Una homilia debe ser un diálogo con la Palabra. Dios con su Palabra dialoga con nosotros. Los signos de los tiempos hacen que la Palabra resplandezca ante nuestros ojos y nuestros oidos. El Espíritu de Dios lo hace. No escuchar esta Palabra es privarse de un enorme caudal de Sabiduría y Gracia.
A parte de la homilia, los jueves por la noche a las 21horas, se va leyendo de manera explicativa la Biblia de manera progresiva desde hace año y medio.
CUARESMA
1 DOMINGO
1. Los mitos no son una mentira. Son una verdad contada de otra manera. Son parecidos a las fábulas. Y esto es lo que hoy nos encontramos como primera lectura, con uno de los varios relatos de la creación que hay en la Biblia. El mismo autor por cierto reconoce de manera indirecta que estamos ante un mito, pero esa parte del libro no suele ser leída en la liturgia habitual. ¿Y cual es el mensaje que el mito nos expone? Que el ser humano se hace con la inteligencia y la libertad y la usan no para el bien sino para el mal. El animal que no es inteligente ni libre como el ser humano no es capaz de hacer el mal. Pero el ser humano tiene la capacidad de convertir un paraíso en una suerte de infierno. Y esto es algo que por desgracia vemos a diario a través de los diferentes medios informativos. De eso nos da testimonio claro este relato mítico con su ingenuidad natural y su teismo concreto que convierte a Dios en parte misma del cuento. Pero la enseñanza es clara. No somos mejores que los demás, pero somos inteligentes y libres y eso nos expone a a opciones y a peligros que los demás seres vivos no conocen.
¿Como usar esas capacidades? (Más allá del prejuicio negativo con el que el autor del mito reviste esos dones al asociarlos a la acción de la serpiente), pues, las otras dos lecturas son la respuesta a esta pregunta que nos hacemos tras escuchar el mito.
El apóstol, que es un fariseo en origen, habla y razona conforme al esquema mental de aquellos hebreos, y lo comprobamos frecuentemente en sus epístolas. Y en esta en particular. Pero el mensaje es hermoso: un hombre equivocado nos echó a perder a todos, El Hombre Nuevo, Jesús el Cristo, nos ha salvado de esa situación y nos ha devuelto a la senda que nos puede llevar a la plenitud. Un ejemplo es un árbol borde que da frutos desabridos, debidamente injertado, dicho árbol puede renovar su sabia, y dar frutos más sabrosos y mejores. Vivir unido a Cristo Jesús, dejándonos afectar por su gracia, nos renueva, y reorienta el uso de nuestra inteligencia y de nuestra libertad, abriéndolas hacia una gloria que por si solas no pueden darse, y así las puede salvar del abismo de la autodestrucción. Basta dejar a la gracia de su Espíritu actuar en nosotros.
El Evangelio de hoy nos regala una preciosa catequesis sobre Jesús. Convertir este relato en una narración histórica supone cuestionarse quien lo narró. Porque Jesús estaba solo y no escribió nada. De modo que el evangelista tuvo que construirlo partiendo de lo que escucharía del propio Jesús o lo que oyó a los apóstoles si es que el evangelista no lo trató directamente. Por esta razón me gusta considerarlo mejor una preciosa catequesis sobre Jesús.
La enseñanza es clara: nuestro desierto interior está poblado de voces. Y no todas ellas son dignas de ser escuchadas del mismo modo. En el cielo no solo vuelan pajaritos, también vuelan pajarracos. De hecho un hediondo pajarraco sobrevuela el desierto interior de Jesús. Y siempre le insta a dejar de lado a Dios, considerando más importante lo material, el propio ego que convierte a Dios en un siervo suyo, y el afán de poder omnímodo. Jesús responde siempre igual: desde la Escritura, el Padre Dios, lo primero. Pero el pajarraco conoce las escrituras y lo tienta usando una cita sin tener en cuenta las demás. Pero Jesús que sí las conoce le desmonta el argumento. Manipular las escrituras nos puede llevar a lanzarnos al vacío, por no haber conocido, todas las Escrituras. El uso disparatado de la biblia engendra monstruos y no pocas locuras. Diablo, por ejemplo, es una palabra que significa división. Y eso es lo que muchas veces experimentamos en nuestra conciencia a la hora de usar nuestra libertad y nuestra inteligencia. Nunca pienses y actúes optando por una voz que te aleja del Dios del amor. Del Padre de Jesús. Ese no es el Espíritu de Jesús. En tu debate interior que el Dios del Amor sea tu criterio de juicio siempre. No escuches y sigas otras voces, y si lo haces, desanda el camino en cuanto puedas.
Así que diviniza solo al amor, y ríndele culto con tu inteligencia y tu libertad, de este modo no convertirás el mundo en un vertedero, sino en un hermoso paraíso. Una hermosa voz hoy a mi juicio desde la que considerar no pocos debates abiertos en el mundo actual. Lo que se puede aprender pensando con calma sobre un mito.
ORDINARIO
DOMINGO 6
Dios no es enemigo de la libertad. La primera lectura y el salmo lo dejan muy claro nada más empezar a escuchar hoy. Tenemos ante nosotros agua y fuego, vida y muerte. Y podemos elegir el destino que queramos. A nadie se le impone el tener que pecar. Tampoco se impone la santidad a nadie. Incluso cuando inclinamos nuestra libertad hacia el mal, Dios nos liberó por su gracia, liberó nuestra libertad de modo que pudiésemos tomar el camino de la verdad que lleva a la Vida. Y es que la libertad no es un valor en sí misma. Es una condición que nos viene dada con el hecho de ser humanos. Así que el problema no es ser libres, que siempre lo somos, incluso aun cuando no lo parece. Pues hasta para negar la existencia de la libertad es preciso decidirlo libremente. Y nada más odioso que un régimen que trata de impedirla o abortarla. Su recuerdo siempre será preso de la infamia.
Así que ¿qué hacer con la libertad? El Evangelio nos lo muestra. ¿Quieres vivir en plenitud? No uses tu libertad para matar, o para odiar. Las palabras de Jesús no pueden ser más claras. No uses tu libertad para traicionar a la persona que más te quiere. Porque hay uniones ilegitimas, nulas de necesidad porque nunca fueron verdaderas por falta de la compatibilidad necesaria, pero hay otras que siendo verdaderas pueden echarse a perder por mentiras y traiciones. Eso no hace feliz a nadie. No uses tu libertad para humillar a la mujer, como hacían aquellos antiguos machistas hebreos, razón por la que Jesús es tan tajante contra el repudio de las esposas, porque eso convertía a las mujeres en basura de las calles, con el único futuro de la prostitución por delante. Maltratar a la mujer es un erróneo modo de usar nuestra libertad. Por último no uses tu libertad para fanfarronear jurando henchidos de orgullo, vanidad y soberbia. Nunca sabrás si algo te impedirá poder cumplir lo que juras, porque sólo tienes el presente ante ti. No uses tu libertad para volverte fétido por un alarde narcisista absurdo creído de que eres algo cuando como bien enseñan los funerales…”no somos nada”. Usa bien tu libertad para vivir en plenitud, porque sin amor, traicionando, maltratando a la mujer y henchidos de soberbia convertiremos nuestra vida en un basurero, que eso era la Gehenna, el basurero de Jerusalén que siempre estaba ardiendo.
El problema es que igual que esto no estaba de moda en aquella época según nos cuenta Pablo, entre los príncipes de este mundo de hoy, tampoco parece que este uso de la libertad goza de mucho pedigrí. Por eso escucha a tus hermanos y al Espíritu de Dios, no vivas por tu cuenta la fe, porque al final tu libertad se convertirá en una sombra de los que mandan en este mundo. Y de los que por desgracia se puede seguir diciendo aquello del cantar del Cid: ¡Que buen vasallo si hubiera buen Señor!. Por que los grandes del mundo parece que piensan poco en la felicidad de los demás y mucho en la suya propia, como sí fuese posible construir una felicidad verdadera sin la construcción del Bien Común. Y el ciudadano trabaja, sufre y trata de vivir, sin el apoyo que debería recibir de quienes se dicen servidores de los demás. Pero Pablo lo advierte: ¿Quieres ser sombra de los demás o quieres ser auténtico? Jesús lo tiene claro, y Dios con Él, la libertad es para ser auténtico. Para escuchar lo que se dice, y aportar lo que tú tengas y quieras decir, siendo tu mismo. Ser fiel a Dios es ser fiel a ti mismo. Jesús lo tuvo claro, y así nos lo enseña: Libre para ser quien eres verdaderamente pues así te encontrarás con el Dios que te glorifica. No hay ley más verdadera y sagrada que esa.
DOMINGO 5
Jesús es sabiduría de vida. Varios consejos suyos hoy lo demuestran. Y es que la Sabiduría de Dios habla por su boca. Por eso no es raro encontrar en sus labios cosas que fueron dichas antes por los profetas. Él solía sacar del baúl lo nuevo y lo viejo (aquello que sigue siendo valioso).
El primero que nos regala es: no te cierres a tu propia carne porque si no el mundo se quedará a oscuras. No es un mundo luminoso el que se construye sobre el egoísmo supremacista y sus sinónimos (y los tribalismos nacionalistas o partidistas tan amigos de los muros y los discursos imperialistas tan de moda hoy, son directamente eso). De ese egoísmo brutal no surge nada más que sufrimiento. Porque usando esas categorías la persona queda convertida en un objeto. En mera mercancía. Y su rostro sagrado no es tratado como reclama y merece. Ese egoísmo es blasfemo por que es sacrílego en su más profundo centro.
El segundo que nos ofrece es: no te dejes dominar por el miedo para no actuar. Supera tus límites. Crece. Abrete a nuevos caminos. Ponte bajo la acción del Espíritu y déjate llevar. Si te cierras a la aventura de la vida por tus temores te perderás grandes cosas que podrías haber disfrutado. Cosas en las que quizás nunca habías pensado, creyendo equivocadamente que tu vida debía ir por otros caminos. Pablo tuvo esa experiencia y por ponerse en las manos del Espíritu de Jesús, y ser capaz de vencer sus miedos y dejar de lado sus sueños equivocados, se encontró con la mayor vida que nunca fue capaz de imaginar. Jesús destruyó sus expectativas y le dio otras infinitamente mejores y superiores a las que el fue capaz de aspirar por sus solas fuerzas.
El tercero es: pasa por el mundo llenando la vida de sabor y de luz. Una vida insulsa y oscura no enriquece a nadie, ni a ti, ni a los demás, ni siquiera la mismo mundo. Es una vida desperdiciada y derrochada. Una vida así es una vida a medio gas. Un tesoro valioso tirado a la basura. No basta con vivir, hay que vivir en plenitud. A Jesús no le place que sus amigos vivan de cualquier manera sino que desea que vivan en abundancia. No somos zombis sino personas.
Jesús es un maestro de vida. Hoy has escuchado estos consejos. Tienes mucho que descubrir. Y a su lado puedes aprender la mayor de las lecciones, basta escuchar su voz: Si amas serás sabroso y luminoso, no te retendrán los miedos que te impidan ser tu mismo y mejorar a la vez la vida de los demás, y al no cerrarte a tu propia carne construirás un mundo muy diferente del que brota del egoísmo incapaz de alumbrar el bien común como principio rector de una nueva civilización. Y que no te engañen: el bien común nunca se construye a costa de una persona, su dignidad y sus derechos fundamentales. No pocas revoluciones han hecho eso. La inhumanidad nunca construirá el bien común. ¿Decidme si esto es o no sabiduría de Dios? Para mí no hay duda: Jesús es la pura sabiduría divina hecha carne.
