Una homilia debe ser un diálogo con la Palabra. Dios con su Palabra dialoga con nosotros. Los signos de los tiempos hacen que la Palabra resplandezca ante nuestros ojos y nuestros oidos. El Espíritu de Dios lo hace. No escuchar esta Palabra es privarse de un enorme caudal de Sabiduría y Gracia.
A parte de la homilia, los jueves por la noche a las 21horas, se va leyendo de manera explicativa la Biblia de manera progresiva desde hace año y medio.
NAVIDAD
BAUTISMO DEL SEÑOR
Dios está con nosotros. Esta es la gran enseñanza de la Navidad. Dios unigénito que estaba en el seno del Padre, nos ha dado a conocer al Dios que nadie ha visto nunca. Ese es Cristo Jesús. ¿Pero si Dios está con nosotros? ¿Dónde está hoy? Porque fisicamente Jesús no está con nosotros. Lo está en la Eucaristía sí, pero ¿como?. Descubriremos hoy que la Navidad que termina este domingo posterior a la Epifanía, nos transmite la misma enseñanza final que la Pascua. San León Magno sabía muy bien lo que nos enseñaba, cuando nos decía que la Navidad es Pascua, y por ello nos deseaba, felices pascuas.
La Eucaristía sería imposible sin pentecostés. La gran plegaria eucarística en la que agradecemos al Padre el regalo que es Cristo, contiene varias epíclesis, es decir, varias invocaciones pidiendo al Padre el Espíritu Santo para que haga presente a Jesús entre nosotros, en el misterio, y para que con su aliento nos asista.
Dios está pues con nosotros en Espíritu. Tres símbolos nos ofrecen sobre ese Dios con nosotros en medio de nuestra vida ordinaria. Uno es el fuego y otro el viento. Así aparece en Pentecostés. Y ambos, fuego y viento, son energía pura y fuente de energía. La combustión produce energía, el sol también lo hace, y la fusión y la fisión nuclear. Y los molinos de viento producen energía eólica. Y de eso en España, sabemos bastante. El Espíritu es energía pura. Pero no en el sentido físico, sino en el ámbito de la existencia personal. Jesús es un testimonio vivo de ello, es ese siervo perfecto del que habla el profeta Isaias. Su plena encarnación. Además es el que pasa entre nosotros haciendo el bien, y combatiendo el mal. Es amor en movimiento. Un amor inusitado, dulce y delicado, al par que intenso y radical. Un amor extremo. El AT encuentra en Él la respuesta a todas su dudas, y Jesús respeta esa búsqueda humana de Dios, dándole a Juan su lugar y respondiendo a sus dudas, superando todas sus expectativas. El testigo de la luz, queda eclipsado por la LUZ. Pero esa LUZ eterna, no lo minusvalora, reconoce su misión, la valora y la cumple. Y eso mismo hace con todas las profecías, y con no pocas mitologías de innumerables culturas. Las semillas del Verbo de Dios, están por todas partes. Pues la humanidad completa ha de recibir su obra salvadora, eso nos enseñaba la Epifanía. La acción del Espíritu en Cristo Jesús es católica, profundamente universal.
Dinamismo salvífico universal, en eso convierte el Espíritu a Jesús. El tercer símbolo es la paloma. Mateo nos remonta al libro del génesis. Al relato del diluvio en la versión hebrea. Pues ese relato, es común a muchas culturas. Y por eso el agua aparece hoy en el relato, pero también lo hace la paloma y la voz del Padre. El agua lavará los males de nuestras vidas, la paloma es la paz que nos abre a una nueva oportunidad, como sucede en el génesis. El Espíritu es la paz de la que brota una nueva era. Y suscita la voz del Padre, como en el génesis, sólo que aquí, ya no es el anuncio de una futura alianza con los hombres. Ahora esa voz señala a Jesús como la Alianza Nueva misma. Con Cristo se nos muestra el centro de la historia. La voz misma del misterio que nos habla y nos ama, como nunca antes se había visto. El asombro ante los hechos y palabras de Jesús, es una constante en todos los relatos evangélicos. El Espíritu obra ese prodigio. Pero Él no se reserva ese don para sí, sino que lo comparte. Lo da a todos. Es católico. Nos lo regala a todos si lo queremos recibir. Que importante es la Confirmación, nunca le daremos el suficiente valor que ella supone. En ese sacramento se derrocha la gracia, sobre todos y aún más sobre aquel que lo recibe de buena fe.
Desde entonces y siempre cada vez que lo invocamos. Dios hoy nos acompaña a través de Él. El Espíritu Santo es el Dios con nosotros que Jesús nos alcanza. En el que nos sumerge, y desde entonces, en Dios vivimos, nos movemos y existimos.
Y lo primero que hace es convertirnos en Hijos amados del Padre, y lo hace, uniéndonos a Jesús el Cristo. Nuestras personas se transfiguran en Cristo gradualmente. Así ocurre. Y por ello, este misterio en acción, nos enseña a amar como Cristo nos ha amado y nos hace vivir en plenitud. Nos permite vivir en abundancia. Nos sumerge en la gloria, y así, nos diviniza. Es sorprendente. Y eso ocurre en esta alfarería que es la Iglesia. Y el Espíritu es el sagrado alfarero. Dios en Él trabaja nuestro barro humilde, y por su gracia, este homínido evolucionado que somos se diviniza con todo su universo sin el cual no podría existir. Es la acción de Dios en el Espíritu. Ese es Dios con nosotros hoy.
Así que por favor no digamos más esa estupidez blasfema de que “nunca ha venido nadie de allá a decirnos que hay al otro lado”. ¿Es que Jesús no es nadie?¿El que ha pasado por el mundo haciendo al bien y luchando contra el mal no es nadie?¿El que nos ha amado hasta el extremo no es nadie?¿aquel que tuvo que pagar el precio de la cruz por nuestros pecados no es nadie? Pues ese nadie resucitó de entre los muertos. No olvides. Y además nos ha regalado su Espíritu. Gracias a Él ahora puede estar Jesús con todos nosotros, en todo momento y en cualquier sitio. Y nuestra vida ordinaria se convierte así en el paseo por el paraíso trágico de la vida acompañados del mejor de los amigos que pueda existir. ¿Veis? Dios está con nosotros gracias a Cristo Jesús en el Espíritu. Y son los sacramentos de la iniciación cristiana los que nos sumergen en ese océano de gloria gozosa. Sí ha venido de allí aquel que nos habla del más allá. Otra cosa es que tu lo recibas, o que prefieras las tinieblas a la luz. Él está a la puerta llamando y su le abres entrará y te dará su Espíritu para que en ti se opere una Nueva Creación. De este modo te convertirás en un Hijo amado del Padre.
Así que Dios está con nosotros, no lo dudéis abridle hoy y siempre la puerta de vuestra vida, y él os colmará con su Espíritu. La gloria nos aguarda, ni los profetas ni los apóstoles nos engañan hermanos. Hermoso mensaje el que la Navidad y la Pascua nos regalan hoy y siempre.
EPIFANIA
Buenas noches, amigos y hermanos. Es la noche de Epifanía, que dicen que es una noche mágica, y yo que me alegro. Ya sabéis que no es el final de la Navidad, aunque si de las navidades del niño pues se deja de venerar hoy en las celebraciones litúrgicas y ya prosiguen las navidades del bautismo, que son la semana que viene, y con el siguiente Domingo termina la navidad. Digo esto porque como adelantamos la navidad a veces hasta antes de todos santos, por asuntos comerciales, bien está que ahora no la recortemos por las famosas rebajas. El comercio no puede ser quien dictamine ni el comienzo ni el final de los tiempos litúrgicos. Y con la Navidad bien que lo hace.
Ya sabéis que la Navidad la hicieron al albur de la Pascua y de la misma manera que en la Pascua está la resurrección, que sería comparable a la encarnación, y luego está la Epifanía que viene a ser como la ascensión al cielo para que todo el universo pueda contemplar a Cristo que hoy se muestra a todos los pueblos sin supremacismos ni exclusiones. Y por último Pentecostés termina la Pascua y bueno, pues la fiesta del bautismo del señor, es una fiesta muy pneumatológica, que decimos los curas (como siempre tan complicados), o sea, “muy del Espíritu Santo”. Por eso en ella el Espíritu Santo tiene un protagonismo tremendo. Ya Juan el Bautista lo va anunciando mucho tiempo cuando va diciendo eso de que Jesús nos bautizará con Espíritu Santo y fuego.
