fin” cantarán sus maravillas si quieren. El canto del Magnificat proclama a las claras que María no excluya a nadie de la Gracia de Dios y de nuevo la Carta a los Efesios vuelve a cumplirse por ello en su persona. María no escatima de manera miserable al derramar su gracia, la derrocha. Pues los que la invocan no se tienen por perfectos. Basta rezar un Ave María para darse cuenta. Somos los pecadores los que necesitamos su auxilio, pues son los enfermos los que necesitan médico, no los sanos. 

    María cuando nos gesta en la Iglesia con su intercesión para hacer de nosotros “otros Cristos” llenos de Fe, Esperanza y Caridad es reflejo de Dios Espíritu Santo. Porque el Espíritu Santo (la Ruaj) es la alfarera que nos gesta en esta alfarería que es la Iglesia para nacer a la Vida Eterna aprendiendo antes a Vivir en Plenitud. Porque para vivir la Vida Eterna no valen los que desconocen las verdaderas fuentes del Vitalismo. No os remováis en vuestros asientos porque he llamado alfarera al Espíritu Santo. En hebreo su nombre es femenino: La Ruáj. El lado femenino de Dios que obra maravillas sin concurso de varón se percibe en la acción de la “Ruáj” en María y en la Iglesia. Aunque para algunos machistas la mujer sea un ser inferior, para Dios es uno más de los divinos perfiles de su sagrado rostro. Si bien si alguno quiere encontrar en esto un fundamento para crear con los sexos una supuesta lucha de clases anda muy errado. Porque en Dios lo masculino y lo femenino no son contrarios sino complementarios. De hecho en el mito del Génesis la ruptura de esta complementariedad es la causa de que el paraíso deje de serlo para pasar a ser mundo camino del infierno. Así que igual que María veló por los novios de Caná, hoy vela por nosotros, para que nunca se nos agüe o se nos agrie el vino de la ilusión por vivir. Y para que no vivimos desalentados pensando y sintiendo que “Todo es para nada”. Pues “Todo es para la gloria y la nada es pura apariencia”. 

    Si os dais cuenta María se convierte en un reto hoy para nuestra Parroquia que la tiene por Patrona. Porque si la llamamos nuestra Patrona es para que seamos cortados de acuerdo con su patrón. Pues eso es lo que han hecho desde siempre las costureras para realizar hermosos vestidos: ajustarse a patrones exactos. Así nos lo hizo ver un sacerdote hijo de este pueblo a muchos, tal día como éste, en la misa de la mañana y desde entonces no lo he olvidado. 

    Así que tenerla por Patrona significa que nuestra Parroquia debe estar inserta en Dios hoy, en medio de nuestro pueblo que  si ayer fue otras cosas, hoy es una ciudad dormitorio. En El Palmar actual nuestra Parroquia debe mirar a su pueblo con entrañas compasivas porque está integrado por ovejas sin pastor, y a este mundo hay que salvarlo porque hay que amarlo. Sin amarlo no se le puede salvar. En el Palmar del Siglo XXI nuestra Parroquia no debe excluir a nadie del encuentro con la Gracia de Dios, pues no es la Santidad la causa del acceso a la Gracia, sino el acceso a la Gracia lo que produce la Santidad. Sea pues nuestra Parroquia  para esta ciudad dormitorio, una Fuente Santa de Gracia para quien demande beber de las aguas vivas que de ella brotan. En éste nuestro Palmar de hoy, sea nuestra Parroquia un colectivo despierto al inmenso papel que la mujer desempaña sin el cual nada en ella funcionaría. Nuestra Iglesia mirando hoy a María Purísima, debe despertar en medio de esta ciudad dormitorio para invitar a todos a salir de su vida a medio gas. Esto supone hoy celebrar a nuestra Patrona.

    Así que tú Palmareño de hoy ¿Qué quieres ser? ¿Quieres ser nada? ¿O quieres ser hijo de María Purísima como Jesús el Cristo? ¿Dios o la Nada? ¿Qué quieres?. Roque lo tuvo claro. Fortunato también, y con ellos, muchos más. Quisieron ser hijos de María como Jesús. ¿Y tú qué quieres ser? ¿Quieres dormir o despertar?. Si miras esos ojos y te dejas traspasar por ellos te encenderás de Fe, Esperanza y Caridad, y serás divinizado, y la nada no podrá alcanzarte para siempre. 

    Para terminar ya solo me queda pediros a todos cuantos estáis aquí que os pongáis en pie para orar, vueltos a la imagen hermosa y antigua de nuestra patrona, ésta plasmación perfecta de la visión de la mujer vestida de sol que Juan el apóstol describe en su libro del Apocalipsis (12, 1-17). Uníos con el corazón a mi plegaría humilde:

“María, Purísima Concepción. 

Tú que engendraste y pudiste engendrar,

al mismo que te engendró:

¡No te olvides de El Palmar!

¡Pues desde 1615 te tiene por Patrona!

¡Te pido por ellos Señora!

¡Guárdalos en tu amor!

No dejes nunca que este pueblo tuyo

se transforme de ciudad dormitorio 

en cementerio, donde tus hijos caminen

perdidos como muertos en vida. 

Un día este lugar fue rico 

en olivares y en Palmerales.