DOMINGO 4
Los que asocian la iglesia con una suerte de imperio en la tierra, se equivocan. Como también lo hacen los que creen que somos la congregación de los perfectos.
La compañía de Jesús es otra cosa. Somos buscadores. Los humildes de la tierra. La soberbia es extraña a quien ama realmente a Jesús. Somos los buscadores de la humildad. Somos los que creemos que la justicia y el derecho son mejores que la injusticia en todas sus formas. Muchas veces somos un “resto”, un pueblo humilde y pobre, cuyo único refugio es el Señor. Somos gentes que saben que el mal es peor que el bien, y que no se gozan en la mentira y la hipocresía. Somos los que vivimos que pastando junto a nuestro buen pastor, el descanso nos define, y las inquietudes no anidan en nosotros e incluso nos huyen.
La compañía de Jesús está formada por los pobres de YHWH. Esos son los pobres de espíritu. Los que como decía mi estimado profesor el Dr. José Cervantes Gabarrón, son los que eligen ser pobres, los “anawin” del AT. Los que saben que con Dios lo tienen todo, y sin Él, no tienen nada.
La compañía de Jesús muchas veces somos gente oprimida y tratada con injusticia por diversas causas, los hambrientos en muchos aspectos pues no sólo de pan vive el hombre, los cautivos por muchas situaciones, los ciegos cualquiera que sea la ceguera que nos aflige, somos los que ya nos doblamos por pesadas cargas, los que queremos ser justos en medio de nuestros errores, los que peregrinamos a la intemperie, somos los huérfanos y las viudas que hemos perdido a seres tan queridos, somos los que viven trastornados muchas veces, a expensas de los malvados. Los que sabemos que pedir perdón y otorgarlo forma parte sustancial de la vida.
La compañía de Jesús somos una asamblea donde no hay muchos sabios en lo humano, ni gente poderosa, ni muchos aristócratas. Somos muchas veces lo necio del mundo, lo que no cuenta, gente que no puede gloriarse en la presencia del Señor. Gente que recibe sabiduría, justicia, santificación, redención y glorificación porque Dios nos lo da por que le place, por pura gracia suya.
La compañía de Jesús somos esos pobres de espíritu de los que hablaba Jesús y que el Dr. José también nos explicaba. Somos los mansos que no mandamos ejércitos contra los demás. Somos los que lloramos a la espera del consuelo. Somos personas con hambre y sed de la justicia a la espera de ser saciados. Somos los misericordiosos que cuando no perdonamos nos rompemos por dentro. Somos los limpios de corazón porque vemos a Dios junto a nosotros. Somos los que trabajamos por la paz convencidos de que agredir y guerrear nos conducen al abismo. Somos aquellos a los que se nos regala ser hijos de Dios y lo aceptamos en medio de mil debilidades. Somos los perseguidos por luchar por la justicia, y también por aspirar al Reino de Dios y no al cúmulo tenebroso que muchas veces llamamos mundo y que lo único que hace es destruir cada día más nuestro planeta con nosotros dentro. La compañía de Jesús somos los que recibimos insultos, burlas o persecución e incluso calumnias de cualquier modo por su causa, por conocerlo, amarlo y seguirlo. Somos los que gracias a Él, y sólo a Él, nos alegramos y regocijamos con nuestros corazones llenos de esperanza.
Así que eso es lo que veo, hermanos, siempre que os miro. Mi preciosa familia. Veo la compañía de Jesús. Y me gozo de ser uno más entre vosotros, de caminar junto a todos vosotros en su compañía. Y doy gracias por ello. Así somos. Y es un orgullo y un honor gente caminar a vuestro lado, día tras día, siempre tras los pasos del Señor Jesús, ese que se empeñó en llamarse nuestro AMIGO.
DOMINGO 3
Jesús es fuente de riquezas que nada tienen que ver con el oro y lo que mucha gente en nuestra sociedad considera tesoros. ¿Como cuales? Escucha la voz de la Escritura hoy y lo descubrirás.
Jesús busca lo que algunos consideran perdido. Incluso a los que a sí mismos se consideran así. No tiene a mal habitar entre los gentiles, que nada tienen que ver con el ámbito religioso de su tiempo. Es de los que sabe vivir entre la gente sin prejuicios excluyentes, ni supremacismos puritanos.
Jesús ilumina las tinieblas y las sombras de la muerte al morir y resucitar. Y así fundamenta nuestra esperanza de manera incuestionable: espera en el Señor, se valiente, ten ánimo, espera en el Señor, si el Señor resucitado es nuestra luz y nuestra salvación, si lo convertimos en la defensa de nuestra vida, nada nos hará temblar.
Jesús construye la unidad y nos previene contra la división que las cosmovisiones religiosas provocan. Nada es mas triste que oír a un cristiano despotricar contra otros cristianos por sus diferentes puntos de vista. La unidad es el primer dogma. La unidad en el amor. Y ese es el que transgredimos cuando damos más importancia a cosas menores para sacrificar lo más importante. Pues cuantas veces en la religión filtramos el mosquito y nos tragamos el camello, y así por minucias, rompemos la unidad y nos convertimos en el mayor antitestimonio ante los demás, porque no nos parecemos en nada a Jesús. Y es que Evangelio y Religión, no siempre caminan a la par. Es más la mayoría de las veces lo hacen dialécticamente y no de un modo pacífico.
Jesús nos llama a la conversión, porque el desamor campa a sus anchas en nuestros corazones. Por eso es importante que descubramos que el reino del amor en nuestra vida es posible y está cercano. El Reino de Dios, es el reinado del amor en todas las dimensiones de nuestra vida. Pues al parecer con amor, el mundo es más luminoso y más cálido, y está mucho más vivo. La vida resplandece a su lado, sin sombra alguna.
Jesús invita a que lo sigan personas humanas que no son perfectas, ni siquiera relevantes ni poderosas. Si Jesús quisiese a su lado gente perfecta simplemente nunca habría venido. ¿Para qué?. Por eso no entiendo a los que exigen a los seguidores de Jesús, ser poco menos que ángeles. El sabe que ser un pescador de hombres, lo convierte en un imán para la gente real, y la gente así, se ve asediada por mil problemas y sufrimientos. Y asediada por mil defectos. Más su amor es gratuito, nos ama porque sí, y por nada más. Sin duda sabe que amarnos nos hace más felices. Pero la verdad se impone por sí misma en los corazones. Por eso no se cansa de llamar a la puerta de nuestro corazón, su amor infinito e inaudito le impele a ello.
Jesús es pues un tesoro de amor eterno por el ser humano y su mundo, un anhelo vivo de glorificación para todo y para todos. Es su amor el que nos muestra que la nada, el mal y sus sufrimientos anejos no son nuestro destino definitivo. Jesús es ese amor que impide que nuestra soledad esté poblada de aullidos.
Jesús es mi tesoro ¿es el tuyo?, escuchar las Escrituras hoy, oír su voz, te animan a que lo descubras como tal. Que esta voz no caiga en saco roto.
DOMINGO2
Lo ordinario en mi vida es tener a Jesús por amigo. Formar parte de la comunidad de los amigos de Jesús. Cuando camino entre mi familia cristiana, siempre percibo lo mismo, no somos perfectos, e incluso a veces somos de cuidado, más todos los que conozco, son personas enamoradas de Jesús, aunque ninguna de ellas sea digna de desatar las correas de sus sandalias, entre las cuales, evidentemente, yo me incluyo. La verdad es que de ser un fariseo Jesús, y quererse rodear de los perfectos exclusivamente, la iglesia como tal, hubiese sido un imposible metafísico de primera naturaleza.
Así que amigos, ¿qué aprendemos hoy escuchando la voz del que sabe como somos y aún así decide amarnos, seguir entregando su vida y derramando su sangre por nosotros?.
Últimamente no faltan voces que nos dicen que todas la religiones son iguales. Las Escrituras hoy discrepan de tal visión de las cosas. Ya Eugenio Trías dijo algo así en la edad del Espíritu, y ahora, Zumzunegui y otros, afirman lo mismo. Ni Buda, ni Lao tse, ni Confucio, ni Zoroastro, ni Moises ni los profetas, y menos aún Mahoma afirmaron ser Dios con nosotros. Jesús afirmó que Él era uno con el Padre, y eso le costó la vida. Nada que ver con los emperadores romanos, los faraones y los emperadores orientales que por motivos políticos y para afianzar sus dominios, afirmaban ser uno más de los dioses del panteón divino, o un hijo del sol o de las estrellas. Estos te mandaban obedecer y dar tu vida y todo lo tuyo por su gloria, incluso en Mesoamerica, alguno de estos “príncipes divinos” te arrancaba el corazón para comérselo por motivos teológicos muy cuestionables. Jesús dio su vida por ti, te amó hasta el extremo, nada que ver. Fijaos si es así que el mismo centurión romano, al verlo morir amando de esa manera, fue el que reconoció que Jesús era el Hijo de Dios. Y por ello se convirtió en un blasfemo a los ojos del Cesar. Aunque afortunadamente para él, no nos consta por el Evangelio, que el dios cesar romano llegase a enterarse de tal cosa y por ende no tomó medidas contra él que sepamos.
Así que del mismo modo que todos los animales vertebrados no son iguales por el hecho de ser vertebrados, tampoco todos los teismos y comprensiones diferentes de Dios en cada universo religioso, son iguales las unas a las otras.
En ese sentido, tanto el profeta como el apóstol, como el mismo Juan el Bautista hoy son muy claros al respecto y refuerzan mucho esta idea.
Jesús, dirá el profeta, es el siervo de Dios, puesto ante el mundo, no sólo para reunir a los hijos de Israel, sino para llevar la luz a todas las Naciones. Los ecos de la Epifanía, aún están muy recientes. No es su voz, el sonido de un clamor nacionalista ni tribal. Es una voz para todos. Los hebreos nunca quisieron tal cosa. Los musulmanes aprendieron esa universalidad de Jesús. Normalmente cada credo estaba muy vinculado a su propio terruño, a su propio influjo cultural. La buena nueva de Jesús, es una voz que quiere oírse en todas las lenguas. De hecho si algo se valora mucho de los primeros misioneros mandados a América es su labor de conservar mediante gramáticas las lenguas de los pueblos nativos con los que se encontraron, y recoger no pocos elementos artísticos y culturales, hasta mitológicos para hacerles entender el misterio de encuentro con todos que Dios puso en marcha con Cristo Jesús. Y tales dialécticas culturales, provocaron tensiones similares, a la conversión de un mensaje predicado en arameo y hebreo, a una buena noticia primero en el universo griego, y luego en el mundo romano. Con los pueblos bárbaros en Europa también pasó algo parecido. Y con pueblos en oriente, del mismo modo, algo similar. Cristo es para todos, y ningún corsé cultural debe impedir que tal cosa sea posible. El tribalismo, el nacionalismo o el localismo cultural, o el belicismo imperialista no va con Cristo Jesús (por más que esto se haya hecho cuando se ha convertido a Jesús en un ente religioso más, ese cristo guerrero es una burda mentira).
Jesús según Juan el bautista es el cordero de Dios que viene a entregarse por nosotros para lograr nuestra liberación y nuestra glorificación. No nos pide a nosotros que entreguemos nuestra vida para redimirnos, sino que es Él, el que entrega su vida y derrama su sangre para salvarnos. No hay mayor amor que el de aquel que da la vida por sus amigos. Por eso el es la LUZ, porque el resto de los testigos de la luz, nos han dicho ven y aprende, ven y escucha, ven y obedece… Jesús dice voy y te amo hasta el extremo. En eso es único. Y diferente por completo del resto de los fundadores religiosos. Además Él nos da su Espíritu. El trato con Él no consiste en prácticas religiosas, ritualistas y vacuas. Tiene que ver con nuestro ser más profundo, afecta la esencia de nuestra existencia y nos transfigura. Afecta al corazón y provoca una nueva creación. No es por eso un Dios lejano o aislado, sino un Dios con nosotros, en comunión permanente con cada uno. Está profundamente unido a nosotros pero al par es diverso. Trascendente e inmanente. Y en este diálogo dinámico con esta llama de amor viva, ninguno pierde su identidad, y cada cual encuentra su propio espacio, pues siguiendo el símbolo del fuego, cuando comparto con otro la llama encendida de mi vela, no pierdo por ello mi fuego, simplemente lo expando al compartirlo. Pero el fuego me sigue acompañando, habitando a mi. Dios no es pues el que convierte el universo en marioneta ni en siervo suyo, sino el que se entrega respetando la propia diversidad. Por mucho que lo llamemos Señor, no es un amo, sino un amor, por eso al final El nos dice que somos amigos. Algún maestro sufí por decir esto mismo, que la amistad con el Altísimo es posible, que tal amor es el mismo Altísimo, murió martirizado (Mansûr al-Hallaj). Y no debemos olvidar que a Jesucristo varios siglos antes, la religión le hizo lo mismo.
El apóstol nos enseñará que Dios es Padre y es Hijo. En eso estará en plena comunión con el prólogo de Juan recientemente leído y por cierto: reiteradamente. El Dios unigénito que estaba en el Seno del Padre, nos ha dado a conocer al Dios que nunca ha visto nadie. Dios nos busca a nosotros. Nosotros no buscamos a Dios.
Y esa es la gran diferencia entre Jesucristo y la religión. La religión es la búsqueda humana de Dios envuelta en prejuicios y condicionamientos culturales de diversos tipos. No excluye eso que haya semillas de verdad de alto nivel. Y no poca belleza, e incluso notable bondad. Más también hay en ellas otras muchas cosas. Jesucristo no es un hombre buscando a Dios, es Dios buscando al hombre, y oh curiosidad, su relación con la religión ha sido de todo menos pacífica. Controvertida, dialéctica y al final trágica. Más si sabemos que es Dios, es porque resucita. Otra cosa es que yo lo crea. Pero eso no es problema suyo, sino mío.
Jesús es otro asunto. Por eso a mi me gusta llamarlo evangelio y no religión. El problema es que muchas veces nosotros queremos convertirlo en religión, y ahí es cuando nos volvemos sal sosa y luz ocultada para el mundo que vive en tinieblas. Ahí es cuando nos equivocamos. Y eso es lo que muchas veces nos espanta cuando escuchamos a los profetas o a sus seguidores, decir lo que sólo es fruto de su propia cosecha y no de Jesús mismo. Por algo nos dijo Pablo que no le seguimos a él, o a Pedro o a Apolo. Sino a Jesucristo y este crucificado por la religión, y resucitado como Dios unigénito. El glorioso Hijo del Hombre en el que habita la total plenitud de Dios. Si las religiones son vertebrados diferentes unos de otros, Jesucristo queda fuera de tal catalogación. Porque no es un buscador más en el misterio, es el misterio mismo que en primera persona toma la palabra. Ahí es nada. Así que discrepo de los que para vendernos sus particulares hermeneúticas, tratan de uniformarlo todo, afirmando que todo es lo mismo. Discrepo. Mirando a Jesús mi amigo a los ojos sé firmemente que no es así. Debe ser que como dijo mi paisano Avenarabí, seguro que soy un enamorado de Jesús, de los que el decía que no tienen cura alguna. Bendita pues mi dolencia amigos.
NAVIDAD
BAUTISMO DEL SEÑOR
Dios está con nosotros. Esta es la gran enseñanza de la Navidad. Dios unigénito que estaba en el seno del Padre, nos ha dado a conocer al Dios que nadie ha visto nunca. Ese es Cristo Jesús. ¿Pero si Dios está con nosotros? ¿Dónde está hoy? Porque fisicamente Jesús no está con nosotros. Lo está en la Eucaristía sí, pero ¿como?. Descubriremos hoy que la Navidad que termina este domingo posterior a la Epifanía, nos transmite la misma enseñanza final que la Pascua. San León Magno sabía muy bien lo que nos enseñaba, cuando nos decía que la Navidad es Pascua, y por ello nos deseaba, felices pascuas.
La Eucaristía sería imposible sin pentecostés. La gran plegaria eucarística en la que agradecemos al Padre el regalo que es Cristo, contiene varias epíclesis, es decir, varias invocaciones pidiendo al Padre el Espíritu Santo para que haga presente a Jesús entre nosotros, en el misterio, y para que con su aliento nos asista.
Dios está pues con nosotros en Espíritu. Tres símbolos nos ofrecen sobre ese Dios con nosotros en medio de nuestra vida ordinaria. Uno es el fuego y otro el viento. Así aparece en Pentecostés. Y ambos, fuego y viento, son energía pura y fuente de energía. La combustión produce energía, el sol también lo hace, y la fusión y la fisión nuclear. Y los molinos de viento producen energía eólica. Y de eso en España, sabemos bastante. El Espíritu es energía pura. Pero no en el sentido físico, sino en el ámbito de la existencia personal. Jesús es un testimonio vivo de ello, es ese siervo perfecto del que habla el profeta Isaias. Su plena encarnación. Además es el que pasa entre nosotros haciendo el bien, y combatiendo el mal. Es amor en movimiento. Un amor inusitado, dulce y delicado, al par que intenso y radical. Un amor extremo. El AT encuentra en Él la respuesta a todas su dudas, y Jesús respeta esa búsqueda humana de Dios, dándole a Juan su lugar y respondiendo a sus dudas, superando todas sus expectativas. El testigo de la luz, queda eclipsado por la LUZ. Pero esa LUZ eterna, no lo minusvalora, reconoce su misión, la valora y la cumple. Y eso mismo hace con todas las profecías, y con no pocas mitologías de innumerables culturas. Las semillas del Verbo de Dios, están por todas partes. Pues la humanidad completa ha de recibir su obra salvadora, eso nos enseñaba la Epifanía. La acción del Espíritu en Cristo Jesús es católica, profundamente universal.
Dinamismo salvífico universal, en eso convierte el Espíritu a Jesús. El tercer símbolo es la paloma. Mateo nos remonta al libro del génesis. Al relato del diluvio en la versión hebrea. Pues ese relato, es común a muchas culturas. Y por eso el agua aparece hoy en el relato, pero también lo hace la paloma y la voz del Padre. El agua lavará los males de nuestras vidas, la paloma es la paz que nos abre a una nueva oportunidad, como sucede en el génesis. El Espíritu es la paz de la que brota una nueva era. Y suscita la voz del Padre, como en el génesis, sólo que aquí, ya no es el anuncio de una futura alianza con los hombres. Ahora esa voz señala a Jesús como la Alianza Nueva misma. Con Cristo se nos muestra el centro de la historia. La voz misma del misterio que nos habla y nos ama, como nunca antes se había visto. El asombro ante los hechos y palabras de Jesús, es una constante en todos los relatos evangélicos. El Espíritu obra ese prodigio. Pero Él no se reserva ese don para sí, sino que lo comparte. Lo da a todos. Es católico. Nos lo regala a todos si lo queremos recibir. Que importante es la Confirmación, nunca le daremos el suficiente valor que ella supone. En ese sacramento se derrocha la gracia, sobre todos y aún más sobre aquel que lo recibe de buena fe.
Desde entonces y siempre cada vez que lo invocamos. Dios hoy nos acompaña a través de Él. El Espíritu Santo es el Dios con nosotros que Jesús nos alcanza. En el que nos sumerge, y desde entonces, en Dios vivimos, nos movemos y existimos.
Y lo primero que hace es convertirnos en Hijos amados del Padre, y lo hace, uniéndonos a Jesús el Cristo. Nuestras personas se transfiguran en Cristo gradualmente. Así ocurre. Y por ello, este misterio en acción, nos enseña a amar como Cristo nos ha amado y nos hace vivir en plenitud. Nos permite vivir en abundancia. Nos sumerge en la gloria, y así, nos diviniza. Es sorprendente. Y eso ocurre en esta alfarería que es la Iglesia. Y el Espíritu es el sagrado alfarero. Dios en Él trabaja nuestro barro humilde, y por su gracia, este homínido evolucionado que somos se diviniza con todo su universo sin el cual no podría existir. Es la acción de Dios en el Espíritu. Ese es Dios con nosotros hoy.
Así que por favor no digamos más esa estupidez blasfema de que “nunca ha venido nadie de allá a decirnos que hay al otro lado”. ¿Es que Jesús no es nadie?¿El que ha pasado por el mundo haciendo al bien y luchando contra el mal no es nadie?¿El que nos ha amado hasta el extremo no es nadie?¿aquel que tuvo que pagar el precio de la cruz por nuestros pecados no es nadie? Pues ese nadie resucitó de entre los muertos. No olvides. Y además nos ha regalado su Espíritu. Gracias a Él ahora puede estar Jesús con todos nosotros, en todo momento y en cualquier sitio. Y nuestra vida ordinaria se convierte así en el paseo por el paraíso trágico de la vida acompañados del mejor de los amigos que pueda existir. ¿Veis? Dios está con nosotros gracias a Cristo Jesús en el Espíritu. Y son los sacramentos de la iniciación cristiana los que nos sumergen en ese océano de gloria gozosa. Sí ha venido de allí aquel que nos habla del más allá. Otra cosa es que tu lo recibas, o que prefieras las tinieblas a la luz. Él está a la puerta llamando y su le abres entrará y te dará su Espíritu para que en ti se opere una Nueva Creación. De este modo te convertirás en un Hijo amado del Padre.
Así que Dios está con nosotros, no lo dudéis abridle hoy y siempre la puerta de vuestra vida, y él os colmará con su Espíritu. La gloria nos aguarda, ni los profetas ni los apóstoles nos engañan hermanos. Hermoso mensaje el que la Navidad y la Pascua nos regalan hoy y siempre.
EPIFANIA
Buenas noches, amigos y hermanos. Es la noche de Epifanía, que dicen que es una noche mágica, y yo que me alegro. Ya sabéis que no es el final de la Navidad, aunque si de las navidades del niño pues se deja de venerar hoy en las celebraciones litúrgicas y ya prosiguen las navidades del bautismo, que son la semana que viene, y con el siguiente Domingo termina la navidad. Digo esto porque como adelantamos la navidad a veces hasta antes de todos santos, por asuntos comerciales, bien está que ahora no la recortemos por las famosas rebajas. El comercio no puede ser quien dictamine ni el comienzo ni el final de los tiempos litúrgicos. Y con la Navidad bien que lo hace.
Ya sabéis que la Navidad la hicieron al albur de la Pascua y de la misma manera que en la Pascua está la resurrección, que sería comparable a la encarnación, y luego está la Epifanía que viene a ser como la ascensión al cielo para que todo el universo pueda contemplar a Cristo que hoy se muestra a todos los pueblos sin supremacismos ni exclusiones. Y por último Pentecostés termina la Pascua y bueno, pues la fiesta del bautismo del señor, es una fiesta muy pneumatológica, que decimos los curas (como siempre tan complicados), o sea, “muy del Espíritu Santo”. Por eso en ella el Espíritu Santo tiene un protagonismo tremendo. Ya Juan el Bautista lo va anunciando mucho tiempo cuando va diciendo eso de que Jesús nos bautizará con Espíritu Santo y fuego.
Entonces, qué deciros del día de Reyes? Pues que la lógica de Dios no tiene nada que ver con la lógica del mundo. Porque Dios lo que quiere es llenarlo todo de lo luz, y para ello, reunir a todos los pueblos de la tierra en una gran familia. Y llenarlos a todos de gozo y de gloria. Que todos los pueblos batan palmas llenos de alegría.
Pero nuestro mundo, ahora mismo está inmerso en una suerte de “neo imperialismo”, donde uno manda y los demás obedecen y punto pelota. Y cuando no es así, pues son “tiranuelos” de baja estofa, dando por saco y haciendo sufrir a su gente. Y ademas ahora varios aspirantes a todopoderosos tiranos, después de erradicar a los que consideran molestos (algunos de ellos unos auténticos matones de barrio, todo hay que decirlo), se miran con recelo cuando saben que los otros aspirantes a emperadores mundiales, tienen armas suficientes para hacerles mucho daño si se entra en conflicto con ellos.
Y por si no fuera suficiente, en los países donde se vota, nos encanta dividir a la gente, no reunirla, sino dividirla y pelearla para que los que están en el poder lo puedan mantener, porque ellos en gran medida viven de la confrontación de la gente. Eso lo vemos mucho cuando llegan las elecciones, que viene fulano y entonces empieza a meterle miedo a la gente para que la gente vaya como loca, a votar, porque claro, el poder no lo podemos perder. Y meter miedo, gritando que viene el lobo, permite manipular a la gente y todo este rollo sobre el que tampoco quiero extenderme más.
Bueno,…, así va el mundo. Mirad, yo miro el panorama internacional y no veo la lógica de Dios por ninguna parte. No veo nada más que la lógica de Herodes. A los reyes magos no los veo por ningún sitio. Veo a Herodes, que es capaz de hacer cualquier cosa, con tal de incrementar su poder o de mantenerse en el poder o de hincharse a ganar dinero por la razón que sea y del modo que sea. Y si para eso hay que matar gente, la mato, y los pinto como “malos” o como simples “daños colaterales”. Atropello inocentes todos los que me dé la gana o me llevo por delante a los sátrapas imbéciles que me discuten a mí el poder. Y así es como funciona el mundo hoy.
Y esa no es la lógica de Dios, por más que algunos se empeñen en decir que la historia es la expresión de lo que Dios quiere, eso es mentira, es una burda mentira. Herodes no es alguien que Dios quisiera que estuviera donde estuvo. Herodes es fruto de la libertad humana. Pero es que nos gusta mucho eso de decir que Dios está detrás de las cosas, porque así le echamos la culpa a Dios de la molicie humana. Y queridos amigos, nuestra culpa es nuestra. No de Dios. El mundo lo hacemos nosotros así. Porque yo no veo que el mundo busque la unidad. Más bien busca la ruptura. No busca la unidad de todos los pueblos, sino lo contrario, la afirmación de unos sobre otros y pisar cabezas más que escuchar a los demás.
Y mira, por eso estoy convencido que los reyes magos al mundo, lo que le ponen es carbón. ¿Sabéis por qué? Porque es lo que queda después de la guerra. Lo que siempre queda después de la guerra es todo carbonizado. Y ese es el regalo que nosotros mismos nos queremos dar. Un regalo que nosotros nos hemos comprado por nuestra manera de pensar y por no tener la lógica que Dios tiene. Por elegir la lógica macabra de Herodes. Pero el camino es otro.
Hay que buscar la reunión, la unión de todos, que no es el imperialismo y tampoco el globalismo donde uno manda y los otros, todos firmes. No, no y no. El globalismo en el que cree el cristianismo es la civilización del amor, no lo enseñó Pablo VI, donde todos tienen que hablar, todos tienen que opinar y todos tienen que comprender que no hay conflictos sino problemas y que los problemas los tenemos que resolver entre todos no dando lugar a que se conviertan en conflictos. El globalismo al que aspira el cristianismo es el que tiene que ver con el bien común y eso está totalmente ausente del mundo en el que vivimos que ha vuelto de nuevo, por obra y gracia de los tiranos y los imperialistas que están saliendo, hemos vuelto decía al siglo XIX, y eso es una cosa terrible por que lo que pasa es que el armamento que hoy tenemos es muy superior al que tenían aquellos agresivos decimonónicos. Pero este es el tipo de filosofía que hoy se está invocando, hay una palabra que está sonando mucho estos días y que es de 1823; y cuando lo oigo me quedo diciendo: ¿muchachos es que no ha pasado nada de entonces a hoy? ¡pues sí mucho! pero así es como están dirigiendo el mundo y cómo están afrontando las grandes potencias nuestro hoy. Actualmente nos encontramos una pugna por la hegemonía, pero repito, el problema es que los competidores son potencias nucleares y eso no es una broma; por eso os digo que no nos traen los reyes ni incienso, ni oro, ni mirra ¿sabéis por qué? porque el amor es una joya, es un tesoro, el amor es lo que perfuma el mundo y el amor es lo que cura el mundo (pues eso hace la mirra); pero es que el amor lo cogemos nosotros y lo tiramos a la basura y preferimos el poder y la notoriedad, al estilo típicamente “herodiano” y así nos va como nos va.
Pues yo saliendo esta noche de la iglesia he descubierto cual es el camino para salir de este maldito embrollo, me lo han enseñado hoy los magos de Oriente. Me he quedado mirando al sagrario, así como traspuesto, y mirándolo fijamente, le he dicho: ¡Señor Jesús Tú eres mi oro, porque tú eres mi tesoro, el que enriquece mi vida; Tú eres mi perfume porque tú perfumas mi vida y me liberas de tuyos abyectos que me convierten en un ser hediondo, Señor tu eres mi incienso, y desde luego, Tú eres la mirra que me cura por dentro y me enseña a amar… ¿habrá regalo más grande que Tú? Así que me encantaría que esta noche los magos de oriente, aparte de los detallitos que yo me he puesto porque soy caprichoso, aparte de eso, lo que deseo de veras es que los reyes magos me regalen un corazón cada día más enamorado de Cristo y que tenga la posibilidad de estar y vivir siempre a su lado y que nunca me separe de él, si al mundo le pasará lo mismo, Herodes se quedaría en paro que es de lo que tiene falta. Así que ojalá y que vosotros también tengáis un deseo parecido al mío. ¡Ánimo Pues!.
(Transcrito por TurboScribe.ai.)
Domingo de Navidad
Hoy la voz de Dios se desembaraza de los prejuicios teístas elaborados por la religión y la filosofía. Nuestra manera de entender a Dios humanamente no siempre es consecuente con el verdadero ser de Dios. Nosotros sabemos que a Dios nadie lo ha visto nunca, sólo Dios unigénito, que está en el seno del Padre, nos lo ha dado a conocer, y ese, no es otro que Cristo. No confundamos a los testigos de la luz con la LUZ. Jesús no es un hombre buscando a Dios, sino Dios buscando al hombre. Ahí radica la diferencia. Aunque nos cueste comprender la naturaleza del Misterio, en Él, en su humanidad habita la total plenitud de Dios, Dios unigénito se nos da a conocer en la historia, y esa situación que trasciende nuestra lógica filosófico religiosa, sólo es posible de establecer si no negamos la omnipotencia de Dios. Y si en algo el misterio se nos impone es en su capacidad de sorprendernos ante lo que es totalmente otro ante nosotros.
Esa voz libera a Dios de varios de nuestros prejuicios. Con el libro de la sabiduría queda claro que Dios no es un Dios lejano, ni tampoco un Dios mudo que habita en el silencio. Es un Dios que se empeña en ser un Dios con nosotros. Que se manifiesta, que se revela, que dialoga, que se comunica. Que lo hace caminando entre nosotros, existiendo a nuestro lado. Es la experiencia del que descubre que en Dios vivimos, nos movemos y existimos. Pues su presencia, todo lo penetra, todo lo invade, todo lo trasciende. Lo que existe virtualmente, como una ensoñación, no es Dios, sino nuestros pensamientos sobre él. “La matrix no es la realidad”. “La matrix es nuestro pensamiento”. Y Dios siempre está en su realidad más allá de nuestros estrechos pensamientos que pretenden convertirlo en un mudo o en un ser lejano al que no le importamos nada. Dios no es eso. Es mucho más que eso. Pero una cosa deja clara, está con nosotros. Su morada es la nuestra. Sus palabras son claras al respecto. Su voz no deja dudas.
Esa voz hoy libera a Dios de nuestro prejuicio de que su presencia en nuestra vida es una maldición. Algunos piensan que por eso tenemos que matarlo. De hecho tratamos de hacerlo. Tanto el apóstol, como el Evangelio, nos indican lo contrario. El Dios unigénito que se nos da a conocer en la persona de Cristo nos muestra que Él es una bendición para nosotros. Es luz. Es verdad. Es sabiduría. Es salvación. Es fuente infinita de esperanza porque su Resurrección así lo expresa y fundamenta. Es amor. Es gracia. No cualquier gracia. No es una gracia puntual. Es gracia tras gracia. Es el que nos hace sus Hijos. Es el que nos regala como herencia su misma gloria. Matar a Dios es una locura, porque no nos libera de nada hacerlo. Al contrario nos cierra expectativas que sin Él, nos serían inalcanzables. Es impresionante repasar estos textos hoy, oír su voz, y descubrir los innumerables dones que nos regala y que se pueden resumir en una palabra: plenitud. Y plenitud no es frustración. El encuentro con el Dios unigénito que nos da a conocer al Dios que no ha visto nadie, nos libera por completo de la tragedia sin fin en la que Sísifo vive inmerso, experimentando su relación con los dioses como una suerte de maldición. En ese sentido, el Dios de la historia, revienta el mito. Y lo trasciende con creces. Si el mito puede acercarnos a Dios, también puede alejarnos de Él, al pretender encerrar el misterio en su esclerótica dogmática. Dios es Bendición, no es maldición en ningún aspecto. No se puede decir junto a Dios que todo es para nada. Porque simplemente no es cierto. Dios lo afirma con rotundidad.
Esa voz que resuena hoy, nos descubre que Dios no es el que dirige la historia contra nuestra voluntad. No estamos ante un amo. El prólogo de Juan hoy lo demuestra. La luz puede ser rechazada. El ser humano puede cerrar su universo a la gloria que se le quiere regalar, y convertirlo todo en un infierno. Los noticieros nos lo enseñan a cada paso. No está todo decidido. Somos muy capaces de encerrarnos en lo absurdo como nuestro marco de existencia. Podemos convertir la sagrada familia humana en un Guernica espantoso. El prólogo que hemos escuchado nos lo enseña sin ningún genero de dudas. Y nosotros somos los que elegimos nuestro destino. Y no es el destino el que nos elige a nosotros. Esto nos asusta. Tenemos mucho miedo a la libertad. Y por ello preferimos pensar que todo lo que nos pasa es porque un dios tapagujeros lo decide todo por nosotros. Esa es la relación infantil malsana que varías lineas psicológicas atribuyen a lo religioso. Y no andan desencaminadas en sus críticas. Como tampoco se equivocaban pensadores que decían que pensar las cosas de ese modo, conlleva atribuir a Dios el secuestro de nuestra libertad. El prologo de Juan, descarta eso por completo. Dios es una oferta de amor que puede rechazarse. Y de hecho así ha ocurrido, no pocas veces por desgracia. Pero si se decide otra cosa, un universo de gloria se abre ante nuestros ojos. Pero el paso a dar es nuestro, tras la oferta de gracia que se nos hace. Sin esa oferta no podríamos dar ese paso. Por eso decimos que todo es gracia, porque sin la iniciativa de gracia, no podríamos ir más allá de lo que vemos y tocamos. Por eso es cierto eso de que Él nos ha elegido antes. Sin su elección, sin su iniciativa, nosotros no podríamos aceptarla. Pero es importante saber que también estamos en situación de rechazarla. La oferta es universal pero los dos ladrones que mueren junto a Jesús son la clara expresión simbólica de ello. No somos marionetas, ni bebes que no pueden hacer nada sin su papá. Somos hijos adultos, y podemos confiar en su voz y amar al Padre, o mandarlo a paseo, como hizo aquel que llamamos pródigo. Ahora es importante no olvidar que sea lo que sea que hagamos el Padre, no dejará de amarnos nunca, y suspirará siempre porque deseemos volver de la muerte a la vida. Dios no es un amo, es un amor que quiere ser nuestro esposo. Y ese matrimonio es imposible sin una libertad verdadera y sin una madurez suficiente. Dios ni dirige ni infantiliza. El Dios unigénito, que está en el seno del Padre, lo deja claro ante todos y ante todo. Cualquier forma de creer no vale. Como cualquier Dios negado como falso tampoco es aquello que quién lo niega dice que es. Dios es Dios, no nuestros pensamientos. Trascender nuestros esquemas mentales, superar nuestros límites mentales es la condición sine qua non para tratar con el que se nos revela como el total y sorprendentemente otro. El misterio es lo que reclama para tratar con Él. Y eso ocurre en todas las facetas del ser, la misma ciencia lo sabe, en otros muchos aspectos al investigar sobre lo que existe.
En definitiva, esa voz que resuena hoy, convierte nuestra vida en una acción de gracias permanente, en una Eucaristía, como ya os dije el día de año nuevo. El salmo y el apóstol lo vuelven hoy a repetir, será que nuestra mente es dura y terca para entender. Pues son infinitos los motivos para dar gracias al Padre por habernos regalado la presencia de su unigénito que nos lo ha dado a conocer. Muchos profetas nos han hablado, tanto entre los hebreos como en otras muchas culturas y mitologías. Nuestros anhelos han resonado en sus voces, incluso en la de los que protestan y niegan muchos versiones de lo divino. Pero no es una voz humana más la que nos habla de sus procesos mentales acerca del misterio que muchos llaman lo divino, es la voz misma del Dios unigénito, que está en el seno del Padre, la que se nos ha dado a conocer. Juan es claro. No lo olvides amigo.
1 ENERO
Buenas noches amigos y hermanos y feliz año nuevo a todos. Bueno, mirad qué deciros hoy. Hoy lo que descubro es por qué mi vida se convierte en una eucaristía, en una acción de gracias al Padre Dios cuando conozco, amo y sigo a Jesús.
Me pasa lo mismo que a los pastores, me admiro de lo que veo, me admiro de lo que oigo y me voy dando gloria y alabanza a Dios. Y también me pasa que muchas veces en mi corazón me guardo las cosas y las medito porque son sucesos tremendos. Hay veces que te pasan cosas asombrosas. El otro día me pasó un caso, enterramos a una mujer muy querida y bueno fue tremendo porque ella el día de la resurrección siempre venía a la misa de las diez de la mañana y bueno, además venía vestida de Manola blanca para salir luego acompañando la imagen del resucitado, en fin, un tesoro de persona. Y oh casualidad, vino a morirse el día 26, el día de San Esteban, que es cuando precisamente decimos que el primer cristiano entró al cielo y la enterramos el día de San Juan evangelista, que es cuando se lee otra vez el mismo evangelio que el Domingo de Pascua. Y hay coincidencias de esa naturaleza que son tremendas, que para mí son palabras, son mensajes, para otros serán meras casualidades, para mí no lo son. Juana en mi alma me hizo saber que estaba resucitada y me sugirió que comunicase ese mensaje a mis hermanos. Y así lo hice. Son palabras lo sé, y yo creo que el misterio se manifiesta de esa forma, de esa manera misteriosa y curiosa. Simplemente hay que estar atento y te vas dando cuenta un poco por dónde van sus pasos, por dónde va su olor. Y bueno, pues así es como lo vivo. Y siempre me queda la opción de negarlo, pero no lo hago. El aroma de su amor no me lo permite. Mi Jesús huele a VIDA.
Y la verdad es que esas cosas me llenan de una admiración tremenda y me hacen dar gracia a Dios y dar gloria a Dios y las medito en mi corazón, lo que hemos visto en el evangelio de hoy. Pero es que además cuando trato con Jesús me pasa que me muestra el rostro de Dios, porque el rostro de Dios ha estado deformado mucho tiempo. Y cuando me muestra el rostro de Dios, me muestra la bendición que supone mirar a Dios cara a cara, la paz que te da, cómo te sientes protegido, cómo te sientes querido.
Porque el rostro de Dios que nos habían pintado en otras cosmovisiones era el de un amo, un amo iracundo, un amo de estos que como no hicieras lo que quiere, podías prepararte el cuerpo porque te va a caer encima todo el peso de su ley: ¿no?. Pero bien dice el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas que Jesús rompe con la ley, que nos la quita. ¿Y cómo nos la quita? Dice él que derramando su sangre por nosotros, como si nos dijera Jesús (y nos lo dijo y en cada misa lo hace): “Venga, dejaros ya de tanta tontería, tenéis tanto miedo a Dios. ¿Qué le tenéis miedo a Dios porque no habéis cumplido sus leyes? Venga, pues yo pago el precio de vuestra de vuestra culpa. Ahora, venga, ¡ya está!. Ya está pagado el castigo. Yo soy vuestra vuestra solución, ¿no? Para que podáis salir de ese laberinto y de ese miedo absurdo que le tenéis y ya, a partir de ahora vivid en paz”.
Pero le damos vuelta, ¿eh? Le damos vuelta y volvemos de nuevo al miedo, como en el éxodo, volvemos a adorar a nuestros becerros falsos, nos inventamos otros caminos y no le hacemos caso. Y es que Jesús lo que nos dice es que descubramos que Dios es un padre que nos ama. No lo llama padre, lo llama papá. Eso es lo que significa esa expresión. Papá, imaginaos. La palabra confiada de un chiquitín con su papá y con su mamá, donde se siente más seguro, ¿no?. Una cosa tremenda la expresión de Jesús y y bueno, Él nos pone ante esa situación, ¿no? Y no como no como bebé indefenso, sino para que nos hagamos cargo de que lo que late en el corazón del misterio que somos es el amor inmenso de Dios. Y para que nos abramos a esa realidad. Y nos hace saber que en esa realidad cabe todo el mundo.
No solamente una tribu o una nación, ¿no? El el dios monoteísta de los hebreos era era muy nacionalista, solamente quería lo suyo. Era el único, pero todos los demás, fuera de su gente, pues poco menos que basura. Y la mayoría de los dioses monoteístas, la mayoría también son así. Es muy curioso que el cristianismo va a ser el que al mismo momento en que Cristo pone el pie en la tierra ya toda la humanidad queda convocada a su conocimiento. Es decir, es dicen una religión misionera, y claro que lo es. Y de hecho, otras que han venido después, lo único que hacen es imitar al cristianismo y a veces no lo hacen del todo bien, pero bueno, es lo es lo que intentan hacer.
¿Vale? Y entonces pues el cristianismo es una apertura a todos. Hacer descubrir a la humanidad que Dios es padre, que nosotros somos sus hijos muy amados. Y que entre nosotros somos hermanos. Y por eso entre nosotros no tiene ningún sentido la guerra. Dice un sabio que la guerra siempre se hace porque porque queremos robar, que no hay ninguna guerra justa. Bueno, el hombre tiene su razones y las justifica muy bien y desde luego da que pensar su análisis de las cosas, ¿no?, Da que pensar. Yo no me atrevería a decir eso con tanta rotundidad, pero el siempre lo dice. Lo dice con mucha rotundidad. Y él mantiene que las guerras siempre han tenido detrás, pues, relatos engañosos para justificar el egoísmo. Y la verdad es que suena la película que se monta no suena del todo mal porque el egoísmo lleva al odio y el odio es la guerra. Siempre, en cualquiera de sus conceptos. Siempre lo es. Y además cuando cuando uno vive con miedo ¿Qué es lo que le sale? Pues lo peor que lleva dentro. La capacidad de agredir porque se siente amenazado, ¿no? Y así sobre esa base la humanidad que sale de ahí, es una humanidad antievangélica. Y me atrevería a decir que infernal, ¿no?. Decían hoy en el concierto de Viena que que este año precisamente no ha sido un año modélico a nivel de de paz. Y bueno, ciertamente no lo ha sido. Tampoco lo han sido otros, ¿eh?. Pero este pues no lo ha sido, no, no lo ha sido. Para nada. Y aquí seguimos.
Ese es el mundo del que hablaba San Juan el otro día, que os explicaba el desamor absoluto. ¿Os dais cuenta? Y eso ¿a dónde nos lleva? Pues a sufrir. El mundo que sueña Cristo es otra cosa.
El sueño del Evangelio es Dios Padre, Hijo entre nosotros hermanos. Siempre me ha sido capaz descubrir que del triple ideal de la revolución, de ellas la que más famosa se ha hecho es la francesa. Ha habido muchas, pero la francesa ha sido muy famosa. Y ya sabéis que había tres gritos, ¿no? Libertad, igualdad y fraternidad. Y sí, nos hemos empeñado mucho en construir la libertad, nos hemos empeñado en otros lugares mucho en construir la igualdad, pero la fraternidad se nos ha olvidado. Y quizá porque no ponemos a la fraternidad en primer lugar, por eso no encontramos el camino para respetar la libertad del otro y para que no nos dé lo mismo que el otro viva en desigualdad de condiciones. Porque es la fraternidad la que te hace respetar y la que te hace preocuparte por los demás. Y eso es lo que Jesús nos enseña. Y ese es el drama del ideal ilustrado europeo que no termina de encontrarse. Porque estamos acabando con lo que nos hace uno, con lo que nos hace hermanos. Y es que somos hijos del mismo Padre.
¿Cómo no voy a darle yo gracias a Jesús por encontrarse conmigo y por enseñarme tantas cosas y por hacerme experimentar tanta alegría? Estoy aquí sentado en el portal de Belén de mi parroquia. ¿Sabéis lo que os digo? Que yo con verlo a Él ya me conformo. Hay gente que hoy tiene que hablarle y yo no. Yo lo veo y me conformo. Pues sí, porque te veo, mi vida se convierte en una eucaristía al Padre. Porque es que mejor regalo que tú no hay otro. Qué afortunados sois los que llamáis Jesús y Manuel, y que hoy celebráis vuestro santo. Lleváis el nombre más precioso que existe. Así que en su compañía nuestro año nuevo será un año feliz más. No lo dudéis amigos y hermanos y ¡Ánimo pues!.
(Transcrito por TurboScribe.ai. en la red de redes)
UNA FAMILIA SAGRADA
En estos días y en diversas ocasiones os he hecho hincapié en el cuadro de Guernica del afamado Picasso. Esa obra me cautivó desde el primer día que la vi siendo un niño, en la sala de espera de un doctor llamado Don Rafael. En mi pueblo de Mazarrón. Muchos hablan de un bombardeo. Otros de la muerte de un torero. Para gustos colores. Yo por mi parte miro esa obra y de un tiempo a esta parte lo que veo es algo que se acerca mucho a lo que contemplan nuestros ojos en esta época del año. Sólo que es su némesis. Para mí es una sagrada familia pero típica de Ucrania o de Gaza en estos días. Veo un padre muerto por los suelos despedazado. Veo una mula herida mortalmente. Veo un buey que quiere irse lleno de alaridos. No veo pastores ni magos, sino personas convertidas en aullidos, con ojos emborrachados de horror, no es adoración lo que veo sino grito. No veo ángeles, veo una paloma herida, y casi muerta, agonizante, la paz que quizás represente, es la que ésta muriendo. No veo una estrella que llena de luz las tinieblas, sino un bombilla que pronta a estallar amenaza toda la acción con sumirla en la oscuridad. Y veo lo más terrible. No veo una madre que acaricia con ternura a su bebe vivo. Si no que veo una madre que llora enloquecida presa de una amargura infinita a su bebe muerto que está en sus brazos. Es una Madonna a la que le han adelantado la hora de convertirse en la amarga Piedad o la Caridad como la llamamos en Cartagena. Lo que veo cuando miro esa pintura es una sagrada familia, un portal de Belén que han reventado con bombas. Lo que pasa en la guerra con las familias es eso.
Así que amigos ¿Que destruye las familias? ¿Qué convierte una familia sagrada en un oscuro y fétido sacrilegio?. Razones externas y Razones internas sin duda alguna.
El Evangelio hoy muestra un ejemplo de razones externas: Herodes y su descendiente, que con sus decisiones, complican mucho una familia poniendo patas arriba su mismo carácter sagrado. Con sus guerras, con sus leyes inhumanas, con la destrucción del tejido laboral y empresarial que permite la subsistencia de las mismas, con el hecho de condenar a las familias a la necesidad de la emigración (porque en estos procesos no todo sale bien), con la permisividad con el alcohol, las drogas y las ludopatías de distinto tipo. En definitiva con la falta de conciencia moral suficiente para cuidar de la unidad más sagrada de la sociedad humana. Pues traspasado ese límite lo que nos aguarda es la selva, pero no la actual, sino la jurásica.
La carta apostólica nos propone ejemplos de razones internas: las faltas de amor, bondad, humildad, paciencia, respeto, diálogo, compasión, capacidad de perdonar y de dar nuevas oportunidades. Los seres humanos no somos perfectos. Y necesitamos tiempo para evolucionar, y algunos más que otros. Bien dice un letrero que mi padre tenía en la que era su casa, y ahora, por su deseo, es la mía: “la vida nos enseña a vivir, cuando ya estamos cerca de morir”. La familia reclama este trato humano al ser humano para poder subsistir y si sus miembros no descubren esto, lo perdemos todo. Y la familia estallará en mil pedazos. El amor se presume entre los miembros de una casa, pero no basta con quererse, hay que saber quererse. Los problemas no son conflictos. Y ante ellos hay que reaccionar sin reventar nunca nuestra compatibilidad sino apuntalándola.
Por último, hay una razón que es externa al par que interna. El peso de la historia. Pues la primera lectura y el salmo son una prueba viva de puro patriarcado al estilo más absoluto. Donde el machismo rebosa. Incluso en la lectura apostólica aún perdura. Y eso muestra que las casas muchas veces son lugares en los que conviven diversos puntos de vista, fruto de culturas diferentes que conviven unas con otras. Y es que no hay cambios repentinos y radicales. Sino que la mayoría de los cambios culturales se producen como en un tejado, donde unas tejas montan a las otras, y así es como hacen que la cubierta de la casa avance. Una teja está sobre la otra. En los tejados diferentes tejas siempre conviven juntas. Así es la cultura en una casa. Y eso reclama que sepamos mantener lo que merece la pena y también dar paso a lo siguiente porque es muy posible que necesitemos mejorar. Y así ocurrirá con todos. No desperdiciar lo bueno y siempre mejorar y cambiar lo que no lo es. Y no perder nunca de vista que en ese debate tratamos con quien más nos quiere, sea padre, madre, esposo, esposa, hijos u otros parientes presentes en el hogar. Ni todo lo viejo es malo, ni todo lo nuevo es maravilloso. Convivir con la historia puede destrozar una casa, o mejorarla. Por eso es preciso intentar siempre que sea lo segundo.
Si reaccionamos guiados por el amor, ni las circunstancias externas, ni las razones internas, ni la historia podrá destruir nuestra cosa, convirtiéndola en un Guernica. ¿Sabéis lo que más me gusta de esa pintura? Esa flor inocente que nace en medio de todo ese horror en marcha. Una pequeña margarita, que siempre imagine que podría haber tenido un poquito de color. Me gusta soñar que esa flor es Jesús que nace en medio de un mundo que a ratos parece esa escena aterradora. Mi vida es una clara expresión de ello. Pues yo he visto como todo lo que se destruyó en mi casa, fue reconstruido por el impacto de esta flor, llamada Jesucristo, y el perdón hizo maravillas. Ojalá y que a vosotros os ocurra lo mismo. Y así vuestros Guernicas particulares se podrán tornar con el tiempo luminosas y cálidas sagradas familias en el portal de Belén.
25 DICIEMBRE
Cuatro puntos cardinales para no perdernos en el camino que estas fechas nos proponen, pues no hemos de olvidar que la Roma pagana resurge de sus cenizas aupada por una postmodernidad alocada que pretende sonrojar a los sofistas del ayer, convirtiendo sus muchas luces en un oscuro mar de sombras.
Hoy se cumplen muchas mitologías y no pocas profecías se hacen realidad. Desde el Sumer, pasando por Egipto, Grecia, Persia y Roma, e incluyendo algunas voces asiáticas y hasta mesoamericanas. Igual ocurre con las profecías hebreas. Hoy lo mítico, lo anhelado, lo soñado, se vuelve historia. Pero no como ellos esperaban. Envuelta en ruido y oropeles. Es la historia de un hijo del carpintero, y de una pobre mujer llamada María. Sin embargo tal humildad movió el mundo, y aun hoy seguimos dividiendo la historia entre “antes y después de Cristo”, aunque ahora lo políticamente correcto parece ser decir “de nuestra era”. Aunque lo pretendan dejar de lado, aquel humilde carpintero puso el mundo patas arriba, y no seguimos siendo pocos los que lo queremos. Y los que sabemos que vino de Dios mismo. Por tanto primer punto, un día como hoy, se cumplieron los anhelos humanos escritos en multitud de personas y culturas de múltiples épocas.
Hoy sabemos que el misterio que somos, no está mudo sino que habla. Y que su palabra es una palabra viva, actuante, un verbo. Una palabra que cambia mentes, corazones y conductas, que transfigura personas. Porque les hace ver que la oscuridad no tiene poder para ocultar la luz. Porque la oscuridad sólo es ausencia de luz. Este simbolismo es más que un nuevo sueño o un anhelo más. Porque El que nace y vivirá haciendo el bien, morirá y resucitará de entre los muertos. Pero si es verdad que el niño que está en la cuna en una cruz morirá, no es menos cierto que ese mismo niño muerto, al tercer día resucitará. Por eso decir feliz Navidad es decir feliz Pascua. Porque ambas fiestas son las dos caras que presenta nuestra salvación, la encarnación y la redención que nos conducen a la definitiva glorificación. Hoy el misterio habla salvando. Porque su sonora voz es verdadera y expresa amor auténtico y gratuito. Amor para siempre. Amor que no pasa. Amor que no pesa. Amor que llena de plenitud. Y así los que vivimos en tinieblas porque desconocíamos la voz del misterio hemos visto la Luz al escucharle, y gracias a Jesús, el Nazareno, hemos conocido a ese misterio inmenso que llamamos Dios, y su amor se nos ha regalado. Y ya sólo nos queda recibirlo o despreciarlo.
Hoy vemos que el Evangelista se preocupa en dar datos históricos. Porque no estamos ante un cuento, estamos ante unos hechos. Y los hechos son más que los relatos. Los relatos pueden ocultar y hasta falsear los hechos, pero no pueden acabar con ellos. Y Lucas se propone dejar claro que lo que cree no es un cuento ni un relato inventado. Sino un misterio inmerso en la historia. Un tremendo misterio en desarrollo. Pero real e histórico. Algunos dirán que no llevaba razón. Pero a él le costó la vida afirmar lo que decía. A él y a la inmensa mayoría de los que vivieron su misma experiencia. Y con quienes a pesar de todo no pudieron acabar. Y su voz sigue resonando miles de años después. Y aún parece, que históricamente, no pocos, seguimos enamorados de aquel Jesús del que Él se preocupó tanto de darnos datos y testimonio. ¿Serán los recuerdos de María? La confesión de que ella no acababa de entender que pasaba y su testimonio de que lo guardaba todo en su corazón, me hacen pensar que sí, pues así es como se convive con el misterio que se desenvuelve en la historia, y esa sigue siendo hoy también mi experiencia. Lo pequeño ante la grandeza, porque la grandeza para darse se hace pequeña. La historia de mi vida. En María me veo yo. Me sabe a vida y verdad el relato, más allá de grandilocuentes profecías poéticas y mitologías desorbitadas.
Hoy vemos que el universo todo se llena de fiesta, así lo cantan los salmos y los apóstoles. Esta fiesta es para todo y para todos. No es sólo antropocéntrica, sino que pretende generar una nueva creación. Y lo hace. Hoy la creación que gime con dolores de parto esperando la manifestación gloriosa de los hijos de Dios empieza a ver la luz al final del túnel. Y el ser humano en tanto que voz inteligente y libre de todos y de todo, canta, las alegrías de las bodas del cordero que dan su comienzo con este día en que el amado viene para quedarse con nosotros. Y es tal el impacto que desde entonces esta fiesta ha ido creciendo más y más, hasta desbordar los mismos confines de nuestras iglesias. Y hasta la Roma pagana la ha convertido en uno de sus mayores ingresos económicos del año. Pues las fiestas cristianas si desapareciesen provocarían una catástrofe comercial y empresarial de primer nivel. Todo el universo tendrá sentido y futuro, no es la nada, ni el abismo oscuro, sino la gloria lo que nos aguarda. Esa música gusta a muchos. Y eso es motivo de fiesta. De eso va la Navidad. De que ha nacido el rey del mundo mientras que el mundo dormía, pero cuando el mundo se despierta y se entera: canta, baila, come, bebe y festeja. Y es que es motivo de fiesta, saber que la muerte oscura no tendrá la última palabra en la vida. Así que malhadado Herodes, estate quieto y metete el dedo donde te quepa, y deja al niño tranquilo que nos conviene que prospere y no fastidies las cosas hecho un idiota y a ver si tus seguidores aprenden también la misma lección.
Así que tu verás. O te dejas llevar a la ebriedad sin alma de la Roma pagana que con ganar dinero se conforma, o te metes dentro esta palabra amorosa que cumple sueños, llena de luz y da sentido a todo y a todos. ¿Orientado con estos cuatro puntos cardinales? Pues nada más. Procura no perderte.
ADVIENTO
4@ Voz de Adviento.
¿Que podemos aprender hoy de Cristo Jesús? Lo primero que era hijo de una familia muy moderna según nuestros parámetros. Es curioso que la manera que el mundo hebreo tiene de ver el matrimonio no tiene nada que ver con la nuestra. Y es que la nuestra es hija del derecho matrimonial romano. Según nuestra visión “juridicista” del matrimonio, éste comienza cuando los esposos se entregan públicamente el consentimiento después de haber dejados claros los acuerdos matrimoniales previos. Desde nuestra perspectiva María y José estarían sin casar, y ella embarazada fuera del matrimonio. Sin embargo para un hebreo, el matrimonio era como la vida. Éste se concibe cuando los esposos deciden unir sus destinos, bien por amor como en el caso del cantar de los cantares, o por distintos arreglos, como ocurre con Isaac y el mismo Jacob o como Tobías. Después se inicia lo que es una gestación en toda regla, donde caben incluso encuentros íntimos como enseña también el libro de Rut. Transcurrido un tiempo con la celebración pública de los esponsales, el matrimonio, no es que comience, sino que nace, porque antes se ha gestado y concebido. Por eso nadie se extraña de que María esté embarazada antes de que José la reciba en su casa, tras los esponsales públicos. No hay nada de sucio ni de malo en ello. Están en gestación y esas cosas pueden pasar. Nuestra visión es esclava del enfoque romano, pero la familia de Jesús no es romana. El escándalo se hubiera dado, si José, hubiese obedecido la ley mosaica y hubiese denunciado a María, afirmando que el hijo no era suyo. Más ya el ángel se cuidó de que no hiciese tal cosa, y además alentó el amor que José sentía por María, para que no se agriara ni envenenara por el desengaño de una supuesta traición. Más nadie se extrañó de nada porque José mantuvo el tipo. Y nadie le reprochó que María estuviese en cinta antes de la celebración de la boda. Quizás el enfoque de los antiguos hebreos debería iluminar nuestros conceptos jurídicos demasiado romanos y así nuestras valoraciones de las parejas de hecho, podrían cambiar sustancialmente, y haríamos avanzar mucho, nuestra comprensión teológica del matrimonio, dado que es más fiel al imperio romano, que al modelo Cristo Jesús, en quien deberíamos mirarnos realmente.
En segundo lugar, Jesús es una preciosa Señal de que Dios está con nosotros, y de que no estamos solos. Una Señal de que por ese motivo nuestra vida cambiará para bien. En este sentido me ha impresionado una fotografía que me encontrado por el camino de la vida y cuyo mensaje ahora quiero añadir aquí:
“Jesucristo es visto por muchos como la persona con más humanidad de la historia porque combinó una fuerza inigualable con un amor perfecto. Enfrentó el sufrimiento y la crucifixión con valentía y una fe inquebrantable, manteniéndose firme contra líderes poderosos y negándose a comprometer su misión. Protegió a los débiles, sirvió a los demás con humildad y entregó su vida para salvar a la humanidad. Su liderazgo no estuvo marcado por el orgullo o la dominación, sino por el amor sacrificial y la autoridad moral. Ha inspirado y ayudado a miles de millones de personas a lo largo de la historia, motivándolas a vivir con fe, valentía y compasión. Para millones de creyentes, su ejemplo demuestra que la verdadera humanidad se encuentra en el equilibrio entre coraje, resiliencia compasión y un compromiso inquebrantable con la verdad”. Sin duda, toda una señal.
En tercer lugar Jesús es salvación. Eso significa su nombre: Dios nos salva. No significa que Dios es un amo, que manda, juzga, condena y castiga. Aún así todavía muchos no se han enterado de que Jesús es salvación. Y siguen con la cantinela del miedo, la culpa y la vergüenza, y es que claro, con estas emociones es más fácil controlar a la gente y manipularla, y no pocos, ven lo religioso como un acceso fácil al poder. Sin duda los que mataron a Jesús, eran esa clase de religiosos. Y por eso les gustaba tanto distinguirse de los demás hasta en el vestido, y con sus uniformes pretendían imponer ese “respeto” institucional que tanto les complacía y así podían engordar su pavo real hasta límites insospechados. ¿Quedarán aún religiosos así? Pues si la cantinela anti salvación sigue vive, es legítimo sospechar que aún siguen quedando unos cuantos.
En cuarto y último lugar, la salvación que es Jesús, no es sólo para su pueblo. Ya se encargó Él de elegirse a un Pablo y hacerlo su servidor. Para que llevase el Evangelio a los gentiles. El Evangelio de este humano total y de este Dios total, que se nos ha manifestado plenamente como Hijo de Dios al resucitar. Jesús nunca quiso que su anuncio fuese sólo para los hebreos. Sino para todos. No para pocos, sino para muchos. Para todo aquel que quisiera acogerlo en amor y libertad. Jesús es católico. Es decir es universal, y ama la globalización del amor. La mente de Cristo es enorme, eterna, universal. En su alma cabe toda la humanidad, la de ayer, la de hoy y la de mañana. La cicatería tribal y nacionalista, el supremacismo de cualquier clase y la avaricia que se fundamenta en una violenta piratería a lo bárbaro y a lo vikingo no van con él. Su mirada es global. Y eso debería hacer pensar a las iglesias como pueden a día de hoy andar rompiendo sus relaciones o mantenerlas rotas por prejuicios confesionales, que si les llevan a romper la caridad quizás es porque no son tan verdaderos como ellos pretenden.
En fin, los romanos celebraban en sus saturnalia el renacimiento del Sol, dado que muy pronto empezarán a crecer de nuevo los días. Nosotros en cambio celebramos que nos nace un sol de hombre que por su capacidad de amar hasta el extremo y en categorías universales nos sabe a divino. Así que mira a ver si quieres afrontar tu vida, como pagano o como cristiano. Yo aviso que soy de los segundos.
3@ Voz de Adviento
La alegría y Dios están profundamente vinculados. Las Escrituras hoy son muy claras al respecto. Y se nos ofrecen cuatro razones.
Isaias nos enseña que Dios es fuente de futuro para un pueblo que está sufriendo un trauma dantesco. Lleva tiempo desterrado como fruto de una guerra cruenta de conquista. Y ahora se abre para ellos una puerta de esperanza. La voz del profeta la suscita. Dios es sinónimo de “futuro” para un pueblo que lo ha perdido todo. Solamente esa confianza lo mantiene vivo. Tener futuro llena de alegría los corazones. Porque considerar que no lo tiene lo apena profundamente. Y en ese trance sólo les queda llorar junto a los canales de Babilonia con nostalgia de Sión. La ausencia de futuro, los llena de pena y de rabia. Cuando consideramos que no tenemos futuro, no hay alegría posible. Sin futuro nos ahogamos en la desilusión. Si nos consideramos sin futuro nuestro vitalismo fenece. Así no se puede subsistir. El testimonio de Victor Frank lo deja muy claro. Basta asomarse a su experiencia en un campo de concentración para descubrir lo que afirmo. No es una simple interpretación es una constatación empírica. Dios es sinónimo de futuro, de un futuro abierto, cuanto todo parece cerrado. El crucificado Jesús, aún en medio de su previo Getsemaní, lo ilustra radicalmente. Esa convicción alienta la alegría y permite combatir la inherente tristeza que supone saberse sin futuro por completo.
El salmo, en segundo lugar, nos permite contemplar el verdadero rostro de Dios. Los verbos que usa lo hacen: Dios es fidelidad perpetua, justicia, don puro, liberación, apertura de ojos, endereza a los que se doblan, guarda, sustenta, trastorna la maldad, Dios ama. Su amor incuestionable nos descubre las razones para la alegría escritas en su mirada. Pues hasta nos enseña a amarnos cuando nosotros somos incapaces de hacerlo. Sabernos amados así, gratuitamente, sustenta la alegría del que acepta esa caudal infinito de amor, aún siendo sorprendidos constantemente por ese misterio de amor y sin terminar nunca de comprenderlo. Y es que resulta imposible acostumbrarse a ese manantial infinito de gracia. Pues estamos más acostumbrados a vivir en un mundo en el que se da si se recibe, las reglas humanas no siempre son un reflejo del modo divino de ser. Lo digo comedidamente para no resultar indigesto. Sin amor no hay alegría. El desamor no alegra el corazón del hombre, y además ensombrece el mundo. La alegría revela que el amor es el fundamento de todo, por ello, el todo se marchita en su ausencia.
Santiago revela que la presencia de Dios en la propia vida infunde esperanza, paciencia y resistencia. La esperanza alienta la alegría. La paciencia la sustenta. Y la resistencia la fortalece. Con estos tres pilares la alegría se hace resiliente. Sin ellos la alegría con frecuencia se esfuma como un espejismo. No soporta el embate del horror. La presencia de Dios en el alma nos permite no perder la esperanza en medio del sufrimiento, he ahí la radical felicidad. Es esa esperanza paciente y resistente que Dios alimenta, la que permite crear de la nada, la luz vitalista, cuando el infierno del horror lo desmenuza todo sumergiéndolo en el caos. Sin esta esperanza que Dios suscita, el horror se adueña del presente, cuando entra en escena, y lo hace, con relativa facilidad. Esperanza y alegría van juntas. No me cabe duda de ello.
El Evangelio nos enseña que Dios es alegría porque no se deja diseñar por el hombre, ni manipular por él. Y además porque se manifiesta históricamente y no como un mito. Y lo mejor que nos puede pasar es no escandalizarnos de Él. De lo contrario no reinará en nosotros la fuente de la alegría. La visión incompleta de Dios que el bautista tenía, no le permitía disfrutar plenamente de las alegrías connaturales del Reino de Dios. Aun quedan entre nosotros no pocos a los que les pasa lo mismo. Para los que Dios no es fuente de alegría en primer lugar sino fuente de sentimientos como el miedo, la culpa o la vergüenza. Con esos mimbres es imposible tejer una vida alegre y feliz. Es más algunos piensan que la alegría debería ser reeducada porque dificulta la salvación,…, no puedo evitar recordar a aquel macabro monje que demonizaba la risa en una de las obras más conocidas de Umberto Eco. Jesus es el alimento de la alegría hombres, Bach, lo entendió muy bien, y nos legó una composición maravillosa para ponerlo de manifiesto.
Así que esbozadas estas cuatro razones te recomiendo tener a Dios por compañero de tu vida, ese Dios que nos ha regalado a Jesús, su Hijo. Si lo haces una sonrisa agradecida se dibujará en tu rostro, y lo hará con vocación de eternidad.
2 VOZ DE ADVIENTO
Veo rota la armonía del hombre con su entorno, no faltan la destrucción del medio ambiente. Las extinciones de especies únicas y maravillosas no son extrañas. El paraíso de Isaias no es lo que veo cuando miro el mundo. Tampoco la unidad de los seres humanos está de moda, más bien al contrario, la polarización y el frentismo, cuando no el tribalismo más oscurantista y absurdo, travestido de honorable patriotismo en no pocas ocasiones, apoyan la teoría de que la desigualdad entre humanos está más que justificada, sin plantearse nada más, sin pensar siquiera en la justicia o el Bien Común, como algo real y posible. Somos hijos de Caín y no nos consideramos guardianes de nuestros hermanos. Pablo tampoco es lo que veo hoy cuando miro el mundo. Del mismo modo el Bautista no consiguió erradicar la falsedad religiosa tan hipócrita, como esas “víboras” escenifican en su presencia. Aquellos fariseos. Y eso que él no se sentía digno de desatar las correas de las sandalias de Jesús. Pero fingir que se cree en Dios y se le ama, para engordar su propio ego, a costa del buen nombre del mismo Dios y del Bien de los demás, para el bautista es ir demasiado lejos. Aun veo demasiada hipocresía dentro y fuera de mi querida y amada Iglesia. Tenemos una epidemia desmesurada.
Hoy sinceramente creo que el mundo no está en Vela. No aguarda un nuevo eón. Se ha acostumbrado al status quo por más fétido que resulte. Parece que todo nos da igual, como dice un buen escocés: “Hemos perdido el sentido de la vida, y nos hemos ido de compras”. Adocenados totales, alienados, y como puercos en cochiquera. En una porqueriza estamos convirtiendo el mundo. Y además lo hacemos en no pocas ocasiones con buena conciencia.
¿Así que puedo deciros amigos y hermanos hoy? ¡Porque mis palabras parece que no suenan a esperanza que digamos! ¿No sabes que el Espíritu sobrevuela el caos y saca cosmos de él? ¿A que os invito? A confiar en ese Espíritu para haga rebrotar un germen verde en este leño seco en el que vivimos. Un brote que devuelva la vida a este mundo. Porque no tenemos otro. Eso de ir de viajes interestelares es una gran mentira que nos han contado en el cine, pues tenemos en contra las enormes distancias, las energías insuficientes, el tiempo que condenaría a los viajeros al desenganche por completo del resto de la humanidad, las radiaciones estelares que no podríamos soportar y la 2ª ley de la termodinámica, siempre tan tozuda, que nos enseña que ningún material en este universo es para siempre, no hay nave que la pueda resistir. No hay planeta B. Así que tenemos que implorar al que estuvo en la primera creación para que se haga presente en una nueva creación. Porque Godot como ET, no parecen estar llamando a las puertas de nuestra vida. Necesitamos que el Espíritu del Señor nos visite, el Espíritu de la Sabiduría y el entendimiento, el Espíritu del Consejo y la fortaleza, El Espíritu de la ciencia y el temor de apartarnos del amor. Necesitamos ser bautizados con ese Espíritu Santo y fuego. La falsa religión no vale. Ya no impresiona a nadie. Así que amigos a orar con fuerza. Y como lo hizo Juan en el apocalipsis, sin cansarse de repetir: “Maranathá, Ven Espíritu, ven Señor”. ¿Por qué sino a donde irán nuestras vidas? El hacha ya golpea nuestro leño vital. Y aquí seguimos marchando por el camino equivocado. “Parar el mundo y bajarnos”, como dijo Delibes, no se puede. Así que pongamos nuestra esperanza más allá de lo que vemos porque lo que vemos inspira bastante poco. De lo contrario sin esperanza amigos, moriremos asfixiados. Así que os digo hoy, cimentad bien vuestras esperanzas.
1 VOZ DE ADVIENTO
Vivir sin saber que vamos a morir es vivir alienado nos decía Heidegger entre otros. Tampoco es que inventara el azulete ni la pólvora, Pessoa y muchos otros antes, ya lo pusieron de manifiesto. Hasta Jorge Manrique. Lo cierto es que muchas veces nos encerramos en ensoñaciones absurdas que nos impiden vivir esta vida en plenitud.
El pesimismo es una ensoñación a superar según las Escritura hoy. Isaias y el salmista son claros. A Isaías le iba muy mal, cuando escribió este oráculo. Pues no era paz lo que tenía, sino lo que anhelaba porque lo único que tenía era guerra. Horror. Más él mantenía la paz y su ánimo era firme porque confiaba en Dios. Más allá de lo que vivía y experimentaba de manera inmediata. A Jeremías le pasó algo parecido, pero aún peor. Cuando miramos al horror a los ojos, el horror nos devuelve la mirada. Y cuando nos mira, quema nuestros ojos, y nos hace verlo todo oscuro, tenebroso y triste. Más la invitación de las Escrituras es contraria. Igual que Dios hace surgir universos de la nada, tras el impacto del horror, Dios suscita un después, por medio del aliento de la esperanza, y de ese modo, los que hoy lloramos, mañana aprendemos a sonreír. Tras el horror de la Cruz, la resurrección lo cambia todo. Estamos tristes porque perdemos al que amamos, más luego lo volvemos a ver, y entonces nos llenamos de una alegría que nadie nos puede quitar. El Dios de Jesucristo opera esa nueva creación. No estamos ante un mito como el de Osiris, sino ante un personaje histórico sustentado con múltiples testimonios diversos y contrastables. El pesimismo se explica por el impacto del horror, pero si asesinamos la esperanza, si no nos negamos a mirar más allá en el misterio que habitamos. El pesimismo no es una necesidad si nos negamos a dedicarle toda nuestra atención al impacto del horror. La esperanza nos vacuna ante el veneno que el horror nos inocula.
Considerar que el ser humano solo sirve para hartarse de banquetes y orgías, que sólo puede aspirar a comer y a follar, es mirar al ser humano de una manera de la que Pablo nos quiere hacer despertar. Si Cristo se convierte en nuestro modelo de vida, de tenebrosos, nos transformamos en gente luminosa. Pues comprendemos que el ser humano es mucho más que sólo eso. La frivolidad como huida del horror de fondo, es una falsa salida. Pues esa puerta conduce al abismo. La frivolidad no nos hace explorar las enormes dimensiones de nuestro misterio. Es como conformarse en vivir en el portal de la casa, teniendo un enorme palacio esperándote a tu alcance si te decidieras simplemente a cruzar la puerta que está abierta para ti. Vivir como Cristo es adentrarse con decisión en el misterio de la vida. Así lo define Pablo con sus palabras sencillas hoy.
Pensar que es imposible vivir en la inseguridad más absoluta, es otra ensoñación de la que hoy nos despierta el Evangelio. La seguridad no existe. Nunca sabemos que va a pasar con total rotundidad. A veces acertamos pero no siempre. En mi vida he comprobado que eso de “ley de vida” que tanto se dice cuando un anciano muere, es un embuste, simplemente porque en la vejez la muerte parece connatural. Más cuando has enterrado a tres hermanos siendo niños, a tus padres, y a no pocos amigos, descubres que la única ley que existe es que si estás vivo te puedes morir, y no sabes ni como ni cuando. Por eso el Evangelio hoy me enseña que debo dejar de lado hacer proyectos de futuro a largo plazo y aprovechar el presente para vivir lo que anhelo si me es posible hacerlo. Cuanto tiempo derrochado en cosas sin importancia. Y cuantas ocasiones perdidas para adentrarse en lo que realmente importa. Cada cual seguro que podrá poner nombres y situaciones a estas afirmaciones. Despierta, y usa tu inseguridad, no para aterrarte, sino para disfrutar y desarrollar aquello que merece la pena. Aprovecha tu hoy porque el mañana, igual, no llega. Ese beso, ese abrazo, esa humanidad que no desplegaste, suma y sigue. Cada uno ha de encontrar que significa para él aprovechar el instante.
¿Alienado? Yo prefiero descubrirme a mí mismo, y si es enamorado de Jesucristo para mí mucho mejor. Lo luminoso me es preferible a lo tenebroso y lo cálido a lo gélido. Pero que cada cual, elija su destino, no hay porqué hacerle caso al alemán de nombre impronunciable necesariamente. Yo no se lo hago, pero sí entiendo su punto de vista, si no soy una piedra, no sé por qué me he de empeñar en vivir como si lo fuera. Prefiero despertarme de semejante ensoñación, si los sueños, sueños son, prefiero que sea el mío y no el de una roca.
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HOMILIA 2º ADVIENTO (400 ANIVERSARIO) AÑO 2015 CICLO C
La Palabra de Dios nos descubre quienes somos 400 años después de existir como una comunidad cristiana.
1º. Nuestra comunidad es una fiesta pues nuestra meta es la gloria. Y nuestro futuro el mismo que el de nuestra patrona querida. Del mismo modo que su ser se ha revestido de la gloria de Dios, nosotros estamos destinados a alcanzar dicha plenitud. Todos los hijos de esta comunidad de ayer, de hoy y de mañana están convocados a ese hermoso destino. Nuestra comunidad es la reunión de todos ellos para alcanzar ese nuevo ser maravilloso, que nos lleve a participar de la vida divina, cuando Dios lo sea todo en todos. Por eso hacemos bien en hacer fiesta en este “cuatroccento” de nuestra comunidad parroquial.
2º. Nuestra comunidad parroquial es un trabajo constante que consigue hermosos frutos, aunque eso nos suponga sacrificios enormes. Cuatro mártires nos acompañan en nuestro caminar y nos muestran que el sacrificio da fruto. También lo muestra la vida de San Roque nuestro copatrono. Y la Vida de María Purísima también lo muestra. Sus siete dolores muestran a toda la Iglesia, que tanto amor termina en Gloria. Pues la Purísima es asunta a los cielos, y ella, como nueva Eva del género humano, alcanza lo que estamos llamados a disfrutar todos aquellos que aceptándola como Madre, nos abrimos al futuro de gloria que ella ya disfruta. Trabajar la fe, la esperanza y el amor, con esfuerzo y sacrificio produce en nosotros la hermosa cosecha de la Vida en Plenitud.
3º. Nuestra comunidad es la oración que no cesa y el amor que sigue creciendo sin cesar. Oramos y amamos ayer. Oramos y amamos hoy. Y es importante que oremos y amemos mañana. Este hermoso aniversario debe incentivar en nosotros el espíritu de oración y el amor fraterno. Para que las generaciones futuras puedan recibir la misma hermosa herencia que nosotros hemos recibido. María Purísima ha congregado a innumerables personas a su alrededor convocándolos a la oración y al amor verdadero. Y hoy lo sigue haciendo y lo seguirá haciendo mañana. Formamos parte de los que llegan a quererse muchísimo en Cristo Jesús. Por ello este aniversario debe despertarnos a todos para que nunca cesemos en permitir a Dios que siga con nosotros esta buena obra que El quiso iniciar con nosotros en Cristo.
4º. Nuestra comunidad que comienza su andadura en este lugar sagrado en 1615, como otros la comenzaron en otros tiempos, está llamada a ser una comunidad bautismal abierta a todos. Preparando caminos para que todos puedan conocer y gozar la salvación de Dios. Es una comunidad que debe enderezar sendas, rellenar barrancos, rebajar montañas, enderezar lo tortuoso, y allanar las asperezas para que todos puedan ver la salvación de Dios. Francisco nuestro Papa actual así lo enseña. Y este es el signo de los tiempos. El kairos que nos convoca en nuestro aniversario. María se ha empeñado en hacerlo, cambiando hasta la hora de su Hijo con tal de que unos novios en Caná puedan experimentar el sabor del buen vino de la Nueva Alianza. No podemos cerrar las puertas de la salvación a los demás convirtiendo nuestra comunidad en el reducto exclusivo de unos pocos, como si se tratara de un club clasista de unos pocos selectos. Eso no ha sido nuestra comunidad y tampoco debe serlo ahora. Los libros bautismales lo prueban.
Así que feliz aniversario hermanos. Y que tras estos cuatrocientos años Dios nos permita seguir siendo la fiesta que somos, nos permita seguir trabajando para alcanzar la mejor de las cosechas. Que Dios nos permita seguir orando y amando más y más. Seguir abriendo puertas para que todos los que hoy viven y los que vendrán mañana puedan disfrutar la Salvación que Cristo nos regala. Si es así la celebración de este hermoso aniversario habrá merecido la pena. Y ahora marchemos hacia nuestra Iglesia madre, Santa María, la Catedral, acompañando a la Purísima, a San Roque y al Beato Fortunato y sus compañeros mártires, y que Dios nos permita seguir hoy y mañana dando gracias como María por Dios nos llena de Gracia y del mismo modo nos conceda poder hacer lo que Cristo nos enseña, diciendo con María: Hágase en mí según tu Palabra.