Entonces, qué deciros del día de Reyes? Pues que la lógica de Dios no tiene nada que ver con la lógica del mundo. Porque Dios lo que quiere es llenarlo todo de lo luz, y para ello, reunir a todos los pueblos de la tierra en una gran familia. Y llenarlos a todos de gozo y de gloria. Que todos los pueblos batan palmas llenos de alegría.
Pero nuestro mundo, ahora mismo está inmerso en una suerte de “neo imperialismo”, donde uno manda y los demás obedecen y punto pelota. Y cuando no es así, pues son “tiranuelos” de baja estofa, dando por saco y haciendo sufrir a su gente. Y ademas ahora varios aspirantes a todopoderosos tiranos, después de erradicar a los que consideran molestos (algunos de ellos unos auténticos matones de barrio, todo hay que decirlo), se miran con recelo cuando saben que los otros aspirantes a emperadores mundiales, tienen armas suficientes para hacerles mucho daño si se entra en conflicto con ellos.
Y por si no fuera suficiente, en los países donde se vota, nos encanta dividir a la gente, no reunirla, sino dividirla y pelearla para que los que están en el poder lo puedan mantener, porque ellos en gran medida viven de la confrontación de la gente. Eso lo vemos mucho cuando llegan las elecciones, que viene fulano y entonces empieza a meterle miedo a la gente para que la gente vaya como loca, a votar, porque claro, el poder no lo podemos perder. Y meter miedo, gritando que viene el lobo, permite manipular a la gente y todo este rollo sobre el que tampoco quiero extenderme más.
Bueno,…, así va el mundo. Mirad, yo miro el panorama internacional y no veo la lógica de Dios por ninguna parte. No veo nada más que la lógica de Herodes. A los reyes magos no los veo por ningún sitio. Veo a Herodes, que es capaz de hacer cualquier cosa, con tal de incrementar su poder o de mantenerse en el poder o de hincharse a ganar dinero por la razón que sea y del modo que sea. Y si para eso hay que matar gente, la mato, y los pinto como “malos” o como simples “daños colaterales”. Atropello inocentes todos los que me dé la gana o me llevo por delante a los sátrapas imbéciles que me discuten a mí el poder. Y así es como funciona el mundo hoy.
Y esa no es la lógica de Dios, por más que algunos se empeñen en decir que la historia es la expresión de lo que Dios quiere, eso es mentira, es una burda mentira. Herodes no es alguien que Dios quisiera que estuviera donde estuvo. Herodes es fruto de la libertad humana. Pero es que nos gusta mucho eso de decir que Dios está detrás de las cosas, porque así le echamos la culpa a Dios de la molicie humana. Y queridos amigos, nuestra culpa es nuestra. No de Dios. El mundo lo hacemos nosotros así. Porque yo no veo que el mundo busque la unidad. Más bien busca la ruptura. No busca la unidad de todos los pueblos, sino lo contrario, la afirmación de unos sobre otros y pisar cabezas más que escuchar a los demás.
Y mira, por eso estoy convencido que los reyes magos al mundo, lo que le ponen es carbón. ¿Sabéis por qué? Porque es lo que queda después de la guerra. Lo que siempre queda después de la guerra es todo carbonizado. Y ese es el regalo que nosotros mismos nos queremos dar. Un regalo que nosotros nos hemos comprado por nuestra manera de pensar y por no tener la lógica que Dios tiene. Por elegir la lógica macabra de Herodes. Pero el camino es otro.
Hay que buscar la reunión, la unión de todos, que no es el imperialismo y tampoco el globalismo donde uno manda y los otros, todos firmes. No, no y no. El globalismo en el que cree el cristianismo es la civilización del amor, no lo enseñó Pablo VI, donde todos tienen que hablar, todos tienen que opinar y todos tienen que comprender que no hay conflictos sino problemas y que los problemas los tenemos que resolver entre todos no dando lugar a que se conviertan en conflictos. El globalismo al que aspira el cristianismo es el que tiene que ver con el bien común y eso está totalmente ausente del mundo en el que vivimos que ha vuelto de nuevo, por obra y gracia de los tiranos y los imperialistas que están saliendo, hemos vuelto decía al siglo XIX, y eso es una cosa terrible por que lo que pasa es que el armamento que hoy tenemos es muy superior al que tenían aquellos agresivos decimonónicos. Pero este es el tipo de filosofía que hoy se está invocando, hay una palabra que está sonando mucho estos días y que es de 1823; y cuando lo oigo me quedo diciendo: ¿muchachos es que no ha pasado nada de entonces a hoy? ¡pues sí mucho! pero así es como están dirigiendo el mundo y cómo están afrontando las grandes potencias nuestro hoy. Actualmente nos encontramos una pugna por la hegemonía, pero repito, el problema es que los competidores son potencias nucleares y eso no es una broma; por eso os digo que no nos traen los reyes ni incienso, ni oro, ni mirra ¿sabéis por qué? porque el amor es una joya, es un tesoro, el amor es lo que perfuma el mundo y el amor es lo que cura el mundo (pues eso hace la mirra); pero es que el amor lo cogemos nosotros y lo tiramos a la basura y preferimos el poder y la notoriedad, al estilo típicamente “herodiano” y así nos va como nos va.
Pues yo saliendo esta noche de la iglesia he descubierto cual es el camino para salir de este maldito embrollo, me lo han enseñado hoy los magos de Oriente. Me he quedado mirando al sagrario, así como traspuesto, y mirándolo fijamente, le he dicho: ¡Señor Jesús Tú eres mi oro, porque tú eres mi tesoro, el que enriquece mi vida; Tú eres mi perfume porque tú perfumas mi vida y me liberas de tuyos abyectos que me convierten en un ser hediondo, Señor tu eres mi incienso, y desde luego, Tú eres la mirra que me cura por dentro y me enseña a amar… ¿habrá regalo más grande que Tú? Así que me encantaría que esta noche los magos de oriente, aparte de los detallitos que yo me he puesto porque soy caprichoso, aparte de eso, lo que deseo de veras es que los reyes magos me regalen un corazón cada día más enamorado de Cristo y que tenga la posibilidad de estar y vivir siempre a su lado y que nunca me separe de él, si al mundo le pasará lo mismo, Herodes se quedaría en paro que es de lo que tiene falta. Así que ojalá y que vosotros también tengáis un deseo parecido al mío. ¡Ánimo Pues!.
(Transcrito por TurboScribe.ai.)
Domingo de Navidad
Hoy la voz de Dios se desembaraza de los prejuicios teístas elaborados por la religión y la filosofía. Nuestra manera de entender a Dios humanamente no siempre es consecuente con el verdadero ser de Dios. Nosotros sabemos que a Dios nadie lo ha visto nunca, sólo Dios unigénito, que está en el seno del Padre, nos lo ha dado a conocer, y ese, no es otro que Cristo. No confundamos a los testigos de la luz con la LUZ. Jesús no es un hombre buscando a Dios, sino Dios buscando al hombre. Ahí radica la diferencia. Aunque nos cueste comprender la naturaleza del Misterio, en Él, en su humanidad habita la total plenitud de Dios, Dios unigénito se nos da a conocer en la historia, y esa situación que trasciende nuestra lógica filosófico religiosa, sólo es posible de establecer si no negamos la omnipotencia de Dios. Y si en algo el misterio se nos impone es en su capacidad de sorprendernos ante lo que es totalmente otro ante nosotros.
Esa voz libera a Dios de varios de nuestros prejuicios. Con el libro de la sabiduría queda claro que Dios no es un Dios lejano, ni tampoco un Dios mudo que habita en el silencio. Es un Dios que se empeña en ser un Dios con nosotros. Que se manifiesta, que se revela, que dialoga, que se comunica. Que lo hace caminando entre nosotros, existiendo a nuestro lado. Es la experiencia del que descubre que en Dios vivimos, nos movemos y existimos. Pues su presencia, todo lo penetra, todo lo invade, todo lo trasciende. Lo que existe virtualmente, como una ensoñación, no es Dios, sino nuestros pensamientos sobre él. “La matrix no es la realidad”. “La matrix es nuestro pensamiento”. Y Dios siempre está en su realidad más allá de nuestros estrechos pensamientos que pretenden convertirlo en un mudo o en un ser lejano al que no le importamos nada. Dios no es eso. Es mucho más que eso. Pero una cosa deja clara, está con nosotros. Su morada es la nuestra. Sus palabras son claras al respecto. Su voz no deja dudas.
Esa voz hoy libera a Dios de nuestro prejuicio de que su presencia en nuestra vida es una maldición. Algunos piensan que por eso tenemos que matarlo. De hecho tratamos de hacerlo. Tanto el apóstol, como el Evangelio, nos indican lo contrario. El Dios unigénito que se nos da a conocer en la persona de Cristo nos muestra que Él es una bendición para nosotros. Es luz. Es verdad. Es sabiduría. Es salvación. Es fuente infinita de esperanza porque su Resurrección así lo expresa y fundamenta. Es amor. Es gracia. No cualquier gracia. No es una gracia puntual. Es gracia tras gracia. Es el que nos hace sus Hijos. Es el que nos regala como herencia su misma gloria. Matar a Dios es una locura, porque no nos libera de nada hacerlo. Al contrario nos cierra expectativas que sin Él, nos serían inalcanzables. Es impresionante repasar estos textos hoy, oír su voz, y descubrir los innumerables dones que nos regala y que se pueden resumir en una palabra: plenitud. Y plenitud no es frustración. El encuentro con el Dios unigénito que nos da a conocer al Dios que no ha visto nadie, nos libera por completo de la tragedia sin fin en la que Sísifo vive inmerso, experimentando su relación con los dioses como una suerte de maldición. En ese sentido, el Dios de la historia, revienta el mito. Y lo trasciende con creces. Si el mito puede acercarnos a Dios, también puede alejarnos de Él, al pretender encerrar el misterio en su esclerótica dogmática. Dios es Bendición, no es maldición en ningún aspecto. No se puede decir junto a Dios que todo es para nada. Porque simplemente no es cierto. Dios lo afirma con rotundidad.
Esa voz que resuena hoy, nos descubre que Dios no es el que dirige la historia contra nuestra voluntad. No estamos ante un amo. El prólogo de Juan hoy lo demuestra. La luz puede ser rechazada. El ser humano puede cerrar su universo a la gloria que se le quiere regalar, y convertirlo todo en un infierno. Los noticieros nos lo enseñan a cada paso. No está todo decidido. Somos muy capaces de encerrarnos en lo absurdo como nuestro marco de existencia. Podemos convertir la sagrada familia humana en un Guernica espantoso. El prólogo que hemos escuchado nos lo enseña sin ningún genero de dudas. Y nosotros somos los que elegimos nuestro destino. Y no es el destino el que nos elige a nosotros. Esto nos asusta. Tenemos mucho miedo a la libertad. Y por ello preferimos pensar que todo lo que nos pasa es porque un dios tapagujeros lo decide todo por nosotros. Esa es la relación infantil malsana que varías lineas psicológicas atribuyen a lo religioso. Y no andan desencaminadas en sus críticas. Como tampoco se equivocaban pensadores que decían que pensar las cosas de ese modo, conlleva atribuir a Dios el secuestro de nuestra libertad. El prologo de Juan, descarta eso por completo. Dios es una oferta de amor que puede rechazarse. Y de hecho así ha ocurrido, no pocas veces por desgracia. Pero si se decide otra cosa, un universo de gloria se abre ante nuestros ojos. Pero el paso a dar es nuestro, tras la oferta de gracia que se nos hace. Sin esa oferta no podríamos dar ese paso. Por eso decimos que todo es gracia, porque sin la iniciativa de gracia, no podríamos ir más allá de lo que vemos y tocamos. Por eso es cierto eso de que Él nos ha elegido antes. Sin su elección, sin su iniciativa, nosotros no podríamos aceptarla. Pero es importante saber que también estamos en situación de rechazarla. La oferta es universal pero los dos ladrones que mueren junto a Jesús son la clara expresión simbólica de ello. No somos marionetas, ni bebes que no pueden hacer nada sin su papá. Somos hijos adultos, y podemos confiar en su voz y amar al Padre, o mandarlo a paseo, como hizo aquel que llamamos pródigo. Ahora es importante no olvidar que sea lo que sea que hagamos el Padre, no dejará de amarnos nunca, y suspirará siempre porque deseemos volver de la muerte a la vida. Dios no es un amo, es un amor que quiere ser nuestro esposo. Y ese matrimonio es imposible sin una libertad verdadera y sin una madurez suficiente. Dios ni dirige ni infantiliza. El Dios unigénito, que está en el seno del Padre, lo deja claro ante todos y ante todo. Cualquier forma de creer no vale. Como cualquier Dios negado como falso tampoco es aquello que quién lo niega dice que es. Dios es Dios, no nuestros pensamientos. Trascender nuestros esquemas mentales, superar nuestros límites mentales es la condición sine qua non para tratar con el que se nos revela como el total y sorprendentemente otro. El misterio es lo que reclama para tratar con Él. Y eso ocurre en todas las facetas del ser, la misma ciencia lo sabe, en otros muchos aspectos al investigar sobre lo que existe.
En definitiva, esa voz que resuena hoy, convierte nuestra vida en una acción de gracias permanente, en una Eucaristía, como ya os dije el día de año nuevo. El salmo y el apóstol lo vuelven hoy a repetir, será que nuestra mente es dura y terca para entender. Pues son infinitos los motivos para dar gracias al Padre por habernos regalado la presencia de su unigénito que nos lo ha dado a conocer. Muchos profetas nos han hablado, tanto entre los hebreos como en otras muchas culturas y mitologías. Nuestros anhelos han resonado en sus voces, incluso en la de los que protestan y niegan muchos versiones de lo divino. Pero no es una voz humana más la que nos habla de sus procesos mentales acerca del misterio que muchos llaman lo divino, es la voz misma del Dios unigénito, que está en el seno del Padre, la que se nos ha dado a conocer. Juan es claro. No lo olvides amigo.
1 ENERO
Buenas noches amigos y hermanos y feliz año nuevo a todos. Bueno, mirad qué deciros hoy. Hoy lo que descubro es por qué mi vida se convierte en una eucaristía, en una acción de gracias al Padre Dios cuando conozco, amo y sigo a Jesús.
Me pasa lo mismo que a los pastores, me admiro de lo que veo, me admiro de lo que oigo y me voy dando gloria y alabanza a Dios. Y también me pasa que muchas veces en mi corazón me guardo las cosas y las medito porque son sucesos tremendos. Hay veces que te pasan cosas asombrosas. El otro día me pasó un caso, enterramos a una mujer muy querida y bueno fue tremendo porque ella el día de la resurrección siempre venía a la misa de las diez de la mañana y bueno, además venía vestida de Manola blanca para salir luego acompañando la imagen del resucitado, en fin, un tesoro de persona. Y oh casualidad, vino a morirse el día 26, el día de San Esteban, que es cuando precisamente decimos que el primer cristiano entró al cielo y la enterramos el día de San Juan evangelista, que es cuando se lee otra vez el mismo evangelio que el Domingo de Pascua. Y hay coincidencias de esa naturaleza que son tremendas, que para mí son palabras, son mensajes, para otros serán meras casualidades, para mí no lo son. Juana en mi alma me hizo saber que estaba resucitada y me sugirió que comunicase ese mensaje a mis hermanos. Y así lo hice. Son palabras lo sé, y yo creo que el misterio se manifiesta de esa forma, de esa manera misteriosa y curiosa. Simplemente hay que estar atento y te vas dando cuenta un poco por dónde van sus pasos, por dónde va su olor. Y bueno, pues así es como lo vivo. Y siempre me queda la opción de negarlo, pero no lo hago. El aroma de su amor no me lo permite. Mi Jesús huele a VIDA.
Y la verdad es que esas cosas me llenan de una admiración tremenda y me hacen dar gracia a Dios y dar gloria a Dios y las medito en mi corazón, lo que hemos visto en el evangelio de hoy. Pero es que además cuando trato con Jesús me pasa que me muestra el rostro de Dios, porque el rostro de Dios ha estado deformado mucho tiempo. Y cuando me muestra el rostro de Dios, me muestra la bendición que supone mirar a Dios cara a cara, la paz que te da, cómo te sientes protegido, cómo te sientes querido.
Porque el rostro de Dios que nos habían pintado en otras cosmovisiones era el de un amo, un amo iracundo, un amo de estos que como no hicieras lo que quiere, podías prepararte el cuerpo porque te va a caer encima todo el peso de su ley: ¿no?. Pero bien dice el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas que Jesús rompe con la ley, que nos la quita. ¿Y cómo nos la quita? Dice él que derramando su sangre por nosotros, como si nos dijera Jesús (y nos lo dijo y en cada misa lo hace): “Venga, dejaros ya de tanta tontería, tenéis tanto miedo a Dios. ¿Qué le tenéis miedo a Dios porque no habéis cumplido sus leyes? Venga, pues yo pago el precio de vuestra de vuestra culpa. Ahora, venga, ¡ya está!. Ya está pagado el castigo. Yo soy vuestra vuestra solución, ¿no? Para que podáis salir de ese laberinto y de ese miedo absurdo que le tenéis y ya, a partir de ahora vivid en paz”.
Pero le damos vuelta, ¿eh? Le damos vuelta y volvemos de nuevo al miedo, como en el éxodo, volvemos a adorar a nuestros becerros falsos, nos inventamos otros caminos y no le hacemos caso. Y es que Jesús lo que nos dice es que descubramos que Dios es un padre que nos ama. No lo llama padre, lo llama papá. Eso es lo que significa esa expresión. Papá, imaginaos. La palabra confiada de un chiquitín con su papá y con su mamá, donde se siente más seguro, ¿no?. Una cosa tremenda la expresión de Jesús y y bueno, Él nos pone ante esa situación, ¿no? Y no como no como bebé indefenso, sino para que nos hagamos cargo de que lo que late en el corazón del misterio que somos es el amor inmenso de Dios. Y para que nos abramos a esa realidad. Y nos hace saber que en esa realidad cabe todo el mundo.
No solamente una tribu o una nación, ¿no? El el dios monoteísta de los hebreos era era muy nacionalista, solamente quería lo suyo. Era el único, pero todos los demás, fuera de su gente, pues poco menos que basura. Y la mayoría de los dioses monoteístas, la mayoría también son así. Es muy curioso que el cristianismo va a ser el que al mismo momento en que Cristo pone el pie en la tierra ya toda la humanidad queda convocada a su conocimiento. Es decir, es dicen una religión misionera, y claro que lo es. Y de hecho, otras que han venido después, lo único que hacen es imitar al cristianismo y a veces no lo hacen del todo bien, pero bueno, es lo es lo que intentan hacer.
¿Vale? Y entonces pues el cristianismo es una apertura a todos. Hacer descubrir a la humanidad que Dios es padre, que nosotros somos sus hijos muy amados. Y que entre nosotros somos hermanos. Y por eso entre nosotros no tiene ningún sentido la guerra. Dice un sabio que la guerra siempre se hace porque porque queremos robar, que no hay ninguna guerra justa. Bueno, el hombre tiene su razones y las justifica muy bien y desde luego da que pensar su análisis de las cosas, ¿no?, Da que pensar. Yo no me atrevería a decir eso con tanta rotundidad, pero el siempre lo dice. Lo dice con mucha rotundidad. Y él mantiene que las guerras siempre han tenido detrás, pues, relatos engañosos para justificar el egoísmo. Y la verdad es que suena la película que se monta no suena del todo mal porque el egoísmo lleva al odio y el odio es la guerra. Siempre, en cualquiera de sus conceptos. Siempre lo es. Y además cuando cuando uno vive con miedo ¿Qué es lo que le sale? Pues lo peor que lleva dentro. La capacidad de agredir porque se siente amenazado, ¿no? Y así sobre esa base la humanidad que sale de ahí, es una humanidad antievangélica. Y me atrevería a decir que infernal, ¿no?. Decían hoy en el concierto de Viena que que este año precisamente no ha sido un año modélico a nivel de de paz. Y bueno, ciertamente no lo ha sido. Tampoco lo han sido otros, ¿eh?. Pero este pues no lo ha sido, no, no lo ha sido. Para nada. Y aquí seguimos.
Ese es el mundo del que hablaba San Juan el otro día, que os explicaba el desamor absoluto. ¿Os dais cuenta? Y eso ¿a dónde nos lleva? Pues a sufrir. El mundo que sueña Cristo es otra cosa.
El sueño del Evangelio es Dios Padre, Hijo entre nosotros hermanos. Siempre me ha sido capaz descubrir que del triple ideal de la revolución, de ellas la que más famosa se ha hecho es la francesa. Ha habido muchas, pero la francesa ha sido muy famosa. Y ya sabéis que había tres gritos, ¿no? Libertad, igualdad y fraternidad. Y sí, nos hemos empeñado mucho en construir la libertad, nos hemos empeñado en otros lugares mucho en construir la igualdad, pero la fraternidad se nos ha olvidado. Y quizá porque no ponemos a la fraternidad en primer lugar, por eso no encontramos el camino para respetar la libertad del otro y para que no nos dé lo mismo que el otro viva en desigualdad de condiciones. Porque es la fraternidad la que te hace respetar y la que te hace preocuparte por los demás. Y eso es lo que Jesús nos enseña. Y ese es el drama del ideal ilustrado europeo que no termina de encontrarse. Porque estamos acabando con lo que nos hace uno, con lo que nos hace hermanos. Y es que somos hijos del mismo Padre.
¿Cómo no voy a darle yo gracias a Jesús por encontrarse conmigo y por enseñarme tantas cosas y por hacerme experimentar tanta alegría? Estoy aquí sentado en el portal de Belén de mi parroquia. ¿Sabéis lo que os digo? Que yo con verlo a Él ya me conformo. Hay gente que hoy tiene que hablarle y yo no. Yo lo veo y me conformo. Pues sí, porque te veo, mi vida se convierte en una eucaristía al Padre. Porque es que mejor regalo que tú no hay otro. Qué afortunados sois los que llamáis Jesús y Manuel, y que hoy celebráis vuestro santo. Lleváis el nombre más precioso que existe. Así que en su compañía nuestro año nuevo será un año feliz más. No lo dudéis amigos y hermanos y ¡Ánimo pues!.
(Transcrito por TurboScribe.ai. en la red de redes)
UNA FAMILIA SAGRADA
En estos días y en diversas ocasiones os he hecho hincapié en el cuadro de Guernica del afamado Picasso. Esa obra me cautivó desde el primer día que la vi siendo un niño, en la sala de espera de un doctor llamado Don Rafael. En mi pueblo de Mazarrón. Muchos hablan de un bombardeo. Otros de la muerte de un torero. Para gustos colores. Yo por mi parte miro esa obra y de un tiempo a esta parte lo que veo es algo que se acerca mucho a lo que contemplan nuestros ojos en esta época del año. Sólo que es su némesis. Para mí es una sagrada familia pero típica de Ucrania o de Gaza en estos días. Veo un padre muerto por los suelos despedazado. Veo una mula herida mortalmente. Veo un buey que quiere irse lleno de alaridos. No veo pastores ni magos, sino personas convertidas en aullidos, con ojos emborrachados de horror, no es adoración lo que veo sino grito. No veo ángeles, veo una paloma herida, y casi muerta, agonizante, la paz que quizás represente, es la que ésta muriendo. No veo una estrella que llena de luz las tinieblas, sino un bombilla que pronta a estallar amenaza toda la acción con sumirla en la oscuridad. Y veo lo más terrible. No veo una madre que acaricia con ternura a su bebe vivo. Si no que veo una madre que llora enloquecida presa de una amargura infinita a su bebe muerto que está en sus brazos. Es una Madonna a la que le han adelantado la hora de convertirse en la amarga Piedad o la Caridad como la llamamos en Cartagena. Lo que veo cuando miro esa pintura es una sagrada familia, un portal de Belén que han reventado con bombas. Lo que pasa en la guerra con las familias es eso.
Así que amigos ¿Que destruye las familias? ¿Qué convierte una familia sagrada en un oscuro y fétido sacrilegio?. Razones externas y Razones internas sin duda alguna.
El Evangelio hoy muestra un ejemplo de razones externas: Herodes y su descendiente, que con sus decisiones, complican mucho una familia poniendo patas arriba su mismo carácter sagrado. Con sus guerras, con sus leyes inhumanas, con la destrucción del tejido laboral y empresarial que permite la subsistencia de las mismas, con el hecho de condenar a las familias a la necesidad de la emigración (porque en estos procesos no todo sale bien), con la permisividad con el alcohol, las drogas y las ludopatías de distinto tipo. En definitiva con la falta de conciencia moral suficiente para cuidar de la unidad más sagrada de la sociedad humana. Pues traspasado ese límite lo que nos aguarda es la selva, pero no la actual, sino la jurásica.
La carta apostólica nos propone ejemplos de razones internas: las faltas de amor, bondad, humildad, paciencia, respeto, diálogo, compasión, capacidad de perdonar y de dar nuevas oportunidades. Los seres humanos no somos perfectos. Y necesitamos tiempo para evolucionar, y algunos más que otros. Bien dice un letrero que mi padre tenía en la que era su casa, y ahora, por su deseo, es la mía: “la vida nos enseña a vivir, cuando ya estamos cerca de morir”. La familia reclama este trato humano al ser humano para poder subsistir y si sus miembros no descubren esto, lo perdemos todo. Y la familia estallará en mil pedazos. El amor se presume entre los miembros de una casa, pero no basta con quererse, hay que saber quererse. Los problemas no son conflictos. Y ante ellos hay que reaccionar sin reventar nunca nuestra compatibilidad sino apuntalándola.
Por último, hay una razón que es externa al par que interna. El peso de la historia. Pues la primera lectura y el salmo son una prueba viva de puro patriarcado al estilo más absoluto. Donde el machismo rebosa. Incluso en la lectura apostólica aún perdura. Y eso muestra que las casas muchas veces son lugares en los que conviven diversos puntos de vista, fruto de culturas diferentes que conviven unas con otras. Y es que no hay cambios repentinos y radicales. Sino que la mayoría de los cambios culturales se producen como en un tejado, donde unas tejas montan a las otras, y así es como hacen que la cubierta de la casa avance. Una teja está sobre la otra. En los tejados diferentes tejas siempre conviven juntas. Así es la cultura en una casa. Y eso reclama que sepamos mantener lo que merece la pena y también dar paso a lo siguiente porque es muy posible que necesitemos mejorar. Y así ocurrirá con todos. No desperdiciar lo bueno y siempre mejorar y cambiar lo que no lo es. Y no perder nunca de vista que en ese debate tratamos con quien más nos quiere, sea padre, madre, esposo, esposa, hijos u otros parientes presentes en el hogar. Ni todo lo viejo es malo, ni todo lo nuevo es maravilloso. Convivir con la historia puede destrozar una casa, o mejorarla. Por eso es preciso intentar siempre que sea lo segundo.
Si reaccionamos guiados por el amor, ni las circunstancias externas, ni las razones internas, ni la historia podrá destruir nuestra cosa, convirtiéndola en un Guernica. ¿Sabéis lo que más me gusta de esa pintura? Esa flor inocente que nace en medio de todo ese horror en marcha. Una pequeña margarita, que siempre imagine que podría haber tenido un poquito de color. Me gusta soñar que esa flor es Jesús que nace en medio de un mundo que a ratos parece esa escena aterradora. Mi vida es una clara expresión de ello. Pues yo he visto como todo lo que se destruyó en mi casa, fue reconstruido por el impacto de esta flor, llamada Jesucristo, y el perdón hizo maravillas. Ojalá y que a vosotros os ocurra lo mismo. Y así vuestros Guernicas particulares se podrán tornar con el tiempo luminosas y cálidas sagradas familias en el portal de Belén.
25 DICIEMBRE
Cuatro puntos cardinales para no perdernos en el camino que estas fechas nos proponen, pues no hemos de olvidar que la Roma pagana resurge de sus cenizas aupada por una postmodernidad alocada que pretende sonrojar a los sofistas del ayer, convirtiendo sus muchas luces en un oscuro mar de sombras.
Hoy se cumplen muchas mitologías y no pocas profecías se hacen realidad. Desde el Sumer, pasando por Egipto, Grecia, Persia y Roma, e incluyendo algunas voces asiáticas y hasta mesoamericanas. Igual ocurre con las profecías hebreas. Hoy lo mítico, lo anhelado, lo soñado, se vuelve historia. Pero no como ellos esperaban. Envuelta en ruido y oropeles. Es la historia de un hijo del carpintero, y de una pobre mujer llamada María. Sin embargo tal humildad movió el mundo, y aun hoy seguimos dividiendo la historia entre “antes y después de Cristo”, aunque ahora lo políticamente correcto parece ser decir “de nuestra era”. Aunque lo pretendan dejar de lado, aquel humilde carpintero puso el mundo patas arriba, y no seguimos siendo pocos los que lo queremos. Y los que sabemos que vino de Dios mismo. Por tanto primer punto, un día como hoy, se cumplieron los anhelos humanos escritos en multitud de personas y culturas de múltiples épocas.
Hoy sabemos que el misterio que somos, no está mudo sino que habla. Y que su palabra es una palabra viva, actuante, un verbo. Una palabra que cambia mentes, corazones y conductas, que transfigura personas. Porque les hace ver que la oscuridad no tiene poder para ocultar la luz. Porque la oscuridad sólo es ausencia de luz. Este simbolismo es más que un nuevo sueño o un anhelo más. Porque El que nace y vivirá haciendo el bien, morirá y resucitará de entre los muertos. Pero si es verdad que el niño que está en la cuna en una cruz morirá, no es menos cierto que ese mismo niño muerto, al tercer día resucitará. Por eso decir feliz Navidad es decir feliz Pascua. Porque ambas fiestas son las dos caras que presenta nuestra salvación, la encarnación y la redención que nos conducen a la definitiva glorificación. Hoy el misterio habla salvando. Porque su sonora voz es verdadera y expresa amor auténtico y gratuito. Amor para siempre. Amor que no pasa. Amor que no pesa. Amor que llena de plenitud. Y así los que vivimos en tinieblas porque desconocíamos la voz del misterio hemos visto la Luz al escucharle, y gracias a Jesús, el Nazareno, hemos conocido a ese misterio inmenso que llamamos Dios, y su amor se nos ha regalado. Y ya sólo nos queda recibirlo o despreciarlo.
Hoy vemos que el Evangelista se preocupa en dar datos históricos. Porque no estamos ante un cuento, estamos ante unos hechos. Y los hechos son más que los relatos. Los relatos pueden ocultar y hasta falsear los hechos, pero no pueden acabar con ellos. Y Lucas se propone dejar claro que lo que cree no es un cuento ni un relato inventado. Sino un misterio inmerso en la historia. Un tremendo misterio en desarrollo. Pero real e histórico. Algunos dirán que no llevaba razón. Pero a él le costó la vida afirmar lo que decía. A él y a la inmensa mayoría de los que vivieron su misma experiencia. Y con quienes a pesar de todo no pudieron acabar. Y su voz sigue resonando miles de años después. Y aún parece, que históricamente, no pocos, seguimos enamorados de aquel Jesús del que Él se preocupó tanto de darnos datos y testimonio. ¿Serán los recuerdos de María? La confesión de que ella no acababa de entender que pasaba y su testimonio de que lo guardaba todo en su corazón, me hacen pensar que sí, pues así es como se convive con el misterio que se desenvuelve en la historia, y esa sigue siendo hoy también mi experiencia. Lo pequeño ante la grandeza, porque la grandeza para darse se hace pequeña. La historia de mi vida. En María me veo yo. Me sabe a vida y verdad el relato, más allá de grandilocuentes profecías poéticas y mitologías desorbitadas.
Hoy vemos que el universo todo se llena de fiesta, así lo cantan los salmos y los apóstoles. Esta fiesta es para todo y para todos. No es sólo antropocéntrica, sino que pretende generar una nueva creación. Y lo hace. Hoy la creación que gime con dolores de parto esperando la manifestación gloriosa de los hijos de Dios empieza a ver la luz al final del túnel. Y el ser humano en tanto que voz inteligente y libre de todos y de todo, canta, las alegrías de las bodas del cordero que dan su comienzo con este día en que el amado viene para quedarse con nosotros. Y es tal el impacto que desde entonces esta fiesta ha ido creciendo más y más, hasta desbordar los mismos confines de nuestras iglesias. Y hasta la Roma pagana la ha convertido en uno de sus mayores ingresos económicos del año. Pues las fiestas cristianas si desapareciesen provocarían una catástrofe comercial y empresarial de primer nivel. Todo el universo tendrá sentido y futuro, no es la nada, ni el abismo oscuro, sino la gloria lo que nos aguarda. Esa música gusta a muchos. Y eso es motivo de fiesta. De eso va la Navidad. De que ha nacido el rey del mundo mientras que el mundo dormía, pero cuando el mundo se despierta y se entera: canta, baila, come, bebe y festeja. Y es que es motivo de fiesta, saber que la muerte oscura no tendrá la última palabra en la vida. Así que malhadado Herodes, estate quieto y metete el dedo donde te quepa, y deja al niño tranquilo que nos conviene que prospere y no fastidies las cosas hecho un idiota y a ver si tus seguidores aprenden también la misma lección.
Así que tu verás. O te dejas llevar a la ebriedad sin alma de la Roma pagana que con ganar dinero se conforma, o te metes dentro esta palabra amorosa que cumple sueños, llena de luz y da sentido a todo y a todos. ¿Orientado con estos cuatro puntos cardinales? Pues nada más. Procura no perderte.
ADVIENTO
4@ Voz de Adviento.
¿Que podemos aprender hoy de Cristo Jesús? Lo primero que era hijo de una familia muy moderna según nuestros parámetros. Es curioso que la manera que el mundo hebreo tiene de ver el matrimonio no tiene nada que ver con la nuestra. Y es que la nuestra es hija del derecho matrimonial romano. Según nuestra visión “juridicista” del matrimonio, éste comienza cuando los esposos se entregan públicamente el consentimiento después de haber dejados claros los acuerdos matrimoniales previos. Desde nuestra perspectiva María y José estarían sin casar, y ella embarazada fuera del matrimonio. Sin embargo para un hebreo, el matrimonio era como la vida. Éste se concibe cuando los esposos deciden unir sus destinos, bien por amor como en el caso del cantar de los cantares, o por distintos arreglos, como ocurre con Isaac y el mismo Jacob o como Tobías. Después se inicia lo que es una gestación en toda regla, donde caben incluso encuentros íntimos como enseña también el libro de Rut. Transcurrido un tiempo con la celebración pública de los esponsales, el matrimonio, no es que comience, sino que nace, porque antes se ha gestado y concebido. Por eso nadie se extraña de que María esté embarazada antes de que José la reciba en su casa, tras los esponsales públicos. No hay nada de sucio ni de malo en ello. Están en gestación y esas cosas pueden pasar. Nuestra visión es esclava del enfoque romano, pero la familia de Jesús no es romana. El escándalo se hubiera dado, si José, hubiese obedecido la ley mosaica y hubiese denunciado a María, afirmando que el hijo no era suyo. Más ya el ángel se cuidó de que no hiciese tal cosa, y además alentó el amor que José sentía por María, para que no se agriara ni envenenara por el desengaño de una supuesta traición. Más nadie se extrañó de nada porque José mantuvo el tipo. Y nadie le reprochó que María estuviese en cinta antes de la celebración de la boda. Quizás el enfoque de los antiguos hebreos debería iluminar nuestros conceptos jurídicos demasiado romanos y así nuestras valoraciones de las parejas de hecho, podrían cambiar sustancialmente, y haríamos avanzar mucho, nuestra comprensión teológica del matrimonio, dado que es más fiel al imperio romano, que al modelo Cristo Jesús, en quien deberíamos mirarnos realmente.
En segundo lugar, Jesús es una preciosa Señal de que Dios está con nosotros, y de que no estamos solos. Una Señal de que por ese motivo nuestra vida cambiará para bien. En este sentido me ha impresionado una fotografía que me encontrado por el camino de la vida y cuyo mensaje ahora quiero añadir aquí:
“Jesucristo es visto por muchos como la persona con más humanidad de la historia porque combinó una fuerza inigualable con un amor perfecto. Enfrentó el sufrimiento y la crucifixión con valentía y una fe inquebrantable, manteniéndose firme contra líderes poderosos y negándose a comprometer su misión. Protegió a los débiles, sirvió a los demás con humildad y entregó su vida para salvar a la humanidad. Su liderazgo no estuvo marcado por el orgullo o la dominación, sino por el amor sacrificial y la autoridad moral. Ha inspirado y ayudado a miles de millones de personas a lo largo de la historia, motivándolas a vivir con fe, valentía y compasión. Para millones de creyentes, su ejemplo demuestra que la verdadera humanidad se encuentra en el equilibrio entre coraje, resiliencia compasión y un compromiso inquebrantable con la verdad”. Sin duda, toda una señal.
En tercer lugar Jesús es salvación. Eso significa su nombre: Dios nos salva. No significa que Dios es un amo, que manda, juzga, condena y castiga. Aún así todavía muchos no se han enterado de que Jesús es salvación. Y siguen con la cantinela del miedo, la culpa y la vergüenza, y es que claro, con estas emociones es más fácil controlar a la gente y manipularla, y no pocos, ven lo religioso como un acceso fácil al poder. Sin duda los que mataron a Jesús, eran esa clase de religiosos. Y por eso les gustaba tanto distinguirse de los demás hasta en el vestido, y con sus uniformes pretendían imponer ese “respeto” institucional que tanto les complacía y así podían engordar su pavo real hasta límites insospechados. ¿Quedarán aún religiosos así? Pues si la cantinela anti salvación sigue vive, es legítimo sospechar que aún siguen quedando unos cuantos.
En cuarto y último lugar, la salvación que es Jesús, no es sólo para su pueblo. Ya se encargó Él de elegirse a un Pablo y hacerlo su servidor. Para que llevase el Evangelio a los gentiles. El Evangelio de este humano total y de este Dios total, que se nos ha manifestado plenamente como Hijo de Dios al resucitar. Jesús nunca quiso que su anuncio fuese sólo para los hebreos. Sino para todos. No para pocos, sino para muchos. Para todo aquel que quisiera acogerlo en amor y libertad. Jesús es católico. Es decir es universal, y ama la globalización del amor. La mente de Cristo es enorme, eterna, universal. En su alma cabe toda la humanidad, la de ayer, la de hoy y la de mañana. La cicatería tribal y nacionalista, el supremacismo de cualquier clase y la avaricia que se fundamenta en una violenta piratería a lo bárbaro y a lo vikingo no van con él. Su mirada es global. Y eso debería hacer pensar a las iglesias como pueden a día de hoy andar rompiendo sus relaciones o mantenerlas rotas por prejuicios confesionales, que si les llevan a romper la caridad quizás es porque no son tan verdaderos como ellos pretenden.
En fin, los romanos celebraban en sus saturnalia el renacimiento del Sol, dado que muy pronto empezarán a crecer de nuevo los días. Nosotros en cambio celebramos que nos nace un sol de hombre que por su capacidad de amar hasta el extremo y en categorías universales nos sabe a divino. Así que mira a ver si quieres afrontar tu vida, como pagano o como cristiano. Yo aviso que soy de los segundos.
3@ Voz de Adviento
La alegría y Dios están profundamente vinculados. Las Escrituras hoy son muy claras al respecto. Y se nos ofrecen cuatro razones.
Isaias nos enseña que Dios es fuente de futuro para un pueblo que está sufriendo un trauma dantesco. Lleva tiempo desterrado como fruto de una guerra cruenta de conquista. Y ahora se abre para ellos una puerta de esperanza. La voz del profeta la suscita. Dios es sinónimo de “futuro” para un pueblo que lo ha perdido todo. Solamente esa confianza lo mantiene vivo. Tener futuro llena de alegría los corazones. Porque considerar que no lo tiene lo apena profundamente. Y en ese trance sólo les queda llorar junto a los canales de Babilonia con nostalgia de Sión. La ausencia de futuro, los llena de pena y de rabia. Cuando consideramos que no tenemos futuro, no hay alegría posible. Sin futuro nos ahogamos en la desilusión. Si nos consideramos sin futuro nuestro vitalismo fenece. Así no se puede subsistir. El testimonio de Victor Frank lo deja muy claro. Basta asomarse a su experiencia en un campo de concentración para descubrir lo que afirmo. No es una simple interpretación es una constatación empírica. Dios es sinónimo de futuro, de un futuro abierto, cuanto todo parece cerrado. El crucificado Jesús, aún en medio de su previo Getsemaní, lo ilustra radicalmente. Esa convicción alienta la alegría y permite combatir la inherente tristeza que supone saberse sin futuro por completo.
El salmo, en segundo lugar, nos permite contemplar el verdadero rostro de Dios. Los verbos que usa lo hacen: Dios es fidelidad perpetua, justicia, don puro, liberación, apertura de ojos, endereza a los que se doblan, guarda, sustenta, trastorna la maldad, Dios ama. Su amor incuestionable nos descubre las razones para la alegría escritas en su mirada. Pues hasta nos enseña a amarnos cuando nosotros somos incapaces de hacerlo. Sabernos amados así, gratuitamente, sustenta la alegría del que acepta esa caudal infinito de amor, aún siendo sorprendidos constantemente por ese misterio de amor y sin terminar nunca de comprenderlo. Y es que resulta imposible acostumbrarse a ese manantial infinito de gracia. Pues estamos más acostumbrados a vivir en un mundo en el que se da si se recibe, las reglas humanas no siempre son un reflejo del modo divino de ser. Lo digo comedidamente para no resultar indigesto. Sin amor no hay alegría. El desamor no alegra el corazón del hombre, y además ensombrece el mundo. La alegría revela que el amor es el fundamento de todo, por ello, el todo se marchita en su ausencia.
Santiago revela que la presencia de Dios en la propia vida infunde esperanza, paciencia y resistencia. La esperanza alienta la alegría. La paciencia la sustenta. Y la resistencia la fortalece. Con estos tres pilares la alegría se hace resiliente. Sin ellos la alegría con frecuencia se esfuma como un espejismo. No soporta el embate del horror. La presencia de Dios en el alma nos permite no perder la esperanza en medio del sufrimiento, he ahí la radical felicidad. Es esa esperanza paciente y resistente que Dios alimenta, la que permite crear de la nada, la luz vitalista, cuando el infierno del horror lo desmenuza todo sumergiéndolo en el caos. Sin esta esperanza que Dios suscita, el horror se adueña del presente, cuando entra en escena, y lo hace, con relativa facilidad. Esperanza y alegría van juntas. No me cabe duda de ello.
El Evangelio nos enseña que Dios es alegría porque no se deja diseñar por el hombre, ni manipular por él. Y además porque se manifiesta históricamente y no como un mito. Y lo mejor que nos puede pasar es no escandalizarnos de Él. De lo contrario no reinará en nosotros la fuente de la alegría. La visión incompleta de Dios que el bautista tenía, no le permitía disfrutar plenamente de las alegrías connaturales del Reino de Dios. Aun quedan entre nosotros no pocos a los que les pasa lo mismo. Para los que Dios no es fuente de alegría en primer lugar sino fuente de sentimientos como el miedo, la culpa o la vergüenza. Con esos mimbres es imposible tejer una vida alegre y feliz. Es más algunos piensan que la alegría debería ser reeducada porque dificulta la salvación,…, no puedo evitar recordar a aquel macabro monje que demonizaba la risa en una de las obras más conocidas de Umberto Eco. Jesus es el alimento de la alegría hombres, Bach, lo entendió muy bien, y nos legó una composición maravillosa para ponerlo de manifiesto.
Así que esbozadas estas cuatro razones te recomiendo tener a Dios por compañero de tu vida, ese Dios que nos ha regalado a Jesús, su Hijo. Si lo haces una sonrisa agradecida se dibujará en tu rostro, y lo hará con vocación de eternidad.
2 VOZ DE ADVIENTO
Veo rota la armonía del hombre con su entorno, no faltan la destrucción del medio ambiente. Las extinciones de especies únicas y maravillosas no son extrañas. El paraíso de Isaias no es lo que veo cuando miro el mundo. Tampoco la unidad de los seres humanos está de moda, más bien al contrario, la polarización y el frentismo, cuando no el tribalismo más oscurantista y absurdo, travestido de honorable patriotismo en no pocas ocasiones, apoyan la teoría de que la desigualdad entre humanos está más que justificada, sin plantearse nada más, sin pensar siquiera en la justicia o el Bien Común, como algo real y posible. Somos hijos de Caín y no nos consideramos guardianes de nuestros hermanos. Pablo tampoco es lo que veo hoy cuando miro el mundo. Del mismo modo el Bautista no consiguió erradicar la falsedad religiosa tan hipócrita, como esas “víboras” escenifican en su presencia. Aquellos fariseos. Y eso que él no se sentía digno de desatar las correas de las sandalias de Jesús. Pero fingir que se cree en Dios y se le ama, para engordar su propio ego, a costa del buen nombre del mismo Dios y del Bien de los demás, para el bautista es ir demasiado lejos. Aun veo demasiada hipocresía dentro y fuera de mi querida y amada Iglesia. Tenemos una epidemia desmesurada.
Hoy sinceramente creo que el mundo no está en Vela. No aguarda un nuevo eón. Se ha acostumbrado al status quo por más fétido que resulte. Parece que todo nos da igual, como dice un buen escocés: “Hemos perdido el sentido de la vida, y nos hemos ido de compras”. Adocenados totales, alienados, y como puercos en cochiquera. En una porqueriza estamos convirtiendo el mundo. Y además lo hacemos en no pocas ocasiones con buena conciencia.
¿Así que puedo deciros amigos y hermanos hoy? ¡Porque mis palabras parece que no suenan a esperanza que digamos! ¿No sabes que el Espíritu sobrevuela el caos y saca cosmos de él? ¿A que os invito? A confiar en ese Espíritu para haga rebrotar un germen verde en este leño seco en el que vivimos. Un brote que devuelva la vida a este mundo. Porque no tenemos otro. Eso de ir de viajes interestelares es una gran mentira que nos han contado en el cine, pues tenemos en contra las enormes distancias, las energías insuficientes, el tiempo que condenaría a los viajeros al desenganche por completo del resto de la humanidad, las radiaciones estelares que no podríamos soportar y la 2ª ley de la termodinámica, siempre tan tozuda, que nos enseña que ningún material en este universo es para siempre, no hay nave que la pueda resistir. No hay planeta B. Así que tenemos que implorar al que estuvo en la primera creación para que se haga presente en una nueva creación. Porque Godot como ET, no parecen estar llamando a las puertas de nuestra vida. Necesitamos que el Espíritu del Señor nos visite, el Espíritu de la Sabiduría y el entendimiento, el Espíritu del Consejo y la fortaleza, El Espíritu de la ciencia y el temor de apartarnos del amor. Necesitamos ser bautizados con ese Espíritu Santo y fuego. La falsa religión no vale. Ya no impresiona a nadie. Así que amigos a orar con fuerza. Y como lo hizo Juan en el apocalipsis, sin cansarse de repetir: “Maranathá, Ven Espíritu, ven Señor”. ¿Por qué sino a donde irán nuestras vidas? El hacha ya golpea nuestro leño vital. Y aquí seguimos marchando por el camino equivocado. “Parar el mundo y bajarnos”, como dijo Delibes, no se puede. Así que pongamos nuestra esperanza más allá de lo que vemos porque lo que vemos inspira bastante poco. De lo contrario sin esperanza amigos, moriremos asfixiados. Así que os digo hoy, cimentad bien vuestras esperanzas.
1 VOZ DE ADVIENTO
Vivir sin saber que vamos a morir es vivir alienado nos decía Heidegger entre otros. Tampoco es que inventara el azulete ni la pólvora, Pessoa y muchos otros antes, ya lo pusieron de manifiesto. Hasta Jorge Manrique. Lo cierto es que muchas veces nos encerramos en ensoñaciones absurdas que nos impiden vivir esta vida en plenitud.
El pesimismo es una ensoñación a superar según las Escritura hoy. Isaias y el salmista son claros. A Isaías le iba muy mal, cuando escribió este oráculo. Pues no era paz lo que tenía, sino lo que anhelaba porque lo único que tenía era guerra. Horror. Más él mantenía la paz y su ánimo era firme porque confiaba en Dios. Más allá de lo que vivía y experimentaba de manera inmediata. A Jeremías le pasó algo parecido, pero aún peor. Cuando miramos al horror a los ojos, el horror nos devuelve la mirada. Y cuando nos mira, quema nuestros ojos, y nos hace verlo todo oscuro, tenebroso y triste. Más la invitación de las Escrituras es contraria. Igual que Dios hace surgir universos de la nada, tras el impacto del horror, Dios suscita un después, por medio del aliento de la esperanza, y de ese modo, los que hoy lloramos, mañana aprendemos a sonreír. Tras el horror de la Cruz, la resurrección lo cambia todo. Estamos tristes porque perdemos al que amamos, más luego lo volvemos a ver, y entonces nos llenamos de una alegría que nadie nos puede quitar. El Dios de Jesucristo opera esa nueva creación. No estamos ante un mito como el de Osiris, sino ante un personaje histórico sustentado con múltiples testimonios diversos y contrastables. El pesimismo se explica por el impacto del horror, pero si asesinamos la esperanza, si no nos negamos a mirar más allá en el misterio que habitamos. El pesimismo no es una necesidad si nos negamos a dedicarle toda nuestra atención al impacto del horror. La esperanza nos vacuna ante el veneno que el horror nos inocula.
Considerar que el ser humano solo sirve para hartarse de banquetes y orgías, que sólo puede aspirar a comer y a follar, es mirar al ser humano de una manera de la que Pablo nos quiere hacer despertar. Si Cristo se convierte en nuestro modelo de vida, de tenebrosos, nos transformamos en gente luminosa. Pues comprendemos que el ser humano es mucho más que sólo eso. La frivolidad como huida del horror de fondo, es una falsa salida. Pues esa puerta conduce al abismo. La frivolidad no nos hace explorar las enormes dimensiones de nuestro misterio. Es como conformarse en vivir en el portal de la casa, teniendo un enorme palacio esperándote a tu alcance si te decidieras simplemente a cruzar la puerta que está abierta para ti. Vivir como Cristo es adentrarse con decisión en el misterio de la vida. Así lo define Pablo con sus palabras sencillas hoy.
Pensar que es imposible vivir en la inseguridad más absoluta, es otra ensoñación de la que hoy nos despierta el Evangelio. La seguridad no existe. Nunca sabemos que va a pasar con total rotundidad. A veces acertamos pero no siempre. En mi vida he comprobado que eso de “ley de vida” que tanto se dice cuando un anciano muere, es un embuste, simplemente porque en la vejez la muerte parece connatural. Más cuando has enterrado a tres hermanos siendo niños, a tus padres, y a no pocos amigos, descubres que la única ley que existe es que si estás vivo te puedes morir, y no sabes ni como ni cuando. Por eso el Evangelio hoy me enseña que debo dejar de lado hacer proyectos de futuro a largo plazo y aprovechar el presente para vivir lo que anhelo si me es posible hacerlo. Cuanto tiempo derrochado en cosas sin importancia. Y cuantas ocasiones perdidas para adentrarse en lo que realmente importa. Cada cual seguro que podrá poner nombres y situaciones a estas afirmaciones. Despierta, y usa tu inseguridad, no para aterrarte, sino para disfrutar y desarrollar aquello que merece la pena. Aprovecha tu hoy porque el mañana, igual, no llega. Ese beso, ese abrazo, esa humanidad que no desplegaste, suma y sigue. Cada uno ha de encontrar que significa para él aprovechar el instante.
¿Alienado? Yo prefiero descubrirme a mí mismo, y si es enamorado de Jesucristo para mí mucho mejor. Lo luminoso me es preferible a lo tenebroso y lo cálido a lo gélido. Pero que cada cual, elija su destino, no hay porqué hacerle caso al alemán de nombre impronunciable necesariamente. Yo no se lo hago, pero sí entiendo su punto de vista, si no soy una piedra, no sé por qué me he de empeñar en vivir como si lo fuera. Prefiero despertarme de semejante ensoñación, si los sueños, sueños son, prefiero que sea el mío y no el de una roca.
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HOMILIA 2º ADVIENTO (400 ANIVERSARIO) AÑO 2015 CICLO C
La Palabra de Dios nos descubre quienes somos 400 años después de existir como una comunidad cristiana.
1º. Nuestra comunidad es una fiesta pues nuestra meta es la gloria. Y nuestro futuro el mismo que el de nuestra patrona querida. Del mismo modo que su ser se ha revestido de la gloria de Dios, nosotros estamos destinados a alcanzar dicha plenitud. Todos los hijos de esta comunidad de ayer, de hoy y de mañana están convocados a ese hermoso destino. Nuestra comunidad es la reunión de todos ellos para alcanzar ese nuevo ser maravilloso, que nos lleve a participar de la vida divina, cuando Dios lo sea todo en todos. Por eso hacemos bien en hacer fiesta en este “cuatroccento” de nuestra comunidad parroquial.
2º. Nuestra comunidad parroquial es un trabajo constante que consigue hermosos frutos, aunque eso nos suponga sacrificios enormes. Cuatro mártires nos acompañan en nuestro caminar y nos muestran que el sacrificio da fruto. También lo muestra la vida de San Roque nuestro copatrono. Y la Vida de María Purísima también lo muestra. Sus siete dolores muestran a toda la Iglesia, que tanto amor termina en Gloria. Pues la Purísima es asunta a los cielos, y ella, como nueva Eva del género humano, alcanza lo que estamos llamados a disfrutar todos aquellos que aceptándola como Madre, nos abrimos al futuro de gloria que ella ya disfruta. Trabajar la fe, la esperanza y el amor, con esfuerzo y sacrificio produce en nosotros la hermosa cosecha de la Vida en Plenitud.
3º. Nuestra comunidad es la oración que no cesa y el amor que sigue creciendo sin cesar. Oramos y amamos ayer. Oramos y amamos hoy. Y es importante que oremos y amemos mañana. Este hermoso aniversario debe incentivar en nosotros el espíritu de oración y el amor fraterno. Para que las generaciones futuras puedan recibir la misma hermosa herencia que nosotros hemos recibido. María Purísima ha congregado a innumerables personas a su alrededor convocándolos a la oración y al amor verdadero. Y hoy lo sigue haciendo y lo seguirá haciendo mañana. Formamos parte de los que llegan a quererse muchísimo en Cristo Jesús. Por ello este aniversario debe despertarnos a todos para que nunca cesemos en permitir a Dios que siga con nosotros esta buena obra que El quiso iniciar con nosotros en Cristo.
4º. Nuestra comunidad que comienza su andadura en este lugar sagrado en 1615, como otros la comenzaron en otros tiempos, está llamada a ser una comunidad bautismal abierta a todos. Preparando caminos para que todos puedan conocer y gozar la salvación de Dios. Es una comunidad que debe enderezar sendas, rellenar barrancos, rebajar montañas, enderezar lo tortuoso, y allanar las asperezas para que todos puedan ver la salvación de Dios. Francisco nuestro Papa actual así lo enseña. Y este es el signo de los tiempos. El kairos que nos convoca en nuestro aniversario. María se ha empeñado en hacerlo, cambiando hasta la hora de su Hijo con tal de que unos novios en Caná puedan experimentar el sabor del buen vino de la Nueva Alianza. No podemos cerrar las puertas de la salvación a los demás convirtiendo nuestra comunidad en el reducto exclusivo de unos pocos, como si se tratara de un club clasista de unos pocos selectos. Eso no ha sido nuestra comunidad y tampoco debe serlo ahora. Los libros bautismales lo prueban.
Así que feliz aniversario hermanos. Y que tras estos cuatrocientos años Dios nos permita seguir siendo la fiesta que somos, nos permita seguir trabajando para alcanzar la mejor de las cosechas. Que Dios nos permita seguir orando y amando más y más. Seguir abriendo puertas para que todos los que hoy viven y los que vendrán mañana puedan disfrutar la Salvación que Cristo nos regala. Si es así la celebración de este hermoso aniversario habrá merecido la pena. Y ahora marchemos hacia nuestra Iglesia madre, Santa María, la Catedral, acompañando a la Purísima, a San Roque y al Beato Fortunato y sus compañeros mártires, y que Dios nos permita seguir hoy y mañana dando gracias como María por Dios nos llena de Gracia y del mismo modo nos conceda poder hacer lo que Cristo nos enseña, diciendo con María: Hágase en mí según tu Palabra.