Pues que todos sus hijos de aquí

puedan salir ese Domingo de Ramos sin ocaso,

que será la Jerusalén del Cielo,

con ramos y palmas en sus manos.

Para cantar todos juntos como una sola familia

las alegrías del Reino de Dios.

Que no falte ninguno Madre.

Ni siquiera el alejado, el agnóstico o el ateo.

Que todos puedan compartir tu gozo. 

¡Sálvanos María con tu intercesión misericordiosa!

¡Haznos eternos a todos en Dios, María!

¡Y que tu pie aplaste la cabeza de la nada 

Para que nunca pueda adueñarse de ninguno de nosotros!

AMÉN

 

¡VIVA LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN!

¡VIVA LA MADRE DE EL PALMAR!

¡VIVA NUESTRA PATRONA!

 

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HOMILIA 2º ADVIENTO (400 ANIVERSARIO) AÑO 2015 CICLO C

    La Palabra de Dios nos descubre quienes somos 400 años después de existir como una comunidad cristiana.

    1º. Nuestra comunidad es una fiesta pues nuestra meta es la gloria. Y nuestro futuro el mismo que el de nuestra patrona querida. Del mismo modo que su ser se ha revestido de la gloria de Dios, nosotros estamos destinados a alcanzar dicha plenitud. Todos los hijos de esta comunidad de ayer, de hoy y de mañana están convocados a ese hermoso destino. Nuestra comunidad es la reunión de todos ellos para alcanzar ese nuevo ser maravilloso, que nos lleve a participar de la vida divina, cuando Dios lo sea todo en todos. Por eso hacemos bien en hacer fiesta en este “cuatroccento” de nuestra comunidad parroquial. 

    2º. Nuestra comunidad parroquial es un trabajo constante que consigue hermosos frutos, aunque eso nos suponga sacrificios enormes. Cuatro mártires nos acompañan en nuestro caminar y nos muestran que el sacrificio da fruto. También lo muestra la vida de San Roque nuestro copatrono. Y la Vida de María Purísima también lo muestra. Sus siete dolores muestran a toda la Iglesia, que tanto amor termina en Gloria. Pues la Purísima es asunta a los cielos, y ella, como nueva Eva del género humano, alcanza lo que estamos llamados a disfrutar todos aquellos que aceptándola como Madre, nos abrimos al futuro de gloria que ella ya disfruta. Trabajar la fe, la esperanza y el amor, con esfuerzo y sacrificio produce en nosotros la hermosa cosecha de la Vida en Plenitud. 

    3º. Nuestra comunidad es la oración que no cesa y el amor que sigue creciendo sin cesar. Oramos y amamos ayer. Oramos y amamos hoy. Y es importante que oremos y amemos mañana. Este hermoso aniversario debe incentivar en nosotros el espíritu de oración y el amor fraterno. Para que las generaciones futuras puedan recibir la misma hermosa herencia que nosotros hemos recibido. María Purísima ha congregado a innumerables personas a su alrededor convocándolos a la oración y al amor verdadero. Y hoy lo sigue haciendo y lo seguirá haciendo mañana. Formamos parte de los que llegan a quererse muchísimo en Cristo Jesús. Por ello este aniversario debe despertarnos a todos para que nunca cesemos en permitir a Dios que siga con nosotros esta buena obra que El quiso iniciar con nosotros en Cristo. 

    4º. Nuestra comunidad que comienza su andadura en este lugar sagrado en 1615, como otros la comenzaron en otros tiempos, está llamada a ser una comunidad bautismal abierta a todos. Preparando caminos para que todos puedan conocer y gozar la salvación de Dios. Es una comunidad que debe enderezar sendas, rellenar barrancos, rebajar montañas, enderezar lo tortuoso, y allanar las asperezas para que todos puedan ver la salvación de Dios. Francisco nuestro Papa actual así lo enseña. Y este es el signo de los tiempos. El kairos que nos convoca en nuestro aniversario. María se ha empeñado en hacerlo, cambiando hasta la hora de su Hijo con tal de que unos novios en Caná puedan experimentar el sabor del buen vino de la Nueva Alianza. No podemos cerrar las puertas de la salvación a los demás convirtiendo nuestra comunidad en el reducto exclusivo de unos pocos, como si se tratara de un club clasista de unos pocos selectos. Eso no ha sido nuestra comunidad y tampoco debe serlo ahora. Los libros bautismales lo prueban. 

    Así que feliz aniversario hermanos. Y que tras estos cuatrocientos años Dios nos permita seguir siendo la fiesta que somos, nos permita seguir trabajando para alcanzar la mejor de las cosechas. Que Dios nos permita seguir orando y amando más y más. Seguir abriendo puertas para que todos los que hoy viven y los que vendrán mañana puedan disfrutar la Salvación que Cristo nos regala. Si es así la celebración de este hermoso aniversario habrá merecido la pena. Y ahora marchemos hacia nuestra Iglesia madre, Santa María, la Catedral, acompañando a la Purísima, a San Roque y al Beato Fortunato y sus compañeros mártires, y que Dios nos permita seguir hoy y mañana dando gracias como María por Dios nos llena de Gracia y del mismo modo nos conceda poder hacer lo que Cristo nos enseña, diciendo con María: Hágase en mí según tu Palabra. 

    

 